sábado, 26 de octubre de 2024

Una ciudad de conos

 En varios artículos anteriores, he comentado que a veces siento que vivimos en una anarquía, casi imposible de superar. Luego llego a mi casa y me doy cuenta que, en gran parte, para develar a los culpables de que tengamos las ciudades que tenemos, tendríamos que pararnos frente a un espejo colocado en cualquier lugar de, por ejemplo la ciudad capital de Panamá o en otras ciudades, muchos concordarán con esta forma de pensar.

No quiero ser negativo, pero hagamos un análisis de lo que diariamente vemos en las calles de esta metrópoli, a quienes muchos vemos como una gran ciudad, otros la ven como con ganas de mudarse para acá, otros como la telaraña a la que tengo que entrar y salir todos los días, otros como la gran oportunidad de ganarme una platita para mantener a mi familia y otros como la forma de amasar una fortuna mayor de la que ya tienen.

Todos, repito, todos tienen razón, pues nuestra ciudad es como un “porfiao”, esos muñecos inflables a los cuales tu le pegas y no importa que tan duro le des, el siempre regresa. Esta es una ciudad, multicultural, que al igual que otras grandes capitales en el mundo se creó, creció y se engrandeció gracias al aporte de propios y extraños. Todos los que hoy la vivimos o nuestros antepasados, emigraron de algún lugar del mundo.

Pero esta gran amalgama de gente que hoy llamamos Panamá, ante el desorden, la falta de acción, la no certeza del castigo y del “mientras no me cojan es legal”, han hecho de las leyes municipales y nacionales, un pasquín de antaño, como los de Archie o Hermelinda Linda.

Hace algunas semanas se anunció que se eliminarían los mal llamados “bien cuidaos” del Casco Antiguo y de varios otros lugares donde florecen cual maleza y nos preguntamos: ¿se acabaron o siguen ahí todavía, extorsionando y amenazando a cuanto conductor se ve en la necesidad de un estacionamiento, de los que no hay suficientes en esas áreas?

Hemos sido varios que hemos denunciado hechos donde ya sea supermercados, restaurantes de comida rápida o escuelas, no cuentan con espacio suficiente espacio para que sus clientes entren y salgan y estos conductores de manera irresponsable, “bloquean” las calles mientras entran o mientras esperan a que sus hijos entren o salgan de las escuelas. ¿Han visto alguna vez a un agente de la policía haciendo cumplirla ley?

De igual manera hay quienes han tratado de ayudar avisándole al municipio y a la policía cuando las construcciones de nuevos edificios literalmente bloquean las calles para que los camiones despachadores de concreto, entreguen este producto para los “nuevos vecinos” del barrio. Lo mas interesante es que dentro del perímetro de estas construcciones están estacionados los vehículos de ingenieros y de los propios obreros, despachadores de otros materiales y hasta de uno que otro agente de la autoridad del tránsito que esta muy ocupado viendo su celular, mientras el desmadre esta frente a sus ojos, pero ¿alguna vez han escuchado que les han puesto alguna multa ejemplar?

Y ¿qué decir de los despachadores de bebidas gaseosas, gas en tanque y cuanta cosa toque despachar a tiendas de abarrotes y similares? En varios de estos casos, los policías hasta los acompañan para violentar el mismo reglamento de tránsito que deberían hacer cumplir.

De igual manera los dueños de locales en áreas muy visitadas, donde estos se han apropiado de no solo las aceras sino de las calles frente a sus respectivos locales. Por regla general esto viene acompañado de “asistentes” que recolectan un “salve” por cuidarle el espacio a los dueños de estos establecimientos comerciales. ¿Alguna vez han visto a algún policía defender los derechos de la mayoría de los ciudadanos?

Lo más interesante de casi todos los casos mencionados y en varios otros que se quedan por mencionar, es el uso de los muy populares conos color naranja, que en diferentes dimensiones utilizan los “dueños de las vías” involucrados.

Estos parecieran ser la nueva patente de corso, de la cual se han adueñado algunos en perjuicio de la mayoría. Considero que hay que cumplir y hacer cumplir las leyes, ya sea locales o nacionales. Al principio nos costará acostumbrarnos, pero al final estoy seguro que nadie quiere vivir entre conos, ¿verdad?


Publicado originalmente el miércoles 25 de octubre en el Diario La Estrella de Panamá

Cuando por allá truena, por acá nos inundamos...

 El próximo 5 de noviembre, se celebrarán unas elecciones que muchos han considerado como inéditas en los Estados Unidos de América. Algunos sentirán que esta contienda electoral no los afecta y puede que tengan razón, sin embargo, hay un número significativo de personas que sienten, cada uno por razones diferentes, que el resultado puede incidir en el futuro del mundo.

 Como docencia y de una manera muy breve, pues siento que son muy pocos los que no saben quienes son los candidatos, paso a compartir información general de ambos y quizás algo más importante todavía, cómo funciona el sistema electoral estadounidense, pues funciona bastante diferente a lo que conocemos.

El partido republicano ha postulado al expresidente Donald Trump, un empresario estadounidense, hijo de un estadounidense de padres alemanes y de una inmigrante escocesa, que se desenvuelve en el mundo inmobiliario y empresarial y que fungió como el 45° presidente de estados Unidos de América entre el 2017 y el 2021. Se ha casado 3 veces y es padre de 5 hijos.

El partido demócrata ha postulado a Kamala Harris, una abogada estadounidense, hija de padre de origen jamaicano y de una madre de origen indio. Casada con su actual esposo y tiene dos hijastras. Es la actual vicepresidenta de Estados Unidos y ha fungido como fiscal general de la Ciudad de San Francisco y luego electa fiscal general del estado de California; fue electa como senadora por California al Senado de Estados Unidos y luego se convirtió en la vicepresidenta de Estados Unidos bajo la presidencia del actual presidente Biden.

El sistema electoral de Estados Unidos difiere radicalmente a lo que estamos acostumbrados en la mayoría de los países de América Latina, pues esta es una nación “federada”, cuyos padres crearon un sistema que debía servir para que la voz de todos fuera escuchada y valorada. En este sentido, en todas las elecciones presidenciales, hay dos resultados, la del voto popular y la del voto por colegio electoral.

El voto popular, consiste en cuantos votos consigue cada candidato, pero no es el determinante para saber quien “ganó” las elecciones o, dicho de otra forma, un candidato puede ser el más votado en la contienda, mas no resultar ser electo como presidente. El mas reciente ejemplo fue precisamente cuando la candidata demócrata Hillary Clinton ganó el voto popular, mas no por colegio electoral y así Donald Trump resultó ser electo presidente.

El voto “calificado” es lo que se conoce como de elección indirecta, proporcional a la población; cada estado tiene una cantidad específica de votos posibles, que se traducen en delegados a una convención donde es finalmente electo y proclamado quien habitará en la Casa Blanca por los próximos 4 años.

Así las cosas, faltando escasos 20 días para que millones de personas salgan a votar, el país sigue dividido casi a la mitad. Las encuestas (que al igual que acá, dependen de quien las paga) nos dicen que hay un virtual empate, así unas dan por ganador al expresidente y otras a la actual vicepresidenta. Desde mi perspectiva, todo dependerá de quien “saca” a sus seguidores a votar.

Todo parece indicar que las mujeres y los afroamericanos, se inclinan un poco hacia la candidata demócrata, mientras que los hombres “wasp”, los latinos y los más religiosos, se inclinan hacia el candidato republicano. La juventud, en tanto, está bastante dividida. He escuchado a líderes del mundo de los negocios expresar su apoyo a Trump, mientras varios de quienes lo acompañaron en su gestión anterior, han advertido del peligro que representaría volverlo a tener en la silla presidencial.

Como decía un gran escritor latinoamericano, en las elecciones de Estados Unidos, nos deberían dejar votar a todos, pues el resultado nos afecta a todos. La realidad es que la economía será uno de los determinantes del resultado final. La inflación producida por la impresión de papel moneda durante la pandemia, iniciada por Trump y que se multiplicara en la presidencia de Biden, ha producido una inflación que aún no se ha controlado. Sin embargo, el desempleo sigue en franco receso y los mercados estadounidenses han venido marcando un crecimiento sustancial durante el último período.

No creo que nadie tenga la bola de cristal para predecir una elección que pudiera tener resultados impredecibles, pues si volviera a perder Trump, podría repetirse el incidente del “6 de enero” cuando este sugirió lo que se ha considerado un atentado contra la democracia.

En este momento, veo a una Harris obteniendo una victoria, ajustada pero lo suficiente cómoda para poder gobernar sin mayores sobresaltos. Es obvio que aún no podemos entrar a analizar como quedará el balance de poder que emana del Congreso, pero eso lo dejamos para otro artículo.

El resultado de esta elección pudiera tener grandes impactos en nuestro continente, pues como dice el dicho “cuando por allá truena, acá nos inundamos”.


Publicado originalmente el martes 22 de octubre en el Diario La Prensa

Con permiso, por favor

Hace mucho tiempo, se decía que una de las cosas por la cual se distinguía Panamá era su amabilidad y cortesía. Hace un poco menos tiempo, muchos nos sentimos agradados por un comercial donde se presentaba a un agente de tránsito, que si mal no recuerdo se le conocía como “muñeco” por su, no solo agilidad y eficiencia con la que dirigía el tránsito en la intersección de la Vía Transístmica con la Pedro J. Sosa, sino con el agrado con lo que lo hacía.

Mas recientemente, nuestro Rubén Blades, con una excelente campaña publicitaria sobre Panamá, donde se veía a turistas esposados a puertas de hoteles, por ejemplo, trató de venderle al mundo que, si venían a Panamá, “las sonrisas eran gratis” y se destacaban supuestas personas que atendían en los sitios que por regla general vistan o donde se hospedan los turistas.

La realidad es que con el pasar del tiempo, el servicio se ha venido deteriorando y hoy, muchos turistas se quejan del mal trato que reciben en Panamá. Esta queja, no solo es de los turistas, sino de quienes residimos aquí también.

Pero como a mi no me gusta quejarme y dejarlo sólo en una queja más, siento que debemos, primero analizar como debemos revertir esta mala costumbre. Si lo analizamos fríamente, podríamos achacar esta mala actitud a varios elementos, pero les garantizo que al final la gran mayoría tendrían una misma génesis, la mala educación. Y con educación no solo me refiero a aprender a sumar y restar, o el nombre del descubridor de nuestro país. Educación debería ir mas allá. Si, ya se que me estoy metiendo en un saco totalmente diferente, pero dejo ese pereque para otro artículo, ¿ok?

Por ahora me ciño al sentido del artículo. Educación es también enseñar valores; si esa palabra “aburrida” que nos enseñaban nuestros educadores de hace algunos años atrás, de la mano del señor Carreño. (si no saben quién fue Carreño, se los dejo de tarea y como un buen punto para iniciar).

Quienes vivimos en esta tierra bendecida por Dios, deberíamos sentirnos cómodos en desearle unos buenos días o tardes a quienes nos encontremos en la calle, elevadores y demás, sin tener que bajar la cabeza para no devolver el saludo. Esta actitud nunca le he podido atender.

No es posible que la actitud de quienes atienden al público en un restaurante sea la de “estoy aquí porque necesito la plata” en lugar de recibir a los clientes con una sonrisa, darles la bienvenida y resaltar alguna de las cosas buenas que están por descubrir ya sea en un menú o en el pasillo de una tienda.

Pero para lograr esto, los dueños de los establecimientos y oficinas deben invertir en “culturizar” a estos colaboradores, que al final de cuenta son quienes los representan a ustedes. ¿Es ésa la cara que desean presentarles a quienes los visitan?  No creo que todo debe ser el dinero que se pueden ganar en una tarde o noche.

Pero la amabilidad no debe detenerse ahí. Quienes conducen autobuses y taxis, también deberían recibir esa capacitación de atención al cliente a la cual me refiero. No solo los de turismo, sino los que a diario le brindan ese servicio esencial a un grupo de usuarios, que no necesariamente les entretiene demorar 2 o 3 horas llegar desde sus casas a sus lugares de trabajo.

Pero también a quienes conducen sus propios vehículos así como los mal llamados “deliveries”. Uff, pero aquí entramos a otro capítulo de la historia. Solo tocaré este punto muy por encima. Aquí debemos resaltar, por ahora, que se tiene que acabar el mal llamado “juega vivo”, que no es mas que la sinvergüenzura de pensar que por ser conductor de taxi o tener un auto de lujo, tienen mas derecho que el resto de los mortales que también tienen la obligación de salir montados en un vehículo.

Si somos más estrictos en los exámenes de manejo, hacemos la fila que debemos hacer, cedemos el paso a quienes no se sienten seres superiores y conducimos de manera cortés, tendremos una mejor ciudad y un mejor país.

En su momento sentía que habíamos aprendido esta cortesía de los hermanos extranjeros que llegaron a nuestro país buscando una mejor calidad de vida y, esto sucedió por un espacio muy corto de tiempo. Lo malo que ellos terminaron aprendiendo de nuestras marrumancias, en lugar de haber sido al revés.

¿Qué tal si volvemos a empezar? ¿Qué tal si le damos una nueva oportunidad a nuestro querido Rubén y demostramos que en Panamá podemos sonreír y ser amables, sin dejar a un lado esa esencia que nos hace únicos? Yo estoy seguro que si podemos. Invirtamos en cortesía, invirtamos en amabilidad. Invirtamos en educación. Invirtamos en Panamá.

 

Publicado originalmente en el Diario La Prensa

Con la "viga" en el ojo

 

En Panamá, así como en gran parte del continente, sobran expertos, o sea hay “todólogos”. Esto sería muy positivo, en caso en que efectivamente supieran de algo, pero en realidad lo que hay es una excesiva cantidad de “opinólogos”.

Esto es así desde hace algún tiempo, aunque empeoró durante la pandemia, donde cualquier imbécil hace un vídeo o un audio, donde según “la University of Water Planes” en Australia, se han hecho estudios donde encontraron que los cachos elefantes son fuente de vitamina D56. Y que, si toma esta “vitamina”, podrá tener las mejores erecciones de su historia.

Pero resulta que no existe esa universidad, ni Australia, ni en ningún lugar del mundo y que, si bien existen las vitamina D5 y B6, pero nada que suene a D56. Increíblemente, hay algunas personas en sus grupos de WhatsApp, no solo aseverarán que se graduaron de esa “prestigiosa universidad” sino que tienen años probando la famosa vitamina y que es  buenísima.

Igual encontrarán expertos en todos los deportes, (aunque nunca hayan practicado alguno), en inversiones (pero viven del día a día), en música (pero no saben reconocer la diferencia entre Maluma y Vivaldi), pero lo importante es que emiten su opinión de manera que impresionan a cualquiera.

Triste situación, pues los que escuchan no se toman el trabajo de investigar ni siquiera a la señora Google, que todo lo sabe. Y peor aún, van corriendo a otros grupos de WhatsApp a tratar de impresionar a alguna otra cándida persona que tampoco ha leído o escuchado del tema pero eso sí, puede desmentir a quien afirma la premisa inicial, aunque no tiene la menor idea de lo que habla, pues obviamente resulta muy fácil rebatir al generador de opiniones sin fundamento.

Así sucede en nuestra vida cotidiana y somos expertos basados en el “yo tengo un primo que” o “a la hija de mi vecina le pasó tal o cual cosa” perpetuando así la nueva ciencia de la “opiniología”. Así, recientemente ha sucedido con situaciones de gobierno, juegos olímpicos, la NFL, las elecciones en el mundo, los descubrimientos de nuevos elementos en el espacio, ingesta de licores y hasta de las vigas que recientemente caminaron fuera de un lote donde las tenían guardadas hace 14 años.

Así las cosas, la situación en Venezuela es tema de conversación en cuanta reunión participan, pero si les hablas de Caldera, piensan que les estás hablando de aquellos elementos que producen calor. Algunos te contarán que sus padres lucharon con Fidel en la Sierra Maestra y si te descuidas, los abuelos cabalgaron con San Martín o Bolívar.

Siento que la desinformación ha hecho que efectivamente “el tuerto sea rey en el país de los ciegos”. Vivimos en una sociedad donde rechazamos la opinión calificada, mesurada y estudiada de quienes, luego de haber estudiado y/o tenido la experiencia que el caso amerita, pueden emitir una opinión balanceada, informativa y sin apasionamientos sobre, por ejemplo, las elecciones de noviembre en Los Estados Unidos de América. Recordemos  que, “cuando allá se resfrían acá en nuestros países decimos salud”, pues las decisiones que se toman allá nos afectan a todo el continente.

También existen los que, sin fundamento, objetan cualquier opinión, calificada o no, sobre casi cualquier tema ya sea por desconocimiento o sencillamente por el arte maravilloso de llevar la contraria, aunque igualmente, no se hayan “educado” sobre el tema. Y muchos de estos vienen de otros países (por múltiples razones), sin experiencias, pero con una talla de “expertos opinólogos”.

En lo personal, disfruto el debate de altura, de aquel que aprendimos en el club cívico donde me enseñaron a expresarme sincera y claramente dentro de un tiempo medido y donde, si no tenía conocimiento me agarraban a “palo limpio”, pues allí había que estudiar y saber de lo que se hablaba o por lo menos íbamos con la mente abierta para escuchar y aprender.

De esto necesitamos mucho en Panamá. No es descalificar como arma de debate. Es debatir con altura, sin arrogancia y sin ínfulas de “sabelotodo”. Es aprender a hablar sin gritar y a callar con sabiduría. Es reconocer que podemos equivocarnos y que, aunque con quien debatamos esté equivocado, lo podamos corregir con respeto.

Reitero que, si vivimos y nos comportamos dentro del marco de los valores cívicos, éticos y morales, tendremos una mejor calidad de vida y perderemos mucho menos amigos. Dejemos de ver la paja en el ojo del vecino y empecemos a reconocer que tenemos una viga dentro del nuestro, literalmente.


Publicado originalmente en el Diario La Prensa

¡Que enredo de continente!

 

El libertador Simón Bolívar, entre estudios y batallas, podría ser considerado un ciudadano de América y del mundo, por decir lo menos. Por sus estudios en la Europa del siglo XIX y su influencia masónica, tenía una perspectiva global, envidiable para esa época, donde prevalecían las monarquías, imperios, colonias y esclavos.

Si bien es cierto el mundo ha cambiado en estos mas de 2 siglos, aún se mantienen varias de las ideas feudales que eran el pan de cada día de ese entonces. Solo por mencionar algunos ejemplos, un grupo de colonias británicas se independizaron y luego de agregar otras “adquisiciones” se conformaron en lo que hoy conocemos como Los Estados Unidos de América. Algo similar se vivió con su vecino de “arriba”, con la diferencia que, en el Canadá de hoy, se hablan dos idiomas y está mucho menos poblado que su vecino.

Bolívar previó que la influencia del hermano mayor debía ser balanceada en el resto de continente y concibió que las naciones del sur debíamos convertirnos en una sola gran nación, para poder hablar de tu a tu, no solo con los mayores, sino con todas las naciones.

La verdad es que ese sueño hacía mucho sentido y más si introducimos los nuevos vocablos como la famosa “geopolítica”. El resto de la historia la conocemos y, desde las peleas con otros libertadores, el sabotaje que sufrió el anfictiónico y la muerte del libertador, ese proyecto naciones unidas, fracasó.

Estoy seguro de que hoy Bolívar miraría con tristeza lo que está sucediendo, no solo en lo que se ha convertido su propio patio, sino casi todo el continente.

Vemos a ese hermano mayor inmerso en una disputa entre una amarga extrema derecha que, basa sus principios en supuestos extremismos religiosos, en el color de la piel y en el “hace cuanto tiempo llegaste”. Lo irónico es que en el único segmento donde marca crecimiento es en el de los nuevos votantes que se consideran superiores a sus familiares que viven debajo de la famosa frontera del sur.

Un poquito mas abajo, vemos a una supuesta izquierda moderada, que ha decidido convertirse en imperio y que, al igual de varios de sus vecinos del sur, han hecho que cambie el balance de poderes que se requiere, para imponer su criterio. El grave peligro es que esta es la segunda potencia del subcontinente. Pero a veces me parece que el resto no quiere darse de cuenta de esta espada de Damocles que cuelga sobre el resto del continente.

Siguiendo hacia abajo, tenemos una mezcolanza, a la cual pocos le prestan la atención que se requiere. Centroamérica se ha convertido en guarida de sinvergüenzas, en cárcel para los luchadores de la democracia y hasta con las iglesias se han metido, al mejor estilo del desaparecido barbudo del caribe. Lo malo es que buscan y encuentran a ignorantes que los aplauden y hasta quieren imitarlos.

Ya el sur, tenemos un zoológico. Por un lado, de arriba hacia abajo, tenemos a un personaje que pareciera sacado de las cómicas, con una boca mas grande que la del “señor bocón”, el cual todavía no ha puesto a su nación a andar el camino correcto. Líderes que otrora navegaron (o quisieron navegar) en la izquierda y ahora se han corrido un poco hacia el centro. Estas son dos de las más importantes naciones del continente, no solo por su tamaño sino por su poder económico.

Luego tenemos otra serie de naciones andinas que, si se sumaran sus golpes de estado y presidentes rotados, serían expertos aportando presidentes al resto del mundo; por la cantidad que han tenido, digo.

Ya casi acabando, llegamos a lo mas triste que he visto en una nación. Tuvieron un dictador con inteligencia (para lo malo diría mi madre) que se aprovechó del desastre en el que tenían a esa próspera nación sus antecesores, para dar un pronunciado giro de timón. Lo malo es que luego de su inesperada muerte, el supuesto heredero es tan tarado, que da es tristeza. El famoso “maburro”, los tiene metidos en dilemas tras dilemas, porque es tan escaso, que pareciera que no logra ni siquiera repetir las instrucciones de su padrino ni del que definitivamente no lo mandó Dios.

Sus vecinos, imitaron las mismas tácticas y eligieron a un guerrillero inteligente, pero totalmente desubicado que tiene a esa bella nación totalmente enredada, donde evidentemente no ha podido cumplir las promesas fantásticas que la gente quería oír.

Tenemos a una América herida, con varios espectadores ya sea aplaudiendo o esperando a que tal águila, espera para comerse los pollitos.

Don Simón, ¡en que enredo está su continente!


Publicado originalmente en el Diario La Prensa

domingo, 8 de septiembre de 2024

¿Seguro de quién?

 Hace muchos años, específicamente durante el gobierno que lideró Martín Torrijos, se produjo una reforma a la ley que rige la Caja del Seguro Social (CSS), que le dio un respiro, por llamarlo de alguna manera, al programa conocido como IVM (Invalidez, Vejez y Muerte). En esa ocasión se advirtió que era solo un primer paso, pues se debían tomar las medidas necesarias para seguir dándole la “respiración artificial” que necesitaba.

La realidad es que, durante los quinquenios siguientes, no se tomaron las medidas que fueron advertidas y requeridas para poder “rescatar” este programa del cual dependen una significativa cantidad de personas conocidas como pensionados o los mal llamados jubilados. Esto hizo que recientemente se advirtiera que este programa de la CSS solo tuviera oxígeno hasta finales del 2024.

Inicio opinando que la actitud adoptada por los gobernantes que rigieron el país durante los 15 años siguientes fue, por decirlo de alguna manera, bastante débil y ha dado pie para un sinnúmero de conjeturas, algunas sesudas, pero otras totalmente irresponsables, que mas que politiquería barata, ha sido como tratar de apagar un incendio con gasolina.

Para comprender un poco mas la situación, se requiere de mucha paciencia y estudio. El actual presidente José R. Mulino, enfrenta pues, una escalera de acciones que debe empezar a subir. Inició, a mi pobre entender, con la acertada designación de un administrador, actuario de profesión, para que encabece el monstruo de como muchas cabezas, que representa la CSS. Este requerirá rodearse de personas con mucha capacidad, como por ejemplo un excelente equipo de médicos que lo asistan en lo que, a la atención médica y medicinas, se refiere.

Yo le recomendaría una persona que, mas que hacer relaciones públicas, sea experta en capacitación del personal que labora en esa institución, principalmente en el tema de atención al usuario. Que de una vez por todas entiendan que son los usuarios y sus patronos quienes pagan por su salario y sus pensiones.

Se debe designar a una persona para que inicie a planificar, junto al MINSA, un nuevo sistema de salud integrado, el cual unifique las actuales duplicidades que se ven a nivel nacional, en temas de atención médica y de las farmacias.

El sistema de atención médica debería implementar algo que he estado escuchando de un profesional de la talla y experiencia del Dr. Carlos Abadía, que no ha dejado de hablar de la “atención primaria” como la base y esencia de la atención al usuario.

Con el sistema integrado se debe presionar para lograr que los panameños no tengamos que invertir en ir a buscar medicinas a precios accesibles en Colombia, Ecuador o hasta en España y Turquía. No es posible que uno pueda comprar un boleto de avión ir en la mañana a Bogotá, por ejemplo, y regresar al día siguiente con medicinas para 5 o 6 meses y que, con el ahorro, se pueda pagar el pasaje de avión, el hotel, las comidas y hasta la rumba en esta capital vecina y queda para el taxi.

No es justo que los pensionados tengan que “anclarse” a una pensión que, en muchos casos no esta ni cerca del famoso 60% que deberían recibir, pues hay topes que no son cónsonos con los aportes. Las pensiones, deberían verse ajustadas anualmente en un porcentaje no menor a la inflación reportada oficialmente cada año.

Para lograr muchas de las cosas que se sugieren, en la mayoría de los casos solo se necesita de la buena voluntad para que las cosas se hagan. En otros casos a la CSS se le debe permitir, al igual que lo hacen otros fondos de pensiones, invertir en acciones, bolsa, bonos, etc. Se le debe autorizar la venta o desarrollo de una cantidad de terrenos de su propiedad y tienen muchos años, sirviendo de potreros o sin un fin definido.

¿Que se requiere hacer ajustes de parte de los patronos y sus colaboradores?  Coincido. Pero la responsabilidad no puede venir de un solo lado. Las buenas decisiones deben ser resultado del esfuerzo común.

La Caja del Seguro Social es de todos los panameños, se beneficien directa o indirectamente de ella. Esta es una institución que no se puede dar el lujo de “quebrar”. Al final del camino de ¿dónde saldrán los fondos para “rescatarla”? Del erario, o sea nos cuesta a todos.

No todos tienen los recursos para tener uno de esos casi que impagables seguros privados o para tener un fondo de pensiones privado.

No seamos avestruces ni egoístas con quienes mantienen o han aportado a la CSS por tantos años. Hay que actuar, pero ya. Para mañana podría ser muy tarde.

 

¿Habrán aprendido la lección?

 Todo parece indicar que el “mejor sistema electoral del mundo”, tal y como lo describiera la mano que mece la cuna en Venezuela, no funcionó como tal o en su defecto funcionó excelentemente para sus adversarios.

El vicepresidente del partido en gobierno en Venezuela, cuyas siglas son PSUV, se llenaba la boca de decir que como ellos son libres, no necesitaban que nadie los viniera a fiscalizar y que, si la Unión Europea quería estar el pasado 28 de julio, día en que se celebraron las elecciones a nivel nacional, era para aprender del “mejor sistema electoral del mundo”.

Infortunadamente para él y sus secuaces, los comicios arrojaron el resultado que se esperaba, incluso por ellos mismos, pero nunca vieron venir la mancha de votos contrarios que les cayó encima.

Nunca se esperaron que la verdadera lideresa del pueblo venezolano, la exdiputada María Corina Machado, hoy forzada a la clandestinidad, hubiera tomado las precauciones que se implementaron y que ha prevenido que el régimen, que hoy rige ese bello país suramericano, pueda presentar las actas de las diferentes mesas y centros de votación que fueron el epicentro de esta contienda electoral.

El sistema adoptado, se blindó de tal manera, que ni siquiera “con el mazo dando” han logrado que hoy no se hayan convertido en el hazmerreír global. Bueno, excepto por los pocos países afines, que han salido a reconocer la supuesta victoria del “maburro”.

Tristemente, nuevamente el papel de la OEA ha sido tibio, por resaltarlo de alguna manera. Al igual que ha sucedido en varias ocasiones, incluyendo lo sucedido con Panamá a finales de los 80s; la posición de “conveniencia” de algunas naciones, principalmente las caribeñas, no permitieron que se lograra la unidad americana; aunque en esta ocasión, 3 naciones se “ausentaron” o se abstuvieron convenientemente durante la votación que, no buscaba más que llamar la atención al CNE venezolano.

El resultado, desde mi perspectiva, resultó adverso a lo que se buscaba, pues por ejemplo la oposición mexicana festinó la reacción de su mandatario, tal y como también sucedió en Colombia y en cierta forma en Brasil. Tres naciones que eligieron gobiernos de tendencia izquierdistas y los cuales, excepto el gran coloso de Suramérica, no han dado los frutos esperados por ese pueblo que los eligió.

Muchas personas se han estado preguntando que pudiera pasar o cual podría ser el resultado final de esta situación, que seguramente tiene sin dormir a muchos en la tierra del Alma Llanera. Si uno lo mira fríamente, hay varias alternativas.

La primera es que el gobierno logre, nuevamente, que el pueblo se vaya cansando y eventualmente se retire de las calles, donde están siendo vilipendiados por las fuerzas armadas y policiales, así como por los grupos paramilitares que asesinan, secuestra, roban y ultrajan a los ciudadanos, todo bajo el guiño cómplice de un gobierno que se aferra por medio de unas uñas mal cortadas.

Una segunda alternativa, podría producirse si los 3 países que se ausentaron en la votación en la OEA, logren que varios países accedan a darle un aire al gobierno actual, cuya vigencia termina a fin de año y propongan una extensión de 6 meses o un año mas bajo la presidencia del mandatario que perdió las elecciones, gobernando con un gabinete mixto compuesto en partes iguales por designados de la oposición y del propio gobierno. Esta solución no creo que cuente con el respaldo de las naciones que confirman el continente americano.

Una tercera alternativa, sería una solución estilo Panamá 1989. La diferencia sería que, como lo han propuesto algunas personalidades argentinas, sería un conglomerado de naciones americanas las que se organizarían para respaldar la instauración de un gobierno democrático en Venezuela. Esto podría tornarse en varias alternativas. Los militares venezolanos, que hoy abusan de su propio pueblo, podrían hacer lo mismo que hicieron en Panamá, quitarse los uniformes y salir corriendo ante la llegada de la invasión multinacional. La otra podría ser que haya enfrentamiento, produciéndose un derramamiento de sangre innecesario.

Otra alternativa podría ser que el gobierno actual, ante la presión popular producida por los paros, manifestaciones y marchas multitudinarias que se han visto en prácticamente todo el país, concedan su derrota en las urnas y se preparen para una transición democrática, como lo indica la propia constitución que tanto invocan.

Esta sería la salida ideal, democrática, justa y mas popular, cuyo mayor beneficiario sería el propio pueblo que deberá entonces aprender a ser ciudadanos activos y participativos, no solo para las elecciones sino para a vida democrática cotidiana.

¿Será que se habrá aprendido la lección?

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...