domingo, 18 de enero de 2026

¿De cuál país eres?

 La semana pasada viajé a Chiriquí para pasar unos días en la familia, en reflexión, oración y esparcimiento, por la semana santa que acaba de culminar. De todos es conocido el decir de nuestros hermanos chiricanos, de llamarse la República Federal de Chiriquí y somo varios los que, en un momento u otro, hemos hecho algún tipo de chanza con el referido término o sentimiento regional.

Una realidad que nos choca cuando llegamos a la tierra de mi abuela paterna, es la cantidad de coterráneos, gente buena, extranjeros que residen allí, principalmente en las tierras altas y de espectaculares paisajes como abundan en por ejemplo Boquete. De verdad que a veces uno se siente en otro país, por la calidez de su gente y su trato humilde y sincero.

Lo interesante y medular de este artículo, es lo que pude percibir al regreso. Decidimos que debíamos regresar el sábado en lugar del domingo, como teníamos planificado, previendo el tráfico de vehículos que, como efectivamente pasó, optaron por regresar a la ciudad capital el domingo de Pascua de Resurrección.  

Desde que uno sale de la ciudad de David, si bien es cierto hay intervención estatal en la reparación de las vías, había un tráfico fluido, con solo los policías necesarios para prevenir y no para perseguir o buscar a quien multar, excedan o no la velocidad límite autorizado en ese tramo de la carretera panamericana que, en la mayoría de los tramos, era de 100 km/h. El tráfico se movía bastante bien y me pareció que la mayoría de los conductores obedecían las señales de tránsito.

Que diferencia cuando pasamos el Tabasará y llegamos a Veraguas con escenas muy similares a las que se verían en Coclé. Los policías de tránsito, así como los de la ATTT, escondidos, todos (sin excepción) viendo celulares en una mano y algunos viendo los radares que tenían en la otra. Eso sí, cada x cantidad de autos, detenían alguno y debo asumir que le colocaban una multa por exceso de velocidad, 80 km/h en la mayoría de los lugares. Es curioso y fue en parte lo que me inspiró a escribir este artículo, que la diferencia en la velocidad permitida se dio una vez cruzamos la línea divisoria de esas dos provincias.

Esto me pone a elucubrar que, o es una forma de multar más #económica” (justificada o injustificadamente) o sencillamente los chiricanos saben manejar mejor y son más responsables que los veragüenses y coclesanos. Créanme que no me inclino mucho a la segunda opción. Durante el recorrido de esas dos bellas provincias hay unos paisajes dignos de postales turísticas y de obligada visita para cualquier nacional o extranjero, pero tengan la plena seguridad que, con la actitud agresiva, corrupta y de “todos son culpables hasta que demuestren lo contario” de los agentes del orden público operativos en esas provincias, lo que hacen es alejar a los turistas que no les gusta que abusen de ellos.

Se me hace ilógico que en áreas de poca población como entre Penonomé y Aguadulce y con vías como la autodenominada “recta de Coclé” por los propios policías, la velocidad sea diferente a la que se utiliza en las “rectas de Chiriquí”. Siento, y así creo que lo hacemos la mayoría de quienes tenemos que usar la vía interamericana, que de paso tiene unas regulaciones que la mayoría de las autoridades y los propios policías desconocen, que no hay una razón lógica para que haya diferencias tan notorias, a menos que, en su entrenamiento, se les este sugiriendo que hay que regresar a ese nefasto y negro capítulo de nuestra historia, como fue la dictadura militar que muchos estábamos seguro se había superado.

Es curioso, pues uno vuelve a sentir la diferencia, de manera notoria, al cruzar el puente del Río Caimito, que divide Coclé de Panamá Oeste, donde en esta última, a pesar de tener que lidiar con lo tranques que se producen por la cantidad de turistas a las playas, uno podía notar la diferencia donde el trato era completamente diferente.

Esta es la clase de policías y agentes de tránsito que muchos anhelamos y respetamos. Pero cuando se alejan de ese comportamiento criticamos y seguiremos criticando. No queremos que viajar por la Panamericana, se tenga que sentir que estamos viajando entre varios países. ¿Será que la presión del béisbol nacional ha afectado la capacidad y honestidad de estos agentes?

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