sábado, 14 de diciembre de 2013

30 Años de Servicio

Queridos Hermanos en Activo 20-30:

En una noche como la de hoy, pero hace 30 años atrás, fui iniciado como socio de Activo 20-30 Panamá.

Este fue el inicio de una extensa y muy satisfactoria carrera, que ha marcado mi vida y la de mi familia inmediata, así como la de muchos niños que de una manera u otra han sido tocados por las obras y acciones que nuestro club ha organizado y en las cuales hemos participado.

Hoy utilizo este hito, para desearle a Cali, su comité organizador, así como a Roberto y a todos los socios de mi club Activo 20-30, la mejor de las suertes y todos los éxitos para que todo el esfuerzo que han puesto en este año que hoy culmina, se traduzca, no solo en los $4,002,030 de meta, sino por lo menos en un millón mas!

Como comprenderán para mi esta noche es una noche muy especial, pues un simple productor de TV, pasó a ser un socio "teletónico" y luego se formó como líder en una gran organización.

Confieso que no puedo sentirme mas orgulloso de mi club, de mi asociación y de todos mis hermanos Activo 20-30 que en estos últimos 30 años, me han ayudado a convertirme en el hombre que soy.

Levantemos la cabeza, unamos nuestras voluntades y hagamos de ésta le mejor Teletón 20-30 de la historia.

Que Panamá entero nos siga viendo como la familia que somos y que en toda La Organización nos sigan reconociendo como el Club Maestro que somos.

¡Un fraternal abrazo!

En Activo 20-30,

Juan B. McKay A.
Socio Vitalicio

viernes, 13 de diciembre de 2013

EL PITO

Publicado en La Estrella de Panamá - viernes 13 de diciembre de 2013
El pito
JUAN B. MCKAY A.
 
Esta palabrita tiene muchísimos significados, incluso dependiendo del país tiene significados que podrían considerarse subidos de color. Hoy, quiero hacer referencia a un hecho en el cual estoy seguro coincidirán varios de los lectores de este artículo y debo asumir que para otros será ‘otro loco (en el buen sentido de la palabra) hablando de boberías’.

Desde pequeños nos regalan todo tipo de pititos, en los cumpleaños, fiestas de Navidad y/o Año Nuevo. Pero si los usamos ‘demasiado’ nos llamaban la atención, pues estábamos haciendo bulla. Irónico, ¿no? ¿Para qué eran entonces, si no para hacer bulla? Luego cuando crecimos e íbamos a la escuela, los maestros (especialmente los de educación física) lo utilizaban para ‘enseñarnos’ como hacer las cosas, para llamar nuestra atención y hasta para corregirnos.

Simultáneamente se los veíamos a los oficiales de policía, especialmente a los de tránsito, que lo usaban (algunos muy bien) para ‘dirigir el tráfico’; añoro ver al ‘muñeco’ que sin pitar dirigía el tráfico sobre la avenida. Simón Bolívar (Transístmica) deleitando a todos los que por ahí pasábamos. Incluso (e irónicamente) había quienes al pasar lo saludaban con un buen ‘pitazo’ que salía del ‘claxon’ del automóvil (pito del carro, como popularmente se le conoce) que conducían.

Cuando asistí a la universidad en los Estados Unidos de América, recuerdo que les enseñaban a las compañeras, que debían portar un pito, estilo el que se usa en el mundo scout, por si eran atacadas. El pito también es utilizado en casi todos los eventos deportivos, ya sea para iniciar, terminar, para indicar penalidades, en fin para casi todo.

No sé en qué momento se ‘descontroló’ la situación y no importa el país donde uno viva, el ‘pito’ se ha convertido en sinónimo de ‘apúrate’, ‘quítate de en frente mío’, ‘muévete que yo tengo más derecho que tú’. En fin para casi cualquier indicación e incluso detectamos que es una gran forma de descargar la rabia y el mal humor que nos producen toda esa gente que ‘no sabe manejar y que salen a pasear a la calle’, cuando uno está atrasado, ¿verdad?

Ahora, los ‘policías de tránsito’, tanto de la Policía Nacional (PN) como los de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), pareciera que se los van a tragar. Igualmente, los ‘guardias de seguridad’ de los centros comerciales y hasta los de los supermercados, que pareciera que piensan que uno no los ve y que se hace necesario ‘recibir instrucciones a punta de pitazo’; hasta uno bien cortés de un supermercado en Calle 50 —que hasta se parece al ‘muñeco’ al cual hacía referencia anteriormente— pareciera que las manos no son suficiente, sino que no deja de sonar el pito todo el día.

Sinceramente, ojalá alguien les dijera a quienes ‘regulan el tránsito’ en nuestras ciudades, a quienes deben cuidar los estacionamientos de locales comerciales y a todos los que tenemos que manejar en las calles de nuestras complicadas ciudades, que somos humanos, que no es necesario tragarse los pitos para que los veamos, que deben esperar un poco más de un segundo luego que cambia el semáforo de rojo a verde y que hay muchos sicólogos que los podrían ayudar a manejar sus frustraciones y/o complejos de ‘fuerzas de defensa’, pues es mejor cuidar los nervios a seguir viviendo con los sobresaltos y falta de valores que practicamos al manejar.

EL AUTOR ES COMUNICADOR Y DIRIGENTE CÍVICO* 

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