lunes, 29 de abril de 2019

Bajemos la velocidad...


Recientemente en un grupo del famoso “whatsapp”, comentaba tal cual lo he venido haciendo hace meses, que la generalización, la falta de respeto y la intolerancia, no deberían ser la marca, con la que se acabe el período electoral cuya etapa final acaba de iniciar, con los cierres de campañas de los diferentes candidatos a puestos de elección, tan variopintos como los candidatos en si.

Infortunadamente, estos “vicios de campaña” y falta a los valores que todos deberíamos practicar, han prevalecido, pues nos convencen o nos convencemos nosotros mismos que somos los dueños de la verdad y en ese afán por influir en la forma de pensar (y eventualmente de votar) de nuestros familiares y amigos, pisamos la dignidad y la inteligencia de éstos a quienes decimos amar o por lo menos respetar.

He participado de discusiones por este innovador medio, el cual para nuestro infortunio, no nos permite verle la cara al escritor y por ende tampoco percibir su estado de ánimo ni su favoritismo o adversión por uno u otro candidato. Por lo tanto, a lo mejor quien recibe el mensaje no lo lee con el mismo espíritu con el que fue escrito y en vez de objetarlo con argumentos, inicia un periodo de críticas, descalificaciones e insultos, que lo que produce es que se despierte el pequeño “fanático” que todos llevamos por dentro y de allí, hay un solo paso hasta el “apocalipsis de la civilización”.

Creo que esta es una campaña política totalmente atípica, a la cual los panameños no estábamos acostumbrados; los medios tradicionales han jugado un papel mucho mas importante que el que ellos mismos habían previsto. Las redes sociales han tenido un protagonismo bastante ajustado a lo que se esperaba, sin embargo me da la impresión que la participación en las redes donde interactúan mas adultos, tipo Facebook y twitter, han tenido una relevancia mas significativa que la prevista.

Interesantemente, todas incentivan la participación de los votantes mas jóvenes, pero irónicamente lo hacen mayormente  en las redes que mas utilizan los de mayor “trayectoria”. No con esto digo que no ha habido presencia en otras, pero destaco lo que a mi juicio me llama la atención.

Regresando al tema inicial, campañas como “NoalaReelección” se interpretó, erróneamente, a mi parecer, de manera “ampliada” como un No a los partidos tradicionales. Sin embargo, según las encuestas, sondeos, simulacros de votación, etc. a los que he tenido acceso, parecieran decir que mas del 50% de quienes saldrán a votar el 5 de mayo, lo harán por un partido político. 

En las votaciones a la Asamblea Nacional, creo que la cosa cambiará; considero que se debe votar a conciencia, por buenos candidatos, sin importar si vienen de un partido político o si son candidatos por la libre postulación. Hay gente buena en todos lados y creo que, un sector de la población equivocó su enfoque y podrían rechazar a los mejores candidatos, por el simple hecho de venir postulados por un partido político.

Los panameños debemos aprender a votar en favor de alguien o de algo y no seguir como papagayos repitiendo frases negativas y seguir votando en contra de alguien; miren lo mal que nos ha ido votando así.

Panamá necesita de un candidato de carácter fuerte, con decisión y que no le tiemble la mano para enfrentar a corruptos, vengan de donde vengan, inclusive dentro de sus propias filas. Es claro que, por el sistema de gobierno que tenemos, no será fácil enfrentar al “establishment”, pero no me suena que un candidato que ha luchado tanto por llegar, se deje “gobernar” y por ello requerirá de astucia política para negociar las alianzas parlamentarias que necesite, al menos hasta que se cambie o reforme la constitución que nos rige.

La oferta electoral para presidente en estas elecciones es amplia y variada. Desde una izquierda que ha procurado “suavizarse” un tanto para estas elecciones hasta una extrema derecha, que a mi juicio procuró buscar votos en “granjas políticas” estilo las de Bolsonaro en Brasil o Uribe en Colombia, donde la intolerancia política prevalece. Afortunadamente no les veo muchas posibilidades a estos candidatos y cuidado que el partido que sigue promoviendo la izquierda amanecida, no sobrevive de nuevo.

Nos quedan 3 candidatos de partidos y 2 por la libre postulación. No se debe descartar a ninguno, sin embargo las pocas canas que luzco me dicen que la candidata por la libre postulación no sobrepasará ese techo imaginario de seguidores fieles, que ven en ella una alternativa real y admiran su coraje y valentía al hablar y actuar.

El panorama se estrecha entonces y se nos plantea un campo de 3 candidatos con algún tipo de experiencia en la “cosa pública” y uno que no tiene una trayectoria alguna en el “manejo del gobierno”, no por esto descalificable como candidato. Uno de estos, el que representa al partido en gobierno, a pesar de su notoria trayectoria y gran experiencia, podría dar una sorpresa, pero no considero que le alcance para disputar la silla presidencial en esta vuelta.

Aquí es donde la carrera, se centra en 3 contendientes (iba a hablar de caballos, pero me arrepentí por obvias razones, son pocos los que pueden hablar con ellos). A mi juicio, cualquiera pudiera ganar el 5 de mayo. Eso es lo que mas me preocupa, pues significaría que existe la posibilidad que pudiera regresar la desinstitucionalización que prevaleció en el quinquenio anterior y que en el actual no es que se haya fortalecido mucho que digamos.
  
Ojalá las calificaciones, el carácter y la fortaleza de quien gane esta “carrera presidencial” prevalezca contra el voto “en contra de” y la descalificación. Cualquiera que gane deberá contar con cierto respaldo propio en la Asamblea Nacional, no solo de sus partidos sino de diputados que quieran a Panamá y a su pueblo (tan “mentao” en las elecciones).

Debemos bajar la velocidad a esta “seguidilla” de insultos, descalificaciones y ataques a la vida íntima de los candidatos o de sus familias; ¡eso no es democracia! Mientras tanto, nosotros la masa votante, no nos debemos dejar llevar por las pasiones, por el fanatismo ni por la descalificación.

Mas bien, estudiemos, investiguemos y no se crean todo lo que aparece en las redes sociales. Busquemos a ese candidato de carácter, de carisma y de decisión, que sepa defendernos de los ataques externos, que sepa enfrentar las crisis, promover la inversión, que nos deje trabajar y que sepa guiarnos a todos juntos por los próximos 5 años, hacia el Panamá que todos queremos y anhelamos.

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