sábado, 1 de octubre de 2016

El plebiscito por la paz



Mañana mis hermanos colombianos tomarán una de las decisiones más importantes que hayan tomado en su historia como nación independiente. Mañana les tocará decidir por un sí o por uno a los acuerdos de paz negociados en La Habana y sancionados en Cartagena, donde el gobierno de Colombia y el grupo guerrillero FARC negociaron el fin de una guerra fratricida que cobró miles de víctimas  y millones de dólares.

Para mí es muy difícil ser imparcial y quienes me conocen y me siguen saben que he respaldado el proceso y los acuerdos de paz abiertamente; he tratado de no ofender a quienes están en contra de los acuerdos, a quienes les respeto y entiendo su forma de pensar.

Debo aclarar que lo mismo no me ha pasado con uno que no es más que un conveniente y falso que tiene engañado a más de 4, para quien su ego es tan grande que no lo deja dormir. Que prefiere hacer perder una gran oportunidad para el país que dice amar, a que su sucesor reciba un reconocimiento internacional el cual el mismo no se pudo ganar y peor aún que se le conceda a su ex ministro un posible premio de paz.

Ojalá todo el mundo tuviera  la oportunidad de ver el panorama completo y no solo lo que uno alcanza a ver, pero en la realidad eso es muy difícil de hacerlo y mucho mas de comprender.
Tratar de explicarle a un venezolano que no tiene medicinas para aliviar la fiebre de su hijo en llantos o de su mamá diabética, que no se torne violento en una tienda o una farmacia, es tan difícil como pedirle a un colombiano a quien las FARC les asesinaron a un padre, hijo o sobrino, que los perdone y confíe en una comunidad internacional vigilante, que en muchas ocasiones ha preferido ver hacia el otro lado.

Pero es una realidad que los grandes líderes mundiales ya se han comprometido a hacer una gran inversión en una Colombia en paz. Recientemente hasta Su Santidad el Papa Francisco se comprometió a visitar a ésta bella nación suramericana, una vez los acuerdos se ratificaran y se blindaran, lo cual obviamente se refiere al plebiscito y compromiso de la comunidad internacional de ponerlos en efecto y vigilar su cumplimiento, lo cual nos hace confiar que tendríamos al santo padre en nuestras tierras muy pronto.

No puede ser que tanta gente alrededor del mundo estén tan equivocados y una sola persona sea la dueña de la verdad. Me dirán que no es una sola persona, pero les aseguro que el resultado del domingo comprobará que, por un lado el arraigo político de este líder se sigue reduciendo y que sus pataletas cada vez serán seguidas por menos personas y por el otro, que su futuro político seguirá reducido al grupo de personas que lo siguen admirando, por lo que no hizo.

Exhorto a toda mi familia y amigos colombianos a salir a votar con entusiasmo este domingo y expresar su sentir, sea cual sea, en las urnas. Donde los demócratas del mundo premiamos o castigamos, pero donde también soñamos. Los invito a soñar y posteriormente comprometerse con ese sueño. La democracia es un sueño participativo, que debe ser de todos, no solo de quienes elegimos.

Sin importar el resultado final del plebiscito del 2 de octubre, mi deseo final siempre será: 


¡Dios bendiga a mi querida Colombia!

martes, 27 de septiembre de 2016

ROPITA DE DOMINGO

Hace no tantos años atrás, escuchaba a mi mamá y abuela decir que “había que ponerse la ropita de domingo” pues íbamos a la misa y luego a almorzar a un buen restaurante y si teníamos suerte, visitaríamos a algún tío y nos divertiríamos con los primos.


¿Qué significaba ponerse la ropa de domingo? Usualmente, uno guardaba sus mejores prendas para lucirlas el domingo o los días de “fiestas”.

Hoy pareciera que estamos caminando exactamente hacia el otro extremo. Si bien es cierto siempre he creído que utilizar el saco y corbata durante el día y durante la semana, es una herencia extrapolada que no se compadece con el cálido y húmedo clima del que disfrutamos en Panamá, también es cierto que en la época de mis abuelos, era muy común vestirse con toda la ropa de blanco, excepto la corbata. Las damas se vestían elegantemente pero con trajes largos o por lo menos debajo de la rodilla.

Pinto todo este escenario, pues me llama la atención que cada vez se relaja mas la forma de vestir, de jóvenes y de los no tan jóvenes, hasta rayar en la falta de respeto por el lugar y/o las personas con quienes nos reunimos. Es común ver a personas de edad madura ir a misa en iglesias en las ciudades, en pantalones cortos (a veces rotos), camiseta sin cuello y sandalias, como cuando uno va a la playa o como si tuvieran 9 o 10 años.

Por otro lado, me ha tocado ver a jóvenes llegar en blue jeans rotos (o rasgados) con una camiseta manga corta y sin cuello a bodas, sepelios y quinceaños, eventos estos donde anteriormente, uno debía guardar algún tipo de recato.

Igualmente critico a las entidades o instituciones de carácter oficial donde prohíben el ingreso de personas vestidas de una manera u otra. Si estas instituciones deben servir a quienes les pagan su salario, ¿cómo se le podría prohibir el ingreso a alguien que va a demandar un servicio en especial?
Ojalá en Panamá la costumbre fuera el utilizar guayaberas o elegantes camisas manga corta en lugar del tan impopular saco y corbata o trajes sastres. Inclusive he visto escuelas secundarias que le exigen a sus estudiantes lucir una corbata y manga larga. Por favor, vivimos en un país tropical, donde predomina el calor y la humedad, donde nunca hace frío (excepto cuando uno se mete al cine o algunos restaurantes).

Si los banqueros quieren seguir usando la vestimenta que emula a sus pares de Europa y Estados Unidos de América, pues allá ellos, pero que estudiantes se vean obligados a ello, ¡hágame el favor!
Sintámonos orgullos de nuestras costumbres y tradiciones. Luzcamos ropa holgada, fresca y de manga corta, cuando sea posible y no encasillemos al grueso de la población a tratar de parecer lo que no somos.


Y los domingos, luzcamos con igual orgullo la ropita “de lujo” para visitar la iglesia, el restaurante, el cine o a divertirnos en casa de los tíos o abuelos.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

APRENDIENDO A HABLAR Y A ESCRIBIR

No soy miembro de la Real Academia de la Lengua, pero si tuve una gran profesora de español que procuró que sus estudiantes tuviéramos buena ortografía, aparte de ser hijo y nieto de maestras, o sea
no tenía escapatoria.

En materia profesional, me he desenvuelto en el área de la comunicación toda una vida profesional de más de 35 años, lo cual me podría convertir en un crítico autorizado de mis colegas.

Es triste leer o escuchar, no solo las malas construcciones gramaticales, sino la pobre pronunciación que tienen periodistas y locutores de los medios de comunicación social local (en otros lugares también los hay, pero no me voy a referir a esos hoy), abogados y políticos, entre otros.

En este escrito voy a destacar algunas de las barbaridades que he visto o escuchado en los últimos meses, sin menoscabo a que haya muchos más.

Inicio haciendo referencia a ciertas expresiones que hemos adoptado los panameños que son incorrectas, por ejemplo el nombre de la Universidad de Panamá. No existe la “universidad nacional” no mucho menos “la nacional”. Igualmente, al referirse a la esposa o compañero sentimental permanente de alguien, nos referimos al (la) cónyugue cuando debería ser cónyuge (sin “u” intercalada y se pronuncia como “j”).

En lo que a nacionalidades se refiere, por favor, AMERICANOS somos todos los que hemos tenido la suerte de nacer en el continente denominado América. Asiáticos, se refiere a los originarios de un continente, no es un sinónimo de chino. Igualmente, si hay personas que son nacidos en Panamá, son panameños; no veo la necesidad de especificar en algunos casos que son de origen chino, más aún si tienen 2 o 3 generaciones de ser panameños.

Recientemente también he percibido como los presentadores y reporteros de noticieros, le han cambiado la pronunciación al nombre del país y de nuestras provincias, por ejemplo, ahora se refieren a “Pánama Oeste” y “Pánama Metro”, en lugar de Panamá Oeste y Panamá Metro. ¡El acento va en la “a” final, no en la primera!

Otro error muy común que cometemos los panameños es el de decir “en base a” en lugar de “con base en”. Este error lo cometen muchos que quieren proyectarse como que hablan muy refinadamente y están cometiendo un grave error. Igual pasa con el tristemente famoso “mas sin embargo”, popularizado por una ex mandataria panameña.

Un mensaje dirigido principalmente a los reporteros existe lluvia que no es pertinaz, el agua es agua, no deben abusar de “el vital líquido” y hay tranques vehiculares que no son “descomunales”. Sean originales y busquen adjetivos diferentes para las actividades que describen.

Ahora que están de moda los juegos olímpicos y paralímpicos, el nombre del país sede es BRASIL. Así se escribe en español y en portugués. Brazil, solo se escribe en inglés. En el mismo sentido, a los que hacen referencia a montos de dinero, en español el billón es equivalente a 1 millón de millones, mientras que en inglés “one billion” es equivalente a mil millones. Si se quieren referir a mil millones, el término correcto es 1 MILLARDO”.  Recientemente un banco de capital sudamericano se vanagloriaba de decir que tenía más de 1 billón de dólares en patrimonio; ¡permítame ponerlo en duda!

Para terminar este primer capítulo, quiero referirme al “vuelvo y repito” que tanto utilizamos los panameños. Si están repitiendo, es obvio que están volviendo a decir algo ya mencionado con anterioridad, ¿verdad? Y no puedo finalizar sin mencionar algunas expresiones que no necesitan mucha descripción, pero que están tan arraigadas en nuestro léxico cotidiano que da pena, como lo son por ejemplo el “hubieron” en lugar del hubo; “el calor” en vez de el calor; el “haigan” en lugar del hayan.


Tenemos un idioma espectacularmente bello. Deberíamos sentirnos orgullosos de ese legado y procurar hablar y escribir correctamente, en especial quienes lo hacen públicamente y tanto influencian a nuestra juventud.

jueves, 25 de agosto de 2016

PRESIDENTE: EL NOBEL ES PARA EL PAÍS…


El pasado 24 de agosto, quedará fijado en los anales de la historia como un hito a favor de la paz y el entendimiento. El gobierno colombiano y el grupo guerrillero FARC anunciaron desde La Habana, el fin de las negociaciones que por varios años se han venido dando, en búsqueda de la tan anhelada paz del hermano país.
Al igual que para tantos otros países, aunque muchos colombianos piensen que es una situación única, en un acuerdo de paz, que no sea producto de una rendición, ninguna de las partes en conflicto podrá reclamar una victoria completa, pues precisamente por eso se llama una negociación. Había que negociar…
Es una realidad que dicha guerrilla, que ha venido delinquiendo dentro y fuera del país por más de 50 años, ha logrado lo inimaginable en beneficios, pero es que también es una realidad que ni en sus peores momentos, el gobierno logró que éstos claudicaran ni se logró el total sometimiento de los miles de guerrilleros que aún hoy la componen. Ni siquiera en los 8 años que gobernó el ex presidente Uribe, que hizo de la aniquilación de éste movimiento insurgente, una de sus principales metas de gobierno.
Hoy, el pueblo colombiano se encuentra dividido entre los que están a favor o en contra, a pesar que los acuerdos apenas concluyeron su negociación el pasado miércoles 24 de agosto. Esto debido a la cantidad innumerable de especulaciones que, de lado y lado, circulan diariamente en las redes sociales y a través de los medios de comunicación.
Hay muchos a los que no importa lo que les digan, ni siquiera que les muestren el acuerdo pactado, ya ellos tienen en sus cabezas lo que escucharon de voz ya sea del ex presidente y de su partido o bien del presidente Santos y quienes lo apoyan. En los noticieros locales, el día siguiente al anuncio final, a una señora le preguntaron por qué no estaba de acuerdo con el pacto y respondió que ella no quería que a los guerrilleros les dieran una pensión equivalente a USD$600 mensuales, cuando en la realidad solo se pactó que recibirían cerca a USD$200.
Al igual que hice con la controversia suscitada ante la presentación en 2° debate del anteproyecto de Ley 61 en Panamá, es imprescindible que a quienes les toque votar el 2 de octubre, en el plebiscito convocado para ratificar lo actuado en La Habana, lean, lean y vuelvan a leer el acuerdo. No opinen sin haber leído, por favor.

Hay a quienes nos molesta (por decirlo decentemente), que se les aseguren 5 cupos al congreso colombiano por dos períodos y mas todavía, que no usen sus propios fondos para resarcir a quienes tanto sufrieron por razón de la guerra, así como  tantas otras cosas no perfectas en el acuerdo.
Cosas importantes es que habrá una verificación internacional, supervisada por las Naciones Unidas. Que habrá dejación de armar y suspensión permanente del conflicto. Pero lo más importantes es que habrá PAZ. Que hay otros grupos en armas, es cierto. Pero si tienen 2 dedos de frente se alinearán para negociar su propia paz.
Es imposible que el Papa, los líderes de las grandes naciones, la ONU, la OEA, los países vecinos y el resto del mundo vean con buenos ojos el proceso de paz y que una sola persona haya logrado convencer a tantos de lo contrario. No creo que pueda haber tanta gente equivocada, ¿verdad?
No hace mucho me comentaba un muy buen amigo que trabaja con las víctimas del conflicto armado, que es impresionante que en las zonas donde mayor se sintió los abates de la guerra y en las zonas rurales y mas pobres de Colombia, de donde salen la mayoría de los soldados y policías, casi la totalidad de las poblaciones apoyan los actos de paz. Irónicamente, es en las ciudades mas urbanas y donde están los que pagan por una “libreta militar” para no ir a prestar el anacrónico servicio militar obligatorio,  donde más se siente la división.
Yo estoy seguro que si mas colombianos conocieran Timbío, Montes de María, o Toribío, menos oposición habría al fin del conflicto armado que tantas vidas ha cobrado. Nada de lo que Yo escriba aquí convencerá a algunos excelentes amigos míos, personas pensantes, inteligentes y de gran trayectoria pública y de servicio comunitario, quienes a favor o en contra, siempre tendrán mi respeto y admiración, pero si mis frases sirven para cambiar la forma de pensar a un solo colombiano y que por ende vote a favor de la paz de Colombia, me sentiré complacido.
Los que hemos vivido la injusticia, las dictaduras y los abusos, sabemos lo impotentes que se sienten los que hoy se manifiestan en contra. No estoy en contra de ninguno de ustedes. Siempre estaré en contra de quienes utilizan una plataforma como la lucha por la paz, para su beneficio personal o político. ¡No importa de qué lado esté! Nunca estaré a favor de la sinvergüenzura.
Pero soy consciente que no existe la paz perfecta…

Hace algunos años escribí un artículo que intitulé: Me encanta este país, refiriéndome a ese bello país vecino, con el que tanta relación he tenido, tengo y seguiré teniendo. ¡Mi segunda patria! Pues, les cuento que me sigue encantando y estoy seguro que con la paz instituida me encantará aún más.
Ojalá el 2 de octubre salgan a votar todos los colombianos que lo puedan hacer y que le demuestren al mundo que son gente de bien, que no se dejan amedrentar y que quieren paz para ustedes y para sus vecinos. Una Colombia en paz significa progreso para muchos, incluyendo a quienes hemos sido testigos de lo buena que es su gente.
Paz para Colombia hoy, significa progreso para todos mañana. Ánimo hermanos colombianos, la paz se acerca; no vean el vaso medio vacío, como en los últimos 50 años, echémosle agua para terminar de llenarlo y ver a una Colombia grande, próspera y en paz.


jueves, 28 de julio de 2016

Escrito de Camila Adames (Recomiendo su lectura)!!!

Escrito por  la joven Camila Adames:    
                  
Creo que todos como sociedad debemos hacer un alto, respirar profundo y considerar nuestras posiciones en la vida.

Cada día veo más polarización y menos disposición de negociar o ceder un poco. Solo hay ganas para pararse absolutamente firme y descalificar a los que se oponen a tu idea.

Uno ve las redes y las conversaciones entre la gente y parece que:

Una persona es un inmoral promiscuo degenerado contra la familia si apoya la Ley 61 o un ignorante puritano fanático religioso si está en contra de la Ley 61.

Si dices un comentario a favor del gobierno eres un vendido que apoya al "dictador" Varela, pero si haces uno en contra eres un gladiador pagado por el "fugitivo" Martinelli.

Uno es Never Hillary, Never Trump o Bernie or Bust.

Esta tendencia debe acabar, ya que ninguna sociedad eficiente y pacífica es construida o mantenida entre facciones que se atacan entre sí y son incapaces de llegar a acuerdos.

Si uno quiere hacer grandes cambios en su entorno, debe empezar por uno mismo, por ende los invito a cambiar el paradigma agresivo de cada discusión, conversación o debate del que formen parte.

lunes, 13 de junio de 2016

“TIENES CÁNCER”


En octubre del año pasado escuché una de esas frases que uno nunca se podrá preparar para escuchar y menos aún nunca aprenderá a digerir: “Tienes cáncer”.

Desde julio se me había detectado un incremento poco usual del nivel de PSA (Antígeno Prostático Específico), el cual se me incrementó en exámenes posteriores de agosto y septiembre. Como se me había dicho que existía la posibilidad que éste incremento fuera una combinación de tener mas de 50 años o una posible caída o de hasta una inflamación de la próstata, nunca se me pasó por la cabeza, que el diagnóstico se inclinara hacia la peor opción.

Cualquiera de estos resultados hubiera sido mejor que el que realmente escuché del urólogo en esa mañana de sábado del mes de octubre, cuando después de un ultrasonido con biopsia, se me diagnosticó que tenía un cáncer en etapa incipiente.

Esos momentos iniciales no fueron fáciles… Compartir con mis hijas el resultado de la biopsia no fue tarea sencilla ni para mí ni para ellas. Pero doy gracias al Todopoderoso, quien nos concedió la fortaleza que el momento demandaba.

En ese momento inicié un “interesante” camino, el cual desde el primer momento, decidí recorrer de la mano de mi Divino Niño, con quien tengo una relación muy especial hace ya varios años. Es una realidad que sin mi querida compañera Lily, este empedrado camino nunca hubiera sido fácil de atravesar. Hoy, mirando hacia atrás, no sé qué hubiera pasado sin su compañía permanente.

Desde el mismo mes de octubre, cuando me dieron el fatídico resultado, inicié a leer todo lo que pudiera encontrar en la internet sobre el cáncer prostático. Igualmente me reuní con varios oncólogos amigos míos quienes me orientaron sobre las diferentes opciones de tratamiento que tenía. Es una realidad que estos consejos me ayudaron a apenas empezar a tener una mejor panorámica de estas opciones. Sin embargo sus comentarios fueron claves en mi decisión final.

Gracias a mi hermano Tito Ducruet y al profesionalismo del personal de su firma de corretaje de seguros, pude agregar opciones fuera de Panamá, las cuales igualmente ampliaron la visión y las opciones que iba a tener para el tratamiento. Es verdad que los seguros son necesarios y que bueno es tener a Unity Ducruet en la esquina de uno.

Me entrevisté con médicos y clínicas en Estados Unidos de América y Colombia, quienes me enviaron cotizaciones para el tratamiento que ya había escogido, que fue la cirugía prostática radical, asistida por robot. La principal razón de haber buscado otras alternativas fue el precio tan elevado que me solicitaron por hacérmela aquí en mi país. No hay sentido ni razón para los precios que quieren cobrar las clínicas o médicos aquí.

Gracias a Dios por haberme dado estas opciones que al final me sirvieron para escoger la Clínica de Marly y las manos del Doctor Camilo Giedelman, para que éste dirigiera el equipo que en el pasado mes de febrero me interviniera quirúrgicamente en Bogotá, en mi querida Colombia.

Es como que si el Divino Niño me llamaba y me quisiera tener por ahí cerca de el, ¿verdad?

La recuperación de esta cirugía no es fácil. Tiene un componente sicológico y otro físico, que si no lo controlamos de la mejor manera, le puede pegar a uno de una manera que no se espera. 

Afortunadamente, Yo tuve la suerte que no sólo tuve a mi “enfermera privada” 24 horas al día en la figura de Lily, sino que Andrea, mi bebé chiquita se iba para Barcelona a estudiar una maestría y adivinen qué: Su vuelo hacia una parada de un par de horas en Bogotá. Que rico fue compartir ese par de horas con mi piojito. Muchos le llamarán coincidencia, Yo lo sigo llamando Diosidencia…

Y para rematar, mi bebé grande, Nicole en complicidad con Lily, me sorprendió viajando en el mismo vuelo y quedándose unos días rellenando el tanque de fortaleza y esperanza que tanto necesitaba.

La incomodidad y el dolor fueron desapareciendo poco a poco y con el nuevo estado, pude empezar a socializar y a compartir con algunos buenos amigos que tengo en esa, mi segunda ciudad. Gracias a todos ustedes que de una manera u otra me apoyaron, soportaron y me dieron el ánimo que tanto se necesita.

De la misma manera, mis visitas a la parroquia del 20 julio, me daban aliento y me reconfortaban, tanto como los cuidados del Dr. Giedelman o de la jefa Luly quienes me hicieron sentir como si Yo fuera el único paciente que tenían.

Hacia finales de febrero regresé a Panamá, con el mismo espíritu y dedicación a mi familia y a mi trabajo que me ha caracterizado. Me he convertido en un vocero de quienes hemos luchado contra este flagelo y lo hemos superado. Le he dicho a cuanto amigo o conocido me encuentre, que por favor se hagan ambos exámenes el PSA y el tacto rectal.

A quienes no me he encontrado para llamarles su atención para que se lo hagan, les comento: Créanme que esto no afecta su hombría ni su actuación sexual. Son simples y rápidos exámenes que los puede ayudar a salvar su propia vida.

Hoy, 4 meses y medio después de haberme realizado la cirugía, les comparto que en dos ocasiones que me hecho el examen de PSA, hoy fue el segundo, los resultados han sido muy inferiores a los previstos.

Doy gracias a Dios, a Lily, a Nicole y Andrea, a mis hermanos, familiares, amigos, compañeros de lucha y a todos los que de una forma u otra me han ayudado a recorrer este ni muy corto ni fácil camino. Me siento curado y declaro que gracias a mi Divino Niño estoy libre de cáncer y exhortándolos a todos a que se examinen y se pongan en manos del Todopoderoso. 

No se arriesguen a que también tengan que escuchar esas fatídicas palabras: “Tienes cáncer”.




No abusen....

En política hay y se da de todo…. Desde ayer he percibido un muy pobre “oportunismo político” atado al vil ataque del que fue objeto un club nocturno en Orlando.
Es triste como ver como personas alineadas a favor o en contra de los virtuales candidatos en las elecciones de noviembre en ése país, tratan de aprovecharse de una triste situación.
Inclusive los que tenemos la oportunidad, hemos sido testigos de cómo otros medios no estadounidenses, le han dado un enfoque mucho mas imparcial y no se han atrevido a declararlo un acto amarrado al “terrorismo religioso” con el que se ha categorizado en algunos medios de Estados Unidos, sino mas bien lo han enfocado hacia la intolerancia dirigida hacia la comunidad gay.
Hasta los que han perpetrado ataques cobardes alrededor del mundo, solo han alcanzado a decir que el autor del ataque en Orlando, era un “soldado” mas no se han atrevido a reclamarlo como uno que hubiere sido organizado o perpetrado por ellos.
Ojalá en Estados Unidos de América y los otros países donde la política se ha convertido en la comidilla diaria, los candidatos y sus seguidores se enfoquen en los hechos y políticas que son las que pueden hacer que los países y su gente progresen. Ojalá la descalificación no sea el estandarte de las discusiones y que, como he dicho en otras ocasiones, hubiera candidatos que nos den la posibilidad de votar a favor de alguien y no en contra del otro.
Sobre el uso de armas, igualmente pienso que todos tenemos derecho a comprar un arma, pero se deben establecer requisitos bien estrictos para poder comprarla.
Al igual a tantas otras personas que así se han manifestado, Yo estoy en contra de la intolerancia, venga de quien venga. Pero tengo que hacer énfasis que soy un fiel creyente en el respeto, como la base imprescindible para el desarrollo y la convivencia. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran, seas hombre, mujer o los que no se siente ni una cosa ni la otra.
Respetemos la forma de ser y vivir de los otros y exijamos que ellos nos respeten de la misma manera. No por darle mas derechos a un grupo en especial, se debe vulnerar el de los demás.
En otras palabras: No me impongan cosas ni formas de pensar a mi y Yo no le impondré mi forma de pensar a nadie.