lunes, 30 de marzo de 2009

Paciencia o ineficiencia

Ante los terribles incidentes del pasado martes 11 de septiembre, han surgido varias formas y perspectivas desde donde analizar el mismo problema. Por un lado, las reacciones oficiales de funcionarios del Gobierno de Estados Unidos que, como el secretario de Estado, llegaron a sugerir que había que tomar represalias, inclusive aunque hubiera que pasar por encima de las leyes. También tenemos las reacciones tardías del presidente norteamericano, que pareciera que esperó a consultar con su padre antes de empezar a tomar acciones. Ahora se alega que no lo habían dejado actuar antes, pues era uno de los blancos previstos. ¿De verdad ustedes piensan que si los terroristas hubieran querido estrellar el avión que impactó contra El Pentágono, contra la Casa Blanca hubieran fallado?
Hay que empezar por reconocer los errores: los servicios de inteligencia de los norteamericanos fallaron. Inclusive han surgido detalles de avisos y llamados de atención previos a los ataques, que aparentemente no fueron tomados en consideración, quizás porque no venían de ciudadanos norteamericanos.
Nadie en su sano juicio podría justificar los atroces y cobardes ataques de que fueron objeto las torres gemelas del WTC de Nueva York. Estos son la muestra más ruin de que aún existen personas que tienen la tolerancia como un adorno más en sus casas. Las personas que sufrieron y siguen sufriendo son en su inmensa mayoría civiles que cumplían con un deber: trabajar. Lo acontecido, iniciando por los secuestros de los aviones, es un reflejo de un comportamiento común entre los terroristas mundiales: todos son unos cobardes, pues en lugar de enfrentarse cara a cara contra su enemigo, prefieren atacar a una población indefensa.
Nadie puede justificar este tipo de acciones, por más razones que quieran darse. Es cierto que Estados Unidos ha fallado en su política exterior, y lo más triste es que aparentemente no aprenden de sus errores. Por ejemplo, parte del entrenamiento que recibió el probable autor intelectual de los ataques, Osama bin Laden, fue pagado por todos los contribuyentes de impuestos norteamericanos a través de la CIA. Igual camino tomaron con otros nombres de dictadores mundiales tristemente famosos como Noriega, Somoza, Stroesner, Reza Palevi, Pinochet, etc.
Los fundamentalistas alegan que Estados Unidos (América para ellos y en el nombrecito nos involucran a todos) defiende a Israel en su guerra contra los palestinos, y que estos están violando las resoluciones de la ONU.
A esas acusaciones habría que sumar los alegatos de que EU ha mantenido un cerco comercial contra Cuba, alegando que el gobierno comunista viola los derechos humanos del pueblo cubano, ya que en realidad el pueblo es quien sufre pues Fidel y su camarilla viven muy cómodamente. Y lo que no entienden los expertos, es que el Gobierno chino viola de igual manera los mismos derechos, sin embargo EU no dice ni esta boca es mía (quizás porque los negocios en China son muy buenos).
Ojalá y la paciencia prevalezca sobre las reacciones viscerales de los primeros momentos y que el mundo entero se pliegue detrás de la razón y la justicia. Si se llega a probar que el líder bin Laden es el responsable de las masacres, que se le capture, se le lleve a juicio y se le condene a la pena máxima posible. Ojalá y Estados Unidos de América no caiga al mismo nivel que los terroristas del mundo y tengan que morir inocentes para lograr su cometido. Ojalá y aprendamos que hay que practicar lo que predicamos y que se realice una operación “quirúrgica” de remoción de uno de los tantos cánceres que azotan a la humanidad. Solo entonces confirmaremos si lo que hizo el Gobierno norteamericano fue tener paciencia o simple ineficiencia.
En esta operación, deberán encontrar en fila y respaldándolos a todos los que hemos luchado y seguimos creyendo fielmente en un mundo libre, más justo y democrático para el bienestar de nuestros hijos.

¿O-CHA VEZ?

Si bien es cierto este título suena más al balbuceo de un pequeñín que a otra cosa, realmente es una forma diferente de lamentar los tristes sucesos acaecidos en nuestra hermana república de Venezuela (me cuesta agregarle el otro apellido), recientemente.
A diferencia de otros que convocaron consejos (quizás usando la miseria del hermano país para aprovechar espacio en los medios para promover campañas políticas), he esperado un tanto para tragar primero y luego empezar a digerir los trágicos eventos del pasado 11 de abril.
Si se suman todos los relatos periodísticos, opiniones de los venezolanos dentro y fuera de su país, y las crónicas de periodistas internacionales que fueron fieles testigos de estos eventos, se puede deducir que hubo una combinación de situaciones que al final arrojó un saldo de muertos y heridos innecesarios, un desgaste de la oposición criolla y un desprestigio de las instituciones de ese hermano país.
Quienes hemos luchado por la defensa de la democracia por varios años, deberíamos sumarnos a aquellos que elevaron su voz de protesta en contra de quienes “pretendieron” violentar la estabilidad democrática de esa nación bolivariana. Pero hay que ir un poco más allá. Hay que investigar si efectivamente hay una democracia plena y participativa en ese país, cuando ha quedado al descubierto la existencia de un plan especial para “liquidar” por medio de las balas las críticas que producía un “minúsculo” grupo integrado por más de medio millón de venezolanos que pacíficamente protestaba en las calles caraqueñas.
La democracia fue herida, pero fue herida de la misma manera que es herida cada vez que en Cuba se encarcela a algún dirigente que disiente de la “posición oficial” o cuando en Libia o en Irak alguien se yergue para protestar contra el dictador. Pero todos estos líderes aducen ser los más democráticos del planeta ¡y más allá! ¿Qué democracia entonces defendió la OEA y sus cancilleres? ¿La que les convenía a los dirigentes venezolanos o la que les convenía a las grandes multitudes?
Ojalá y nos solidaricemos con este valiente pueblo andino que seguirá luchando para que retorne la verdadera democracia, no la de los Adecos y Copeyanos, sino la de los miles y miles de hombres, mujeres y niños que salieron a la calle para demandar democracia, justicia y libertad. La misma libertad por la que los panameños luchamos por tantos años y de la que afortunadamente hoy podemos disfrutar.
Qué lástima que fueran los militares los que “otra vez” se convirtieran en el fiel de la balanza; es una lástima que hombres que evidentemente no poseen una gran cultura (puede deducirse de la forma como se expresaban), fueran los que decidieran qué tipo de democracia debían disfrutar nuestros hermanos venezolanos.
Ojalá esto nos sirva de lección a todos los otros latinoamericanos para que participemos más activamente de la política partidista de nuestros respectivos países o dentro de organizaciones de la sociedad civil como garantes de esos derechos por los que lucharon grandes libertadores como Bolívar y San Martín.

No es justo...

Hace algunos días tuve la oportunidad de leer un artículo escrito por la corresponsal de La Prensa en la capital de los Estados Unidos de América, Betty Brannan Jaén, donde aparentemente pretendía alertar sobre un inminente peligro para Panamá, producto del arrollador triunfo de Álvaro Urbe Vélez, como el nuevo inquilino del Palacio de Nariño, sede de la presidencia colombiana.

Lo curioso es que durante todo el artículo no se cita la intervención de algún oficial gubernamental norteamericano. Cita a funcionarios o representantes de ABC News, Centro para Política Internacional, Consejo para Asuntos Hemisféricos, Washington Office on Latin America y la Universidad de Miami. La pregunta que entonces cabría, y les juro que no tengo la menor idea de la respuesta, cuantos de éstos “expertos” han pisado suelo colombiano. Cuantos han tenido la oportunidad de sentarse a conversar con colombianos (dirigentes populares o no) y les han preguntado que piensan. ¿Puede ser que 12 de los 19 millones que realmente podían votar en las recientes elecciones colombianas se hubieran equivocado?

En ningún momento ni el gobierno de George Bush, ni los principales medios de prensa de los Estados Unidos respaldaron la candidatura de Uribe Vélez. Que cómodo es que ahora que el candidato liberal disidente ganó, se quiera hacer ver que fue gracias a la administración Bush que se dio el histórico resultado. La corresponsal aparentemente olvidó leer los editoriales de todos los principales diarios norteamericanos la semana anterior a la elección del pasado 26 de mayo; aparentemente no tuvo la oportunidad de leer la entrevista que le hiciera Newsweek al presidente electo, donde les resultó mas importante resaltar la forma de responder del mismo a las preguntas capciosas que le formulaban, mas que sus planteamientos de fondo.

No es justo para con nuestros compatriotas, asustarlos sugiriendo que la violencia que azota a nuestro vecino del sur se va a “regionalizar”, como si esto fuera algo nuevo. Si no lo creen pregúnteles a los darienitas (región que no creo que haya sido visitada jamás por los “expertos”). No es justo decir que la “receta de Uribe promete ser brutal y sangrienta”. No es justo afirmar que “las cosas empeorarán antes de mejorar”. Si éstos “expertos” se hubieran tomado el tiempo de leer el plan de gobierno de Uribe Vélez, de haber escuchado sus primeras declaraciones el día de su elección, de haber conversado con ésos colombianos valientes que a pesar de todas las adversidades siguen teniendo fe en su país y en su propia gente, a lo mejor el artículo en mención jamás habría visto la luz del día.

Álvaro Uribe Vélez es el producto de ése hastío de los colombianos para con la pasividad con la que se ha venido enfrentando el mas viejo conflicto guerrillero del continente. Uribe Vélez es la fórmula de esperanza para los mas de 40 millones de colombianos que a pesar de todo no se atrasan en el pago de su deuda externa, tienen algunas de las industrias más prósperas del continente y entre otras cosas reciben miles y miles de turistas cada año. A lo mejor por todo esto es que el gobierno de Estados Unidos quiere mantener las buenas relaciones con el nuevo gobierno y por ende el viaje del subsecretario de estado. A lo mejor por esa misma razón es que el secretario general de la ONU recibirá a un presidente electo (por regla general el sólo se reúne con mandatarios en ejercicio) y que el Presidente Bush recibirá al segundo país en población en Sudamérica, poseedor de grandes recursos petroleros (hay que aprender entre líneas) y que en los últimos años ha representado un alto número de inmigrantes, legales o no, la nación norteña.

No Doña Betty, hay que conocer a Colombia y a los colombianos para poder opinar sobre ellos. Son un grupo tan peculiar, trabajador y luchador de personas que no se puede permitirle a un par de “expertos” emitir opiniones temerarias que sólo sirven para asustar a una población que no lo necesita. Hay que ser justo con nuestros vecinos y hermanos, quienes sólo anhelan una mañana mejor y el Dr. Álvaro Uribe Vélez les esta ofreciendo ésa oportunidad.

¡ME ENCANTA ESTE PAIS !

Hace algún tiempo, tomé la decisión de mudarme a un país del cual desde mi primera visita quedé perdidamente enamorado de él. La verdad no sé si es justo llamarlo un país, pues ésta tierra es tan extensa y cuenta con una geografía tan diversa y variada como el humor de sus habitantes. En Colombia uno puede disfrutar de playas, cimas de montañas heladas, desiertos y valles, de la misma forma como uno disfruta de restaurantes, clubes y dispensadores de los más deliciosos helados en sus principales ciudades.

Si hubiera que buscarle un significado al nombre Colombia, yo tendría que decir que significa tierra de mujeres bellas y de gente buena, amable, culta y trabajadora. Pero si todo lo que he mencionado arriba fuera cierto por que recibí tantas críticas cuando le comentaba a mis amigos que me mudaba a Bogotá ?

A pesar que tengo mas de tres años de estar viniendo a éste fascinante país y que ya de cierta forma me he “colombianizado” aún hay mil y una cosas que sigo sin entender y lo más probable es que nunca pueda comprender. Este es un país tan pintoresco, que no tiene niños sino “chinos” y los jóvenes son “sardinos”; a los rubios les dicen “monos” y los monos son micos; a la gente no le da pena sino que hacen el oso; uno no cruza las calles encima de las líneas de seguridad sino de las “cebras”; el Día del Amor y la Amistad no se celebra el 14 de Febrero, sino en una fecha especial en Septiembre y a pesar que no hay presidentas sino “mujeres presidentes”, la mayoría de las mujeres no usan el apellido de sus maridos. Cuando va a un restaurante uno pide que le regalen la comida pero al final se la terminan cobrando y para los efectos, a uno le terminan pidiendo que les regale hasta el nombre. Las cosas difíciles o complicadas son “tenaces” y en un país donde los locutores de noticias leen como si los estuvieran persiguiendo, uno de los presentadores mas conocido y respetado es uno bastante entrado en años y es tan feo que si se les aparece de noche podría espantar hasta al ser mas valiente.

Cuando era pequeño, uno esta expuesto a los estereotipos típicos de la región, por ejemplo me enseñaron a que todo lo que venía de Cuba era malo pues sus gobernantes eran comunistas. Que sorpresa me llevé cuando visité la perla del caribe y descubrí cuan bella es ésa tierra y su gente. De la misma manera fui inducido a pensar que todo lo que venía de Colombia eran ladrones, mujeres fáciles y los tristemente célebres narcotraficantes. Ah, se me olvidaban las esmeraldas, el café y las pastillitas o “dulcecitos” que nos traían cuando algún familiar regresaba de Medellín, Cali, Bogotá o Buga, otrora los lugares preferidos por mis paisanos.

Nuevamente me dí una gran sorpresa cuando visité por primera vez, Bogotá, tierra de los “rolos”, como acostumbran a llamar a quienes viven en la metrópoli mas imponente que había conocido hasta ése momento. Y no es para menos, imagínense que si Bogotá quedara dentro de los Estados Unidos de América, lo mas probable es que fuera catalogada entre las 5 ciudades mas grandes del gran coloso del norte. Hay mas teatros, museos, restaurantes, bares y cines que los que pudiéramos sumar en el resto de Centroamérica. Paisajes exuberantes, tráfico insoportable y la gente mas amable que había podido conocer, complementaron la imágen que de éste nuevo país me llevaba. Sin embargo seguía buscando la línea de mujeres fáciles que supuestamente debían estar esperando por mí.

Regresé por razones de trabajo y tuve la oportunidad de visitar a Cali, Cartagena y Barranquilla y sus “corronchos” como despectivamente acostumbran a llamar a quienes son originarios de la costa atlántica y finalmente pude visitar a Medellín , la capital de Antioquia, la región de donde creo, son la mayor cantidad de colombianos que conocemos fuera de Colombia.

Varios años mas tarde, y luego de varias visitas adicionales pude medio que comprender la crisis por la que esta atravesando éste bello país. He aprendido que de un lado están los guerrilleros (FARC, ELN, EPL, ERP, etc.), por otro lado están las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia (también conocidas como paramilitares), por el otro esta el ejército y la policía y finalmente en el último está el pueblo. La guerrilla colombiana, el movimiento mas antiguo del continente, no tienen una ideología específica y se financia a través del secuestro, narcotráfico y la extorsión; ataca al ejército y a la policía y todo lo que esté alrededor de ellos (léase pueblo); los hacendados, ante el constante asedio del que eran objeto por parte de las guerrillas y del abandono que sentían por parte de quienes debían velar por ellos, iniciaron el equivalente a una gran fuerza de seguridad que ante el poder que obtuvieron y sus relaciones con el narcotráfico se transformó en un mini ejército (inclusive contando con el apoyo de los uniformados) sanguinario y despiadado.

Una película colombiana, Golpe de Estadio, lastimosamente muy poco difundida fuera del país, presenta una radiografía bastante precisa de lo que realmente sucede en ésta convulsionada tierra del café y las esmeraldas. Infortunadamente también presenta una realidad que no se quiere aceptar, un gobierno complaciente y débil, una guerrilla que ve en el conflicto un gran negocio, unos paramilitares desalmados que son usados como chivos expiatorios por propios y extranjeros, un ejército cómplice en algunas ocasiones, frustrado en otras y en la mitad de todo un pueblo mudo y abusado, que a veces prefiere mirar hacia el otro lado, porque esta cansado de la violencia, la corrupción y el poco me importa de las grandes mayorías.

En el interim, tenemos figuras públicas tan peculiares y diversas como es su población. Por ejemplo el alcalde de Bogotá es un personaje que alcanzó notoriedad gracias a, entre otras cosas, bajarse los pantalones en frente de las cámaras de televisión en el medio de un debate y que ha promovido días exclusivos para hombres o para mujeres, horarios reducidos para las rumbas y un gran énfasis por la educación cívica. No viven en Colombia, pero Juan Pablo Montoya es reconocido en todo el mundo por ser uno de los mejores pilotos de carrera y Shakira y Carlos Vives están considerados como unos de las mejores cantautores del momento; Maria Isabel Urrutia adquirió fama mundial por ganar una medalla de oro en las olimpíadas de Sydney y en Argentina, hay un número significativo de jugadores colombianos, incluyendo al capitán del mejor club de fútbol del mundo.

Tan peculiar es la política colombiana que varias de sus líderes no sólo son mujeres de una gran capacidad intelectual sino que fácilmente podrían concursar y ganar cualquier concurso de belleza. A propósito, una significante cantidad de las mas afamadas modelos internacionales son colombianas. Y hablando de mujeres, a las cuales les dicen “viejas”, qué se puede decir de la telenovela que rompió todos los esquemas y patrones de sintonía? Betty la Fea se convirtió en el tema de conversación obligado de la gran mayoría de hispano parlantes del continente. Betty también sirvió para demostrar que en Colombia hay gente buena, que tristemente son los primeros que están logrando emigrar, buscando alejarse de la violencia y del poco valor que se le da a la vida en Colombia. Esa fuga de cerebros no es recuperable y el costo de reemplazarlos es inimaginable.

Es fácil enamorarse de Colombia y de los colombianos. Sobrepongámonos a los estereotipos y démosle una oportunidad a una “raza” que si bien es cierto son complicadísimos para hacer negocios(justa excepción sea hecha de los paisas) y que tienen su forma muy peculiar de hacer las cosas, son gente bella que quiere salir adelante. No dejemos que el menos de 1% de los colombianos sigan enlodando el nombre del país que los vió nacer y que probablemente verá nacer a sus hijos (si es que queda alguien para verlos nacer) y de paso de los otros mas de 40 millones de colombianos que están orgullosos de su país y que genuinamente les duele ver como lo están dejando una partida de irresponsables que no se preocupan mas que por su propio bolsillo.

Por que no darle una nueva oportunidad que estoy seguro que los colombianos sabrán aprovechar, no sólo como desterrados sino como emprendedores que son. Hombres y mujeres de bien, que luchan por lo que muchos denominaríamos Una Nueva Colombia! Una Nueva Colombia que haga que los colombianos y extranjeros que amamos ésta tierra de Bolívar y Santander digamos con orgullo: Me encanta éste país!

CORTOS DE MEMORIA

Siempre se nos ha acusado a los panameños de no recordar las cosas. Si hablamos de política, el cual ha sido tema de periódicos, cafetines y fiestas por los últimos meses, hay un grupo que desearía que todo lo que ha ocurrido en éste país se olvidara. Otros quieren sufrir de amnesia selectiva (y éstos quisiera que fuera una enfermedad contagiosa) y anhelan con que se olvide todo lo ocurrido en el país, excepto durante los 21 años de dictadura militar. Hay otro grupo que no tiene la menor idea de qué fue lo que sucedió antes de que cumplieran sus 18 años de edad (se dice que son mas de 300,000) y finalmente, hay otro grupo que no quiere acordarse de nada. Que confusión, ah?

La verdad es que soy de aquellos que pensamos que no se debe olvidar nada. Podemos perdonar, mas nunca olvidar. Cómo olvidar que Don Belisario Porras no quería que nos independizáramos de Colombia? Cómo olvidar que los gringos abusaban de los panameños que trabajaban en la Zona del Canal? Como olvidar que Don Arnulfo Arias Madrid odiaba a todos los negros, chinos y “no panameños” que vivían en Panamá? Cómo poder olvidar los dineros “desaparecidos” durante la década del 40 del área de educación y que los funcionarios respectivos, por instrucciones de su jefe se limitaran a decir que “lo contenciosos lo dirá”? (ésta se las dejo de tarea). ¿Cómo poder olvidar los grandes desfalcos al Seguro Social? ¿El puente de Van Dam? ¿Los asesinatos en las montañas de Chiriquí? ¿El asesinato del Presidente Remón? ¿La exoneración a Panama Ports? ¿El HP 1430? ¿Punta Mala? Y así podría seguir todo el día…

Lo peor de todo esto es que hoy vemos a un candidato que se dice ser “independiente” pero participó activamente en los gobiernos dirigidos por Don Ernesto Pérez Balladares y Doña Mireya Moscoso. Cómo puede ser independiente una persona que no sólo está inscrito en un partido, sino que dirigió su inscripción y es el dueño del mismo? (como en los viejos tiempo, verdad?)

Como podemos olvidar los panameños que quien se erige hoy como el flamante aspirante a ser reelegido para ocupar la “casa blanca” panameña, es el mismo que en lugar de aprovechar el momento dorado de poder tener una nueva constitución, códigos, leyes, reglamentos, etc., prefirió nombrar a amigos y familiares y a los amigos y familiares de los mismos políticos que hoy critica (o sea eran buenos en aquel entonces pero no son buenos ahora), que pensar como estadista, pensar en el futuro del país y consolidar lo que todos anhelábamos: un nuevo Panamá.

¡Discúlpeme Sr. Endara! Debe perdonar que no le crea. No le creo que ahora si tendrá tiempo para preocuparse por su país y no por hacer dietas, jugar con nintendos y visitar a sus amigos. No le creo que en ésta vuelta no dejará a ministros y embajadores esperando, pues estaba peleando con la nueva “niña de sus ojos”. No le creo que ahora no hará el ridículo apareciendo ante las cámaras de televisión “llorando” porque ésta le arañó o por que no le habla o por la razón que sea. Al país éstas interioridades le tienen sin el menor cuidado. A lo mejor a quienes gozan con la chabacanería y el morbo (como dice “La Señora”), si les parezca gracioso. Pero para los que tenemos dos dedos de frente y queremos a alguien con un poco más visión, seriedad y preocupación por los problemas del país, no podemos darle el voto a quien tuvo la oportunidad de hacer historia y la desperdició. Esta es una cruz que usted solito talló!

Le deseo suerte, pero no creo que supere los niveles alcanzados por aquellos que tradicionalmente han estado en contra de todo y favor sólo de sus bolsillos. Esto no me producirá muchos amigos, pero quiero asumir una responsabilidad para con mi país y sabe que: La voy a cumplir!

¿Quién escucha el pueblo?

¿Cuando un pueblo habla, quien escucha? Pareciera que ésta pregunta pudiera ajustarse a varios países del mundo. Si la juntamos a la que dice que “cada pueblo tiene el gobierno que elige” refiriéndose tal vez al hecho que los pueblos deben sufrir las responsabilidades de los gobernantes que eligen, el presagio no es el mejor…

Esta semana tuvimos la desgracia de ser testigos de la dantesca escena de terror que la organización criminal Al-Qaeda (me niego a considerarlos sólo como terroristas) nos ofreció en la madre patria España. Una combinación de rabia, frustración, miedo e impotencia circuló entre los españoles y los ciudadanos del mundo que vimos con horror como cientos de hombres, mujeres y niños inocentes, eran asesinados por personas que no tienen el menor respeto ni valoran la vida humana.

Todo ser humano que se valore no puede hacer otra cosa que condenar éste ataque en una población civil, que no sólo criticó sino que condenó abiertamente la participación de España en una guerra sin sentido, sin razón, sin respeto, una vez mas por la vida. Los españoles gritaron, marcharon y se manifestaron masivamente en contra de la decisión del presidente José M. Aznar de participar una cruzada sugerida por un hombre cuyas intenciones reñían mucho de las de “encontrar las armas de destrucción masiva” de las cuales supuestamente tenía pruebas de existencia y peor aún de su uso inminente; (todavía las están buscando).

Lastimosamente Aznar no escuchó a su pueblo. No quiso oír el clamor que le pedía no exponer a España y a los españoles a un riesgo innecesario. ¿Y quien pagó los platos rotos? ¡Lastimosamente al pueblo! Pero los pueblos están dejando de ser dóciles y mudos. El pasado sábado el candidato por el Partido Popular, Mariano Rajoy, acusó a quienes se manifestaban fuera de las oficinas de su partido, demandando respuestas “creíbles” a las interrogantes que justamente todos tenemos sobre los autores del atentado de la Estación de Atocha, de estar violando las disposiciones electorales y que estaban utilizando los sucesos para perjudicarlo en las urnas. Que tristeza, !debe estar viviendo en otro planeta!

El resultado no se hizo esperar, este pasado domingo, el pueblo español “le pasó la factura” al presidente Aznar y a su desacertada decisión de no escuchar a su pueblo. El partido oficialista perdió una cómoda y casi segura victoria y terminó “perdiendo” en un segundo lugar tra el PSOE.

Ojalá y los gobernantes españoles y, para los efectos, los de todo el mundo, en especial los de Panamá, aprendan a escuchar al pueblo. No a ésa minúscula parte del pueblo que los adula y les dice que todo esta bien, no a ése pueblo que mientan en sus declaraciones y discursos, sino al pueblo de a pié, el que no puede hablar o escribir, el que muchas veces se manifiesta en callado o en pequeños grupos por miedo a retaliaciones.

Panamá necesita tener un nuevo perfil de gobernantes. Gente joven que quiera a éste dolido y necesitado país. Que como la gran mayoría, haya tenido necesidades, que cuente con una familia sólida, que haya aprendido a respetar y a valorar las opiniones de todos, sin distingos de raza, origen, género, clase social o religión. Gobernantes que quieran construir un nuevo tipo de país, junto con ése pueblo que lo eligió y que le reclamará el día que lo deje de escuchar.

¿Respetamos lo suficiente?

A principios de los años 80, cuando los socios del Club Activo 20-30 de Panamá anunciaron la realización de la primera Teletón 20-30, la mayoría de los panameños no conocíamos la existencia de los “impedidos físicos” (hoy se les denomina discapacitados) y mas bien eran escondidos, amarrados (como si fueran bestias) y ni siquiera eran contados en los censos de población; mas bien se sabía que habían ángeles como mi pediatra la Dra. Cambra de Varela, quien manejaba una pequeña clínica.

Gracias al éxito de las teletones, un número significativo de discapacitados empezó a ser descubierto y con ellos las carencias de servicios y deficiencias que a favor de ellos existían en Panamá. Igualmente, empresas descubrieron que estos seres eran superiores a muchos considerados normales, conversan menos, se concentran mas, ponen mas atención y por ende son mas productivos.

Lastimosamente para muchos de ellos, nunca educamos a quienes vivimos en ésta bella tierra a ser considerados con ellos, o sea a respetarlos. ¿Sabían ustedes que si las puertas de los servicios no son lo suficientemente anchas, los discapacitados no los pueden utilizar? ¿O conocen ustedes que un lavamanos mas alto de 51 cm. no les es funcional a éstos compatriotas? ¿Han oído hablar de alguna ley, decreto o disposición legal que exija que las oficinas públicas tengan estacionamientos y acceso para quienes utilizan sillas de ruedas, los ciegos, etc.? ¿Conocen ustedes alguna institución gubernamental que expida permisos para que los discapacitados puedan utilizar los espacios de estacionamientos, que supuestamente están dedicados as ellos?

Infortunadamente, la mayoría de los panameños no han aprendido a respetar. Se estacionan en los espacios debidamente marcados para el uso de personas con discapacidad física. Inclusive hay complejos comerciales que ni siquiera reservan los espacios que deben reservar y cuando lo hacen no colocan las rampas de acceso necesarias.

¿Se imaginan ustedes tener que conducir un automóvil sólo con las manos, llegar a un centro comercial y ver que en todos los espacios reservados hay Mercedes Benz, Camionetas 4 x 4 y todo tipo de autos lujosos? Ese sentimiento de impotencia, rabia y frustración no puede ser superado a menos que todos tomemos conciencia. Esto es no creer en el sistema, es juega vivo, corrupción, sinverguenzura o como lo quieran denominar.

Lo más triste es que nos preocuparía mucho más si tuviéramos un amigo cercano o familiar querido discapacitado y experimentáramos su frustración. No creo que debemos esperar a que ése familiar tenga un accidente para que reaccionemos. No es necesario que haya un guardia de seguridad para que empecemos a comportarnos como ciudadanos responsables.

De nuestra actitud depende que se den cambios en nuestro país. Los cambios, así como los comportamientos empiezan con la educación que le demos a nuestros hijos en casa. Esta educación se debe implementar con el ejemplo y la práctica constante. Que no nos de pena llamarle la atención a quien sea que incumpla las disposiciones establecidas para la protección de ésos seres que no han pedido ser discapacitados o que en muchas ocasiones no pidieron haber estado en ése accidente que los dejó en ésa condición.

El gobierno, sea quien sea el que gane en mayo, debe implementar lo que ya esta legislado y lo que haga falta por legislar debe promoverlo. Pero sobre todo, todos los que compartimos el cielo de éste país, debemos empezar a respetar.

¡LA TAN MENTADA SOCIEDAD CIVIL!

Durante la recién finalizada Cumbre Extraordinaria de las Américas (nombre oficial, aunque a mi me cuesta entender que hay mas de un continente con el mismo nombre), celebrada en México, el Presidente de esa gran nación Vicente Fox, con la elocuencia que lo caracteriza, destacó entre otras cosas, que “el tema del crecimiento económico con equidad para reducir la pobreza, el tema del desarrollo humano y social y el tema de la gobernabilidad democrática” están estrechamente interrelacionados.

Agregaba el Presidente Fox que “en democracia es el ciudadano y no el gobierno quien detenta el poder”; la fuerza de nuestras democracias no es otra cosa que la fuerza de nuestros ciudadanos, si queremos más y mejor democracia fortalezcamos el poder de nuestros ciudadanos.

¡Que triste! ¡Les confieso que envidio a nuestros hermanos mexicanos! Y para los efectos, envidio a nuestros vecinos colombianos, por la clase de presidentes que tienen. Es un placer escuchar a alguien que hable y practique lo que predica. El Presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, prometió mano dura contra los criminales (pues ni siquiera llegan a terroristas, mucho menos a guerrilleros) que han venido azotando nuestros vecinos suramericanos por los últimos 40 años y todos sabemos lo que ha venido sucediendo, verdad?

Envidio a nuestros hermanos mexicanos y colombianos también pues, en ambos países “el pueblo” sale a defender sus derechos no sólo cada 4 o 5 años en la época electoral, como sucede en el nuestro, sino que tienen una sociedad civil mucho mas activa y solidaria que la que existe en Panamá. Los ciudadanos no podemos desfallecer ante los ataques de quienes detentan el poder político.

Soy un convencido que la sociedad civil ha tenido, tiene y seguirá teniendo un rol muy importante en el devenir de nuestra querida patria. Históricamente, fue un grupo de ciudadanos quienes animaron al poder armado de la época a declararnos emancipados de la madre patria en 1821 e igualmente sucede en 1903 (aunque recientemente se haya querido desconocer el rol del Concejo Municipal de la época). De la misma manera, si no hubiera sido por la constante insistencia de, entre otros, la Cruzada Civilista, La Comisión Pro Valores Cívicos y Morales y la gente de a pié que se tomó las calles de las principales ciudades del país entre 1987 y 1990, el resultado de ésa lucha democrática no hubiera tendido el exitosos resultado que obtuvimos.

Los partidos políticos han descubierto el valor que tienen los “no inscritos” (unos antes que los otros) en los resultados de las elecciones. Los que sufrimos la persecución por nuestras creencias políticas, conocemos el valor que tenemos ése 50% de panameños que aunque no estamos inscritos, nos agitamos en un mundo político, pues creemos que en el trabajo mancomunado de todas las partes reside el futuro de Panamá

Pero tenemos que participar y exigir que se nos permita participar. Instaba el Presidente Fox a los otros presientes, a que “fomenten la participación, en el diseño, ejecución y evaluación de políticas públicas; analicemos como consolidar y robustecer una cultura democrática en nuestras sociedades, porque de ello también depende el fortalecimiento de la gobernabilidad en nuestro hemisferio”.

La Sociedad civil es mas que un grupo de viejas que se reúne a ver como decoran una mesa (sin ánimos de ofender). En la sociedad civil estamos personas que venimos luchando por el adecentamiento de la cosa pública así como por el fortalecimiento de los valores cívicos y morales. Hay personas que reconocemos el valor y la importancia que tienen para la democracia los partidos políticos y por eso los queremos ayudar a engrandecer a nuestro gran país.





Exigimos que no piensen por nosotros y decidan, por ejemplo, que los panameños no estamos listos a una Ley de Transparencia como la que promovimos en la Asamblea Legislativa (por que fue una iniciativa de nosotros, aunque se diga lo contrario). Aspiramos a un país en el que haya la libertad, justicia y democracia por la que lucharon los próceres de 1821, 1903, 1988 y todos los que se quieran sumar a ésta lucha.

El ciudadano tiene el derecho y la obligación de activarse políticamente en la forma que mas le guste: dentro de un partido político organizado o a través de organizaciones que tengan sus mismas aspiraciones ideológicas.

Los exhorto a analizar los programas políticos y de trabajo de los respectivos candidatos, no sólo los que aspiran a ala presidencia de la república, sino los que aspiran a un escaño en la Asamblea, Alcaldías, Concejos, etc. Los encomio a votar a favor de propuestas y no en contra de fantasmas. Les ruego que votemos por Panamá. ¿No creen que ya es hora?

HABLANDO DE VALORES...

Hace varios años atrás, mientras vivía en los Estados Unidos, apareció en El Nuevo Herald de Miami, un artículo mío que había titulado “Pongamos los valores de moda otra vez”, donde hacía énfasis sobre aquellas costumbres que aparentemente habíamos olvidado y que infortunadamente no habíamos enseñado a nuestros hijos. Hoy he considerado oportuno volver a escribir sobre el tema y, en ésta ocasión publicarlo en mi país, cosa que en aquellos tiempos nos era vetado

En ésta ocasión hago mi llamado a la reflexión en un tono un poco mas alto, pues aunque estoy convencido que no todo esta perdido, si creo que lo que tenemos por delante no es fácil. En aquel entonces mi hija mayor tenía escasamente un año de edad y parece mentira que hubiere celebrado su quinceaños recientemente. Hoy al verla a ellas y a sus amigos, me detengo a pensar sobre lo que ha sido nuestra función como padres de familia. Confieso, con el mayor respeto, que me da la impresión que hay muchos padres que no han hecho muy bien su trabajo. Es entonces que me pregunto como podemos criticar a nuestros vecinos si no hemos podido enseñarle valores a nuestros propios hijos?

En donde quedó la costumbre de saludar con un “buenos días, buenas tardes o buenas noches” al llegar a un lugar? Y donde quedó la práctica de dar las “gracias” por un favor recibido? Y hablando de favores por qué no seguimos pidiendo algo utilizando el tan sonado “por favor”? En que momento despareció la costumbre de los caballeros cuando al caminar sobre la acera, debíanhacerlo por el lado mas cercano a la calle? O peor aún por qué no seguimos practicando la costumbre de cederle el asiento a una persona mayor, dama o niño en un autobús?

Si el Sr. Carreño, si aquel que escribió el famoso librito (que en mis tiempos era azulito) de Urbanidad, nos acompañara en nuestro país, se pondría a llorar de lo descompuesto que pareciera está nuestra sociedad. Imagínese usted: Legisladores que se lían a golpes públicamente, funcionarios importantes que utilizan un lenguaje poco correcto para la alta magistratura de la cual están investidos (cuando usan el poco sonoro ”mas sin embargo”, por ejemplo), líderes sindicales que se vanaglorian de no cumplir las leyes “como único método de protesta” a favor de su propia causa, jóvenes que “invitan” a una amiga al cine, pero ellas deben pagarse su propia entrada, señoritas que fuman, beben y lo que es peor se emborrachan en público sin el menor rubor.

Los únicos culpables de todo esto la tenemos nosotros mismos, los padres! Somos culpables cuando no enseñamos y peor aún, cuando no practicamos valores. Eso me recuerda aquel anuncio de televisión que terminaba preguntando” Sabes tu donde están tus hijos”? A continuación menciono algunas palabras que pareciera que se han borrado de nuestro diccionario: Puntualidad; honestidad; honradez; ética; responsabilidad. Que tristeza...

Amigos, una vez mas los exhorto a poner la cortesía de moda otra vez! Pero no sólo de la boca para afuera. Cuando manejamos, al atender a quienes nos prefieren con sus visitas a nuestros locales, cuando vamos a la escuela, cuando salimos de compras, etc.

En éste centenario, mostremos al resto del mundo que en Panamá somos “Puente del Mundo” y “Corazón del Universo” no sólo con la fiesta y la parranda, sino practicando los buenos modales y destacándonos por nuestra cortesía. Finalmente, se a acerca la política; descubramos a los buenos candidatos y démosles la oportunidad de enrumbar a nuestra querida Panamá pro el camino que se merece. No cerremos la puerta y juzguemos a priori; votemos a favor de alguien no en contra de todo. Usemos nuestra inteligencia y empecemos a practicar ésos valores cívicos y morales de los que tanto hemos escuchado votando y haciéndolo con conciencia, por nuestra querida Panamá!

miércoles, 25 de marzo de 2009

UN EJEMPLO DE VOCACIÓN

Este artículo no lo quisieron publicar en un diario de circulación nacional...

Debo asumir que como no era sensacionalista, no valía la pena.


Esta mañana, gracias a la maravilla del facebook, descubrí que había fallecido una gran mujer.

Hoy Panamá perdió a una de sus mejores educadoras….

Sinceramente no se que tantos honores se le rendirán, pero es una realidad que la Profesora Carmen de Paz, quien fue llamada a presentarse ante el todopoderoso éste fin de de semana, fue eso: una gran educadora.

No sólo una maestra, sino madre, acudiente, consejera, o sencillamente un oído que nos escuchara.

A los que tuvimos la fortuna de haber estudiado en el Instituto Pedagógico y en especial los que tuvimos la suerte de haber sido partícipes de su fundación, siempre tendremos a “Carmen de Paz” en un lugar muy especial de nuestros corazones.

Hace algunos años, la Profesora Carmen me recordaba con un gran cariño el hecho que cuando apenas contaba con 3 años de edad, llegué en mis pantaloncitos cortos frente a ella y le dije que mi nombre era “Ran Tatay”. Aún no había aprendido a pronunciar correctamente mi nombre…

Como ésta maravillosa mujer, luego de haber enseñado español, latín, manualidades y tantas otras experiencias que compartió con nosotros a tantos, podía luego de mas de 40 años, recordar éste tipo de anécdotas?

Quizás de la misma manera que recordaba el nombre y apellido de todos sus estudiantes. Quizás ése era su destino en la tierra y por eso Dios la premió no con un sino con miles de hijos.

¿Estricta? ¿Cariñosa?¿Ejemplar? ¡Siempre!

Era el tipo de maestra que hoy quisiéramos que nuestros hijos tuvieran. Aquel tipo de mujeres, que como mi mamá, eran maestras dentro y fuera del salón de clases. Eran médicos, sicólogas, chofer y hasta un poco alcahuetes.

Sus enseñanzas y consejos perdurarán en la mente de todos quienes, al igual que Yo, ocupamos un puesto en las aulas de nuestro querido colegio de Las Cumbres.

Hoy escribo éste artículo, pues ojalá y pudiera ser leído por muchos maestros y profesores que al verlo comprendieran el camino que a muchos se les ha perdido. Que vean en éste ejemplo de mujer una forma de vida, que les permita dentro de 40 años, que un grupo numeroso de alumnos, escriban artículos como éste.

Carmen de Paz, fue una educadora en todo el sentido de la palabra. Aquellas que si tenían que acompañar a un grupo a cualquier lugar, lo hacían sin quejarse. Que si había que corregir, no pestañeaba y que si se veía forzada a castigar, no lo dudaba, pues su integridad y rectitud no eran cuestionables.

No sentía que tenía había que ser popular para ser querida. Cuantos no la odiamos en un momento determinado de nuestro paso por la escuela, pero no mucho tiempo después, nos envolvíamos junto a ella en un sentido abrazo.

Hoy que el Señor Todopoderoso la llamó a su seno, debemos elevar una plegaria y sólo sentirnos tranquilos, que ahora en el cielo, donde sin dudas está, hay una gran educadora.

Que sirva de ejemplo a las nuevas generaciones de maestros y profesores, y que nunca se equivoquen pues el magisterio no es una profesión es un vocación.

Que Dios guarde en su gloria a nuestra querida Profesora Carmen de Paz.

“Yo tengo un sueño”

TOMADO DE EL PANAMÁ AMÉRICA

Elecciones

Hace poco más de una año, me enfrasqué en una "discusión cibernética" con un muy querido amigo, con quien discutíamos sobre política internacional y, principalmente, la que tiene que ver con los EE.UU. No llegamos a puntos de concordancia, pues el veía el gobierno de Bush como un buen gobierno y yo (al igual que la gran cantidad de estadounidenses) lo veía como el peor gobierno que ha tenido esa nación norteamericana. Al final, le manifesté que esperáramos un año y que viéramos a quién el tiempo le daba la razón. Pues el tiempo y los votantes gringos me dieron la razón.

Luego de la abrumadora victoria del hoy Presidente electo de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama, un hombre producto de la unión entre una mujer blanca y un hombre negro nacido en Kenia, criado por su abuela materna en Hawaii y educado en algunas de las mejores universidades del Ivy League, casado con su antigua jefa hace 16 años y padre de dos adorables niñas, sólo queda por decir que a John McCain le pasó por encima una locomotora (con vagones y todo pegado a ella), cuyo conductor no era nadie más que el propio presidente George W. Bush.

Con resultados tan inesperados como son el hecho que Obama duplicó en votos del colegio electoral (producto del complicado sistema electoral de EE.UU.) a McCain, ganándole en 9 estados que había ganado el actual inquilino de la Casa Blanca en el 2004, con un voto popular que supera el 53% de los votos y con un, aún más férreo control de ambas cámaras del Congreso de ésa poderosa nación, Obama se ha erguido como el líder de una nación inmersa en una ruina económica, dividido políticamente entre los radicales de derecha y una nueva generación de minorías, entre los que se destacan los jóvenes, los latinos, los afroamericanos y quienes salieron a votar por primera vez.

Una ruina económica precedida por la mayor cantidad de desaciertos que un gobierno o presidente, cuya impopularidad supera los 70 puntos haya podido tener, quien llevó al país a una serie de guerras y medidas tan innecesarias como impopulares. Quien mintió a su electorado, prácticamente desde que fue electo la primera vez (recuérdese el fiasco de los votos en Florida), incapaz de resolver y quien, a mi juicio, actuó más pensando en los intereses de él mismo y de quienes lo rodean, sin importar hacia dónde conducía una de las naciones más poderosas del mundo.

Pero el pueblo en su sabiduría infinita, acogió una nueva propuesta, descartó la campaña sucia que prefirió resaltar el nombre y algunos infortunados deslices del entonces candidato demócrata, que en discutir a fondo el futuro de la nación.

McCain, en su discurso final, manifestó claramente que el camino que le tocó recorrer no había sido el más fácil, pues no sólo luchaba contra Obama, sino contra lo dicho y actuado por el propio presidente Bush.

Hace más de 40 años, un líder norteamericano, que dirigió la lucha pacífica contra la discriminación racial, en uno de los más recordados discursos de la historia de la humanidad, manifestó: "Yo tengo un sueño"…. Hoy vemos con gran alegría que el sueño se hizo realidad. La noche del anuncio del triunfo de Obama, millones de personas, sin importar su color, edad, origen social o religión, se unieron de la mano y de los brazos, y se estrecharon en las calles de las ciudades de Estados Unidos y celebraron.

Atrás quedaron los insultos y las diatribas, adelante queda el inicio de una nueva era en la política norteamericana y del mundo, pues "el aleteo de una mariposa en Washington, puede desencadenar una tormenta en Pakistán". Adelante vemos positivamente que, el mundo y la gente buena tenemos futuro y que juntos podemos hacer la diferencia. Atrás quedaron la falta de propuestas, las discriminaciones, la falta de visión y la falta de originalidad. Está claro que el mundo no quiere seguir viviendo en el pasado, sino que queremos un nuevo mundo, llenos de iniciativas, justicia, democracia y libertad. Hoy, Yo sigo viviendo el sueño de Martin Luther King, pero no dejo de soñar...

Y tú, ¿de donde eres?

Corría el año 1989, cientos de panameños habíamos emigrado, algunos por razones políticas, otros por razones económicas y otros escapand...