domingo, 12 de marzo de 2017

Panamá empezó a crecer hace tiempo…. ¡Y sigue creciendo!

Recientemente circuló en redes sociales, un artículo de opinión publicado en la versión en español del New York Time, por el economista venezolano Miguel Ángel Santos intitulado “Panamá creció con los inmigrantes, pero ahora son el chivo expiatorio de la crisis”. (https://www.nytimes.com/es/2017/03/11/panama-crecio-con-los-inmigrantes-pero-ahora-son-el-chivo-expiatorio-de-la-crisis/) 

Al leerlo, me llamó la atención que un investigador de la prestigiosa Universidad de Harvard (EEUU), no se hubiera tomado el tiempo de verificar algunos de los datos que le fueron proporcionados. Por ejemplo, el período de tiempo en el cual Panamá ha venido creciendo y destacando sobre sus vecinos de la región y de gran parte del mundo. Si bien es cierto, gran parte de éste crecimiento se debió a la reversión del Canal de Panamá y el área canalera, también es cierto que se le debe al fortalecimiento de la Zona Libre de Colón, la cual nace poco después del fin de la segunda Guerra Mundial, del sistema bancario, fortalecido gracias a legislación de 1970 y la promoción de sociedades con base en legislación de 1927.

Sobre la supuesta “burbuja inmobiliaria” en Panamá se viene hablando hace mas de 10 años, sin embargo se sigue construyendo tanto para el mercado residencial como para el industrial ininterrumpidamente sin que Panamá Pacífico o las zonas francas se hayan enterado que no van a tener mercado.

Sobre la “tendencia antiinmigrante” a la que hace referencia el Dr. Santos, es parcialmente correcta, pues igualmente circulan múltiples comentarios y artículos de opinión donde se defiende la inmigración ordenada. Efectivamente, la desaceleración de le economía a nivel mundial ha impactado la panameña (la cual creció por encima de casi todas las de los otros países del continente el año pasado); igualmente se ha visto impactada ante la cantidad de cuentas sin pagar que se provocaron desde el país natal del economista, tanto hacia la Zona Libre de Colón, como a COPA, entre otras compañías, las acusaciones contra empresarios panameños en juzgados estadounidenses y el acoso provocado por algunas naciones europeas en contra del sistema fiscal panameño, por negarse a convertirse en hacer el trabajo de recaudador de impuestos que ellos son incapaces de realizar.

El sistema educativo panameño ha logrado capacitar un significativo número de profesionales panameños, que complementado por la cantidad que estudiamos fuera del país, suplen parcialmente las necesidades de una buena parte del mercado nacional. Si el Dr. Santos se hubiera referido a la “actitud” del trabajador panameño frente a algunos extranjeros, donde vienen con un sistema diferente de cortesía y de atención a los clientes, lo más probable es que no me hubiera tomado el tiempo de redactar éstas líneas, pues hubiera tenido toda la razón. Pero no tomó en cuenta que de las escuelas oficiales y particulares (cuyo número ha ido en franco crecimiento) salen muy buenos profesionales y que han venido ocupando puestos de alta jerarquía en las mismas compañías a las que hace referencia sobre esas empresas que han coadyuvado en el crecimiento del país.

Se vuelve a equivocar el autor del artículo de opinión, pues no fue con la  entrega del canal (diciembre 31 de 1999) que se inicia el crecimiento, sino desde mucho antes. El ex presidente Ernesto Pérez Balladares (1994-1999) promovió la investigación por parte del Banco Mundial, para convertir la antigua base aérea de Howard, en el emporio que se está convirtiendo la hoy llamada Panamá Pacífico. A propósito, esto se produjo mucho antes que se produjera las nuevas migraciones.
Me llama la atención que haga alusión a salarios de 50% y  hasta 70% superiores a extranjeros por encima de los panameños; si así fuera, estos tendrían que trabajar solos, pues la legislación panameña no permite esta proporción; pero sería interesante conocer sus fuentes para notificarle al Ministerio de Trabajo que regula esta materia.
Debo reconocer que estoy totalmente en desacuerdo con las leyes que restringen la práctica de varias profesiones por extranjeros, por el simple hecho de no ser panameños. Siempre he sido un creyente que en la competencia está la clave de la superación y del éxito.

Me parece que igualmente le dieron información equivocada sobre las restricciones en las ingenierías y hasta en el ser profesor de universidades, una de las pocas excepciones que efectivamente hacen las leyes que restringen el ejercicio de algunas profesiones.

Desconoce el Dr. Santos la variedad de opciones de visas que permiten trabajar en Panamá y las ventajas que ofrecen en renovación de visas, las leyes de Zonas Francas, Ciudad del Saber y Panamá Pacífico, para citar sólo algunas. De todas maneras, las leyes fueron hechas para que los extranjeros compartieran su conocimiento con los panameños (pueden ver los principios en los que se basaron esas leyes) y por eso algunas no cuentan hacia la residencia permanente, como suele suceder en varios países vecinos.

Es una falta de respeto aseverar que los pilotos de COPA tuvieron que requerir la enseñanza de extranjeros; sugiero verificar las fechas de inicio de operación y de desarrollo de COPA. Al igual que en Panamá, la ausencia de pilotos se produjo en gran medida ante la alta demanda de éstos, en países del medio oriente que les ofrecían (y siguen ofreciendo) salarios muy por encima de lo que le ofrece cualquier aerolínea del continente americano.

Yo puedo asegurarle al Dr. Santos que los panameños, quienes todos somos inmigrantes en esta tierra que nos vio nacer a algunos, siempre hemos estado con los brazos abiertos para quienes hayan querido incorporarse a nuestra sociedad y no imponer la suya propia.

En nuestra historia reciente, Panamá se ha visto beneficiada de una significativa cantidad de chinos, italianos, españoles, estadounidenses, colombianos y hasta sus compatriotas han colaborado positivamente a nuestro desarrollo. No por ello quienes aquí residimos, debemos ver para otro lado y bajar la cabeza cuando se generaliza y se nos llama “monos”, “groseros”, “ignorantes” y tantos otros epítetos que al igual que a los que él hace referencia, inundan las redes sociales.

Aprecio y respeto inmensamente el aporte que diariamente hacen muchos compatriotas suyos al crecimiento y desarrollo de mi querida Panamá, donde puedo destacar, solo para mencionar algunos, los que conforman el VBC y mis amigos Adriana, Gustavo, Ángel y tantos otros que han optado por el trabajo arduo y honesto. Ellos se han incorporado a nuestra sociedad, sin embargo de la misma manera, sufren los embates y reacciones negativas, que se producen como reacción a los comentarios y comportamientos de aquellos malos compatriotas que no han querido ajustarse a su nueva vida.

Recientemente ante medidas tomadas por el Servicio Nacional de Migración en la frontera con Costa Rica, varios venezolanos comentaron en la televisión, que a pesar de ser turistas, estaban trabajando en la ciudad capital, en franca violación de varias leyes de Panamá y de cualquier lugar del mundo.

Igualmente, hago un llamado a mis compatriotas para que la tolerancia y el respeto imperen sobre todas las cosas. Hay que exigir el cumplimiento de nuestras leyes, pero no caigamos en la misma caleta que los pocos extranjeros que intentan denigrar o desconocer nuestro trabajo, honradez y dedicación. Es menester seguir creciendo, educarnos y practicar los valores cívicos y morales que nos enseñaron en la escuela. A propósito el primer libro de urbanidad con el que varios estudiaron en la escuela, fue escrito por el venezolano Manuel A. Carreño en 1853.

Tenemos mucho trabajo por delante para hacer y debemos hacerlo con las mejores personas, vengan de donde vengan, como hermanos que somos, pero con respeto, tolerancia y dignidad. Respetemos las leyes y disposiciones legales, pero igualmente veamos la desgracia humana con cara de misericordia y promovamos que las leyes se cumplan por parte de todos, incluyendo a los empresarios que prefieren abusar de un extranjero, por el simple hecho de no tener sus papeles en orden.

Igualmente, sugiero que quienes no conozcan la realidad panameña, se abstengan de emitir opiniones que no ayudan en nada a sofocar la llama de la fogata que está encendida y que debemos procurar apagar en vez de echarle una gasolina que no necesita. No permitamos que la intolerancia prevalezca sobre la razón. Seamos humanos primero y panameños después.

Sumemos en vez de restar. Extendamos una mano y ayudemos a que las cosas se hagan de la manera correcta y legal, como tantos otros que lo han hecho y que consideramos tan panameños como los que tuvimos la suerte de nacer en este bello país.



sábado, 26 de noviembre de 2016

Fidel y la historia

El mundo se durmió anoche con la noticia del fallecimiento de un hombre que en vida generó todo tipo de sentimientos, paseando a lo largo y ancho del espectro de sensaciones humanas. El presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro Ruz, anunciaba vía Cubavisión la muerte de su hermano el “comandante” de la revolución cubana, Fidel Castro.

Es interesante que al igual que como vivió, su muerte generó controversias… En Miami, capital del exilio cubano las calles de la “sawecera” adelantaron el Carnaval de la Calle 8, ondeando banderas de la isla caribeña y cantando canciones que terminaban con el grito de “Cuba Libre”. Mientras tanto en La Habana se decretaban 9 días de duelo nacional, por la muerte del héroe de la Sierra Maestra y asumo que en los hogares cubanos habría tristeza en algunos y en otros una callada y escondida felicidad.

Lo que si es una realidad es que Fidel fue quizás uno de los personajes más emblemáticos e influyentes del Siglo XX. Influyó de una especial manera en la historia de América Latina y se podría decir que del mundo entero, pues su huella se sintió desde la antigua Unión Soviética, los Estados Unidos de América, pasando por el continente africano, Palestina y en nuestra querida América. Confrontó a 10 presidentes estadounidenses y al embargo económico que le fue impuesto y fue el eje central de la confrontación que se conoció como la “crisis de los misiles”, donde el mundo estuvo a un paso de una funesta guerra mundial.

Exportó su “revolución” de la mano de otros líderes como el “Che Guevara” y mas recientemente de Hugo Chávez. Hoy esta revolución del Siglo XXI, como la denominó el dirigente venezolano, ha resultado en el mayor fracaso comunista avalado por el carismático líder.

Como cristiano, no puedo celebrar la muerte de nadie, pero en mi corazón debo solidarizarme con todos aquellos que sufrieron y los que siguen sufriendo bajo el régimen castrista y por efecto cascada por los hermanos venezolanos, que infortunadamente les tocó el peor pedazo o momento de ésa revolución cubana y con un liderazgo tan incapaz e ineficiente que da pena.

El mundo se divide hoy entre los que celebran y los que lloran (aunque creo que estos serán los menos); mañana en el funeral de estado, se verán muchas caras representativas del pueblo de Cuba, pero siento que no todos reflejarán la cara escondida en su corazón. Al ser la isla, una de las ciudades del mundo que alberga mas embajadas de otros países del mundo, asumo que habrá mucha representación internacional.

Anhelo una verdadera Cuba libre y soberana, donde impere una mejor justicia social que la que había antes de 1959, pero donde prevalezca la libertad, la democracia y la paz. Donde no haya presos políticos ni fusilamientos. Donde se mantengan los avances en salud y educación que han logrado, pero donde la voluntad popular prevalezca y que esta bella isla de nuestro Mar Caribe vuelva a florecer y progresar como se merece.

Ojalá la muerte del líder cubano tenga una incidencia en el camino que recorren nuestros hermanos de Venezuela en busca de su dignidad, su libertad y una verdadera democracia.

De la misma manera, espero que los dirigentes venezolanos logren erradicar el cáncer del comunismo que hoy carcome al país más rico de Latinoamérica y que los viejos políticos entiendan que fueron ellos quienes construyeron esa tarima desde donde empinó Chávez para iniciar el descalabro que hoy sufren nuestros hermanos venezolanos.


Ha muerto Fidel Castro… ¡La historia definitivamente lo juzgará!

miércoles, 23 de noviembre de 2016

No hay certeza de castigo

Reproduzco el siguiente artículo de opinión de mi amigo Euclides M. Corro R. y que aparece en el diario Metro Libre



Es trillar sobre lo mismo. Sin embargo, no importa. Hay que seguir haciéndolo aunque para algunos sea cansón, mientras para otros, entre los que me involucro, tenemos que seguir una y otra vez hasta que algún día probablemente, entiendan que no siempre el fin justifica los medios y que cuando se violenta la ley, hay que pagar por la infracción.
El juega vivo es un síntoma de corrupción. Cuando ignoramos el derecho de otros, así como pasar por encima de las leyes, es señal que estamos haciendo las cosas mal. En fin, vivimos en una sociedad que a diario se la pasa haciendo lo que bien le viene en gana porque sabe que lo más seguro es que no será sancionado.
Entiendo que hay muchos jóvenes que en sus hogares y en sus colegios se les ha inculcado la importancia de respetar las normas que rigen sobre la conducta de los seres humanos. Estoy refiriéndome a las reglas que deben regir, tanto sociales como morales, que nos permitan vivir decentemente en la sociedad.
Reglas elementales que tienen que ver con el saludo obligado, el dar las gracias, pedir las cosas “por favor”, etc., pareciera que fueron eliminadas o en todo caso, argumentar ignorancia sobre las mismas para no respetarlas. Es la gran diferencia que existe entre los que prefieren la decencia a la conducta indecorosa. Olvidarnos que debemos convivir como seres civilizados.
Hoy, son cuestiones olvidadas. Hablamos a gritos, con facilidad insultamos, preferimos olvidar el respeto que merecen las autoridades, justificamos la grosería e incluso, en el colmo de esa degeneración, aplaudimos a los que hacen gala de una patanería rampante.
Usted llega a un local comercial, llámese almacén o tienda, exigimos que se nos atienda de inmediato, aunque hayamos llegado de último. Las reglas del tránsito son irrespetadas a cada rato por los conductores, los peatones cruzan por dónde les da la gana aunque existan pasos peatonales. Existe un desenfreno inaudito, como si viviéramos en una competencia desaforada entre tontos y avivatos.
Este es el comienzo. Más tarde nos quejamos de los gobiernos corruptos. De los que llegan para servirse en vez de servir a la comunidad. Lo peor es preguntarnos a quién podemos responsabilizar, cuando todos al final del camino, unos más y otros menos, somos responsables del desgreño del país. Así de simple, aunque lo más terrible es que en la mayoría de los casos no hay certeza de castigo. 
(El autor es periodista profesional)

sábado, 19 de noviembre de 2016

Editorial del Diario El Venezolano del 18 de noviembre de 2016

Respeto y tolerancia por amor a Panamá

Comentarios vienen y van, pero la verdad es que es ajeno para la mayoría de los venezolanos residentes en Panamá el rechazo de los panameños que se ha ventilado en medios de comunicación locales e internacionales, en diferentes páginas web y redes sociales. Aunque reconocemos la existencia de hechos aislados, choques y discrepancias entre los mismos. Al respecto reflexionamos: todos los seres humanos llegamos a tener impases hasta con quienes más queremos; claro, siempre y cuando las diferencias se resuelvan en un clima de respeto y consideración.  
Entendemos que desde hace varios meses existen reclamos en un sector de la población que se siente desplazado por la mano de obra extranjera. Por ende, hemos visto cómo las autoridades panameñas han arreciado los controles migratorios, suspendiendo algunos tipos visas y aumentando los requisitos para otras. Sin embargo, es nuestro interés como residentes de este país que se abran espacios para la discusión de las ideas, que se respeten las reglas establecidas para encontrar fórmulas que generen confianza al panameño y que, en la medida de lo posible, permitan que continúen abiertas las puertas para el ciudadano de bien, que llega a incorporarse con la mejor disposición al quehacer diario del Istmo.
Otro hecho que observamos y que tiende a incrementar la migración es que en Venezuela, tal como se venía advirtiendo, un gran sector de la población ha entrado en situación de ayuda humanitaria ante un gobierno incompetente que ha provocado la hiperinflación y la devaluación más grande que se haya visto en nuestra historia, trayendo escasez y desempleo. Ni siquiera con la mesa del supuesto diálogo se ha permitido abrir canales de ayuda para que ingresen al país los aportes de alimentos y medicinas que tanto necesita el pueblo venezolano. En los últimos 15 años casi tres millones de compatriotas han emigrado a varios países del mundo, de los cuales aproximadamente 90 mil han venido a Panamá.
Hacemos la acotación porque hoy más que nunca los venezolanos necesitamos de la mano de la comunidad mundial, que en otro momento recibió también la ayuda de nuestro país durante los tiempos de democracia y de crecimiento que tuvimos en el pasado. Queremos agradecer a todos los hermanos panameños que han aprovechado la circunstancia para expresar sus más altos valores de hermandad y consideración, sin dejar de defender su patria y su bienestar.
No podemos negar que tan sólo un mínimo comentario negativo que se ventila, así sea en las redes sociales, entristece a toda nuestra comunidad, nos llena de vergüenza y nos hace reflexionar.
Es importante expresar que la comunidad venezolana no está de acuerdo con movilizaciones masivas, nos parece la peor de las ideas, vengan del sector que vengan. Rechazamos que personeros de la política asuman el tema como bandera para aumentar su popularidad y que los medios se aprovechen del tema solamente para ganar seguidores y centimetraje; ni hablar de las redes que sirven para el anonimato y la informalidad. Todo ello pone en vilo a miles de familias inmigrantes que han apostado por la patria panameña.
Invitamos a nuestros paisanos y a nuestros hermanos panameños desde sus puestos de trabajo, desde los pupitres escolares y desde nuestros hogares a realizar una cadena humana de esfuerzo diario por mejorar como personas y hacer de la solidaridad, la cooperación y la tolerancia nuestra bandera común. Sabemos que vendrán tiempos mejores, que abrazaremos el progreso de nuestra patria de origen, en la que los panameños serán nuestros huéspedes de honor, pues, ¿qué venezolano no le ha prometido a un amigo panameño que cuando mejore su país lo va a llevar a conocer Morrocoy, los Roques o Margarita? Si usted es panameño y no ha recibido esa oferta, reclámeselo con propiedad a su amigo venezolano, ya que es un tiquete que esperamos que muy pronto puedan usar.
Nos despedimos con un abrazo lleno de esperanzas y de mucha fe para todos.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¡Que Viva la Democracia!

Desde la noche de ayer, he estado recibiendo y/o leyendo en redes sociales, mensajes donde se expresan negativos, despectivos, insultantes y hasta hirientes, en contra de personas que ayer votaron a favor del virtual presidente electo de Estados Unidos de América, Donald Trump.

Quisiera invitarlos a reflexionar sobre este tema, pues de verdad quienes creemos en la libertad, democracia y la libre expresión, nos resulta inadmisible, que se expresen así de otro ser humano, por el simple hecho de no estar de acuerdo con uno o el otro en su forma de pensar o de expresarse.

Uno de los valores fundamentales es y debe seguir siendo el respeto al derecho y la opinión de nuestros amigos y de los desconocidos. Esa es la esencia de una democracia, a la cual alegamos defender y la que tanto trabajo, lágrimas y sangre nos ha costado a muchos.

Las ideologías políticas son debatibles, pero nunca deben zanjar una amistad o a una familia. Hay varios ejemplos de dignas familias en nuestro querido Panamá, cuyos integrantes han militando (y algunos siguen militando) en partidos políticos opuestos, sin embargo al final del día, conviven, se aman y sobre todo respetan la forma de pensar del otro.

No tolero que hoy, por no haber ganado su candidata favorita, se expresen de manera que denigren a otros amigos míos, a mi familia o a quienes trabajaron a favor del candidato ganador.

De hecho, llamar ignorantes a quienes votaron por uno o el otro, no hace que el resultado de la elección cambie. De hecho, la mayoría de quienes ejercieron su derecho al sufragio no votaron por el candidato ganador de la silla presidencial estadounidense (hasta el momento en que se escriben estas líneas), pero así es el sistema de votación de Estados Unidos y así debe aceptarse.

Los exhorto a respetarnos entre todos. A no hacer leña del árbol caído, a no denigrar a quienes votaron con su conciencia y convencidos que hacían lo mejor para su país. Ojalá los que no favorecíamos al virtual presidente electo, nos hayamos equivocado y tengamos de vuelta al buen vecino, socio y aliado.

Aprendamos a respetar y a reconocer los resultados del más grande ejercicio que la democracia tiene y el cual muchos otros países anhelan recuperar.

¡Que viva la democracia, la paz y la libertad!


martes, 25 de octubre de 2016

¿Votar por el menos malo?

                                       


Recientemente vi un escrito en redes sociales que decía, mas o menos, que la próxima vez que alguien me dijera que Yo venía de un "banana republic" les iba a mostrar un extracto del segundo debate presidencial de la nación "mas poderosa del mundo".

Igualmente, ante el cuestionamiento que se le hizo a J.K. Rowling, por opinar sobre la política estadounidense siendo británica, hace poco comenté en redes sociales que el día en que las decisiones que toman los presidentes de Estados Unidos, dejen de afectar al resto del mundo, ese día el resto del mundo dejará de opinar sobre las elecciones y candidatos en esas elecciones.

En esta vuelta, muchas personas pensantes del resto del mundo, tenemos miedo de acercar a uno u otro candidato a los código nucleares que podrían desatar una guerra nuclear, por el simple hecho que no le gustó un tuit de alguna otra persona.

Efectivamente la campaña presidencial ha sido la mas seguida o vista en la historia estadounidense, lo cual ha dejado en evidencia una decadencia notoria en la forma de hacer política en una nación que por muchos años fue el faro de la democracia y la libertad en el mundo.

La política de Estados Unidos siempre se ha caracterizado por la descalificación del contrincante, pero este ejercicio, creo Yo, nunca había caído tan bajo como ha sucedido en esta ocasión.

La diferencia en esta ocasión fue que uno de los candidatos llegó a descalificar a los propios residentes del país, enfocando su discurso principalmente en los denominados “wasp”, personas anti-establishments, wanabes, antidemócratas y mas recientemente en personas con fuertes y estrechas convicciones religiosas.

Hoy vi un video de una señora Gloria Álvarez de Prager University, quien llegó a comparar a los demócratas de estados Unidos, con los gobiernos de países centro y suramericanos; interesante comparación dado el hecho que, excepción hecha de Ronald Reagan, han sido los demócratas quienes han rescatado, económicamente hablando, los desastres que dejan sus contrapartes republicanas.

Yo sigo convencido que es necesario preparar candidatos que se preocupen por el país (no caigo en el populismo de comprar la trillada frase que alguien quiere hacer para el pueblo). Que sean estadistas y no solo gobernantes. Que promuevan y practiquen valores cívicos, éticos y morales. Que sepan rodearse de gente que quieran trabajar para fortalecer la economía del país y por ende de sus ciudadanos, donde haya oportunidades y obligaciones para todos y no sólo para un grupo especial.

Ya en Panamá tenemos la experiencia de votar por le menos malo, de hecho somos expertos en ese tema y créanme que en varias ocasiones, no nos ha ido tan bien. 

Ojalá en todos los países se pueda escoger entre los mejores candidatos con las mejores propuestas y no como sucederá el 8 de noviembre próximo, donde los estadounidenses tendrán que escoger entre los menos malos y los que no van a ganar. Entre quienes están acostumbrados a fracasar en los negocios y quienes no han sido honestos ni con ellos mismos.


¡Hay que aprender a votar a favor de alguien y no en contra de todo!

jueves, 6 de octubre de 2016

Aprendiendo a hablar y a escribir

Aprendiendo a hablar y a escribir

En este escrito voy a destacar algunas de las barbaridades que he visto o escuchado en los últimos meses
No soy miembro de la Real Academia de la Lengua, pero sí tuve una gran profesora de Español que procuró que sus estudiantes tuviéramos buena ortografía, aparte de ser hijo y nieto de maestras; o sea, no tenía escapatoria.
En materia profesional, me he desenvuelto en el área de la comunicación toda una vida profesional de más de 35 años, lo cual me podría convertir en un crítico autorizado de mis colegas.
Es triste leer o escuchar, no solo las malas construcciones gramaticales, sino la pobre pronunciación que tienen periodistas y locutores de los medios de comunicación social local (en otros lugares también los hay, pero no me voy a referir a esos hoy), abogados y políticos, entre otros.
En este escrito voy a destacar algunas de las barbaridades que he visto o escuchado en los últimos meses, sin menoscabo a que haya muchos más.
Inicio haciendo referencia a ciertas expresiones que hemos adoptado los panameños que son incorrectas, por ejemplo el nombre de la Universidad de Panamá. No existe la ‘universidad nacional ' ni mucho menos ‘la nacional '. Igualmente, al referirse a la esposa o compañero sentimental permanente de alguien, nos referimos al (la) ‘cónyugue ', cuando debería ser ‘cónyuge ' (sin ‘u ' intercalada y se pronuncia como ‘j ').
En lo que a nacionalidades se refiere, por favor, AMERICANOS somos todos los que hemos tenido la suerte de nacer en el continente denominado ‘América '. ‘Asiáticos ', se refiere a los originarios de un continente, no es un sinónimo de ‘chino '. Igualmente, si hay personas que son nacidas en Panamá, son panameños; no veo la necesidad de especificar en algunos casos que son de origen chino, más aún si tienen dos o tres generaciones de ser panameños.
Recientemente también he percibido cómo los presentadores y reporteros de noticieros le han cambiado la pronunciación al nombre del país y de nuestras provincias. Por ejemplo, ahora se refieren a ‘Pánama Oeste ' y ‘Pánama Metro ', en lugar de Panamá Oeste y Panamá Metro. ¡El acento va en la ‘a ' final, no en la primera!
Otro error muy común que cometemos los panameños es el de decir ‘en base a ', en lugar de ‘con base en '. Este error lo cometen muchos que quieren proyectarse como que hablan muy refinadamente y están cometiendo un grave error. Igual pasa con el tristemente famoso ‘mas sin embargo ', popularizado por una exmandataria panameña.
Un mensaje dirigido principalmente a los reporteros: Existe lluvia que no es pertinaz, el agua es agua, no deben abusar de ‘el vital líquido ' y hay tranques vehiculares que no son ‘descomunales '. Sean originales y busquen adjetivos diferentes para las actividades que describen.
Recordando un gran evento mundial reciente, los Juegos Olímpicos, el nombre del país sede era BRASIL. Así se escribe en español y en portugués. Brazil , solo se escribe en inglés. En el mismo sentido, a los que hacen referencia a montos de dinero, en español el billón es equivalente a 1 millón de millones, mientras que en inglés ‘one billion ' es equivalente a mil millones. Si se quieren referir a mil millones, el término correcto es ‘1 MILLARDO '. Recientemente un banco de capital extranjero se vanagloriaba de decir que tenía más de 1 billón de dólares en patrimonio; ¡permítanme ponerlo en duda!
Para terminar este primer capítulo, quiero referirme al ‘vuelvo y repito ' que tanto utilizamos los panameños. Si están repitiendo, es obvio que están volviendo a decir algo mencionado con anterioridad, ¿verdad? Y no puedo finalizar sin mencionar algunas expresiones que no necesitan mucha descripción, pero que están tan arraigadas en nuestro léxico cotidiano que da pena, como lo son, por ejemplo, el ‘hubieron ' en lugar de ‘hubo '; ‘la calor ' en vez de ‘el calor '; el ‘haigan ' en lugar de ‘hayan '.
Tenemos un idioma espectacularmente bello. Deberíamos sentirnos orgullosos de ese legado y procurar hablar y escribir correctamente, en especial quienes lo hacen públicamente y que tanto influencian a nuestra juventud.

COMUNICADOR Y DIRIGENTE CÍVICO.