lunes, 30 de marzo de 2009

¿Respetamos lo suficiente?

A principios de los años 80, cuando los socios del Club Activo 20-30 de Panamá anunciaron la realización de la primera Teletón 20-30, la mayoría de los panameños no conocíamos la existencia de los “impedidos físicos” (hoy se les denomina discapacitados) y mas bien eran escondidos, amarrados (como si fueran bestias) y ni siquiera eran contados en los censos de población; mas bien se sabía que habían ángeles como mi pediatra la Dra. Cambra de Varela, quien manejaba una pequeña clínica.

Gracias al éxito de las teletones, un número significativo de discapacitados empezó a ser descubierto y con ellos las carencias de servicios y deficiencias que a favor de ellos existían en Panamá. Igualmente, empresas descubrieron que estos seres eran superiores a muchos considerados normales, conversan menos, se concentran mas, ponen mas atención y por ende son mas productivos.

Lastimosamente para muchos de ellos, nunca educamos a quienes vivimos en ésta bella tierra a ser considerados con ellos, o sea a respetarlos. ¿Sabían ustedes que si las puertas de los servicios no son lo suficientemente anchas, los discapacitados no los pueden utilizar? ¿O conocen ustedes que un lavamanos mas alto de 51 cm. no les es funcional a éstos compatriotas? ¿Han oído hablar de alguna ley, decreto o disposición legal que exija que las oficinas públicas tengan estacionamientos y acceso para quienes utilizan sillas de ruedas, los ciegos, etc.? ¿Conocen ustedes alguna institución gubernamental que expida permisos para que los discapacitados puedan utilizar los espacios de estacionamientos, que supuestamente están dedicados as ellos?

Infortunadamente, la mayoría de los panameños no han aprendido a respetar. Se estacionan en los espacios debidamente marcados para el uso de personas con discapacidad física. Inclusive hay complejos comerciales que ni siquiera reservan los espacios que deben reservar y cuando lo hacen no colocan las rampas de acceso necesarias.

¿Se imaginan ustedes tener que conducir un automóvil sólo con las manos, llegar a un centro comercial y ver que en todos los espacios reservados hay Mercedes Benz, Camionetas 4 x 4 y todo tipo de autos lujosos? Ese sentimiento de impotencia, rabia y frustración no puede ser superado a menos que todos tomemos conciencia. Esto es no creer en el sistema, es juega vivo, corrupción, sinverguenzura o como lo quieran denominar.

Lo más triste es que nos preocuparía mucho más si tuviéramos un amigo cercano o familiar querido discapacitado y experimentáramos su frustración. No creo que debemos esperar a que ése familiar tenga un accidente para que reaccionemos. No es necesario que haya un guardia de seguridad para que empecemos a comportarnos como ciudadanos responsables.

De nuestra actitud depende que se den cambios en nuestro país. Los cambios, así como los comportamientos empiezan con la educación que le demos a nuestros hijos en casa. Esta educación se debe implementar con el ejemplo y la práctica constante. Que no nos de pena llamarle la atención a quien sea que incumpla las disposiciones establecidas para la protección de ésos seres que no han pedido ser discapacitados o que en muchas ocasiones no pidieron haber estado en ése accidente que los dejó en ésa condición.

El gobierno, sea quien sea el que gane en mayo, debe implementar lo que ya esta legislado y lo que haga falta por legislar debe promoverlo. Pero sobre todo, todos los que compartimos el cielo de éste país, debemos empezar a respetar.

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