viernes, 18 de julio de 2014

El problema del respeto en Panamá


Por considerarlo de MUUUUCHO interés, reproduzco este artículo que ojalá lo leyera todo el mundo!


Esta mañana, mientras esperaba a que el empleado de la caja de una gasolinera terminara de preparar una factura para otro cliente para que me atendiese, un individuo se acercó a la caja, ubicándose justo enfrente del cajero, como para que se diese cuenta de que estaba ahí, esperando.  Se le notaba cierta impaciencia, e inmediatamente supe que intentaría colarse.
Tras esperar unos cuantos segundos, se inclinó hacia el empleado y le dijo —30 dólares en la dos.  Yo le indiqué, respetuosamente, que estaba primero en la fila, a lo cual me contestó en mal tono que solamente lo había dicho para que el cajero lo supiera.  Le respondí que aún así, yo estaba primero en la fila.
Lo siguiente que hizo fue preguntarme si yo ya había echado gasolina a mi auto, y como le respondí que no, triunfalmente me contestó que él sí, como si eso cambiase algo, con lo cual seguí con mi posición: yo estaba en la fila primero.  Haciendo gestos de disgusto mientras decía cosas restando importancia a mis palabras, me dejó entender que me había comprendido pero que no estaba de acuerdo con mis actos.  Como yo estaba esperando y no tenía más nada que hacer, y me sentía bastante molesto, simplemente me quedé mirando a este irrespetuoso a la cara, mientras él esquivaba mi mirada.  Cada vez que me veía mirándole, hacía más gestos y muecas de disgusto, claramente incómodo con mi mirada, hasta que finalmente dejó de ignorarme y habló.
—¿Entonces, qué pasó? —dijo de una manera bastante agresiva.
—No pasa nada —le respondí, mientras seguía fijando mi mirada sobre él.
—¡Yo estoy tranquilo!
—Yo también estoy tranquilo.
A partir de allí hubo silencio y malos gestos de parte de este personaje hasta que el empleado de la gasolinera terminó lo que estaba haciendo y me atendió.  Mientras repostaba, vi cómo volvía a su auto, me miraba de malas maneras, y se iba.
Desde que volví a Panamá en septiembre del 2013, he vivido muchas experiencias similares, que siempre me hacen entristecer y meditar sobre el tema.  En este maravilloso país existe un gran problema de educación, no académica, sino de esa que empieza en casa y que implica aprender a respetar a los demás, a cuidar las cosas, a entender que nosotros no somos la única persona importante y que definitivamente el mundo no se debe postrar a nuestros pies.
En Panamá, la mayoría de la gente parece creer que son los únicos con prisa y que los demás pueden (y deben) esperar.  Las filas no se respetan, tanto filas de personas como de automóviles, y las maniobras que los conductores realizan para saltarse las colas en el tráfico son realmente temerarias, incluso conduciendo en sentido contrario cuando vienen autos de frente.  Y en general, algo que me molesta y entristece mucho es que cuando les indicas que lo que están haciendo está mal, se molestan y se indignan, se ponen agresivos, algunos te insultan, y no dudo que algunas personas podrían llegar a los puños por esto.  Al final, parece que el que obedece las reglas y respeta a los demás, y no titubea en abrir la boca cuando ve que le están faltando el respeto es el que está haciendo las cosas mal.
Sin embargo, ¿cómo podemos corregir esto?  Está claro que el cambio debe venir desde la educación y el ejemplo que dan las familias.  Pero está tan arraigada esta forma de hacer las cosas, que seguimos en un círculo vicioso en que los padres siempre enseñan a sus hijos a saltarse las reglas y sentirse orgullosos de ello, y estos hijos al crecer darán el mismo ejemplo a su progenie.  Así pues, podemos descartar que este cambio cultural vaya a darse sin otro tipo de acción previa.  Natalie me decía que por este motivo el cambio debería iniciarse en las escuelas; sin embargo, en las mismas el enfoque está en lo académico, y tratar de inculcar a los niños este respeto por los demás probablemente significaría preparar incluso al personal de las cafeterías escolares para que no permitan actitudes descorteses, lo cual sería bastante costoso, y no sé qué tan efectivo.
Yo honestamente no sé cuál podría ser la solución, y me pregunto si hay algún ejemplo de otro país que haya luchado contra esto con éxito.  Imagino que los países europeos, donde hay en general una bastante buena educación, habrán tenido que pasar por algo similar, pero seguramente habrá sido una evolución de cientos de años.
¿Tú qué opinas?  ¿Se te ocurre alguna manera de mejorar la educación en los hogares?  ¿Conoces de alguna historia exitosa sobre esto?
Publicado originalmente en: http://www.perroviajante.com/2014/07/16/el-problema-del-respeto-en-panama/

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