La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temporalmente, de todos los problemas que se han estado viviendo y sufriendo alrededor del mundo.
El Papa de la Misericordia, como será recordado, al igual que
el recordado Juan Pablo II, jugaron un rol vital en el devenir del mundo. Un
Papa que llegó “del fin del mundo” como el mismo acotó el día de su
presentación a la multitud que esperaban y lo aclamaron en la Plaza de San
Pedro, poco tiempo después de ver el humo blanco que nos indicó al mundo que se
había elegido un nuevo sucesor de Pedro.
No soy nadie para hablar del camino por el que nos llevó el
único Papa americano, originario de Buenos Aires en la bella Argentina, pero me
voy a atrever a destacar algunos temas que, ojalá me equivoque, jugarán un rol
vital en la elección de su sucesor.
Inicio por la apertura que hizo de la iglesia acercándose a
otras religiones, manifestando que no sólo a través de la iglesia católica se
llegaba a Dios, sino que todas las religiones son caminos a Dios.
Regresando de una de las Jornadas Mundiales de la Juventud,
periodistas le interrogaron sobre los homosexuales dentro de la iglesia
católica y su respuesta estremeció los propios cimientos de esta cuando
expresó: "Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad,
¿quién soy yo para juzgarla?" En otra ocasión se dice que agregó: Según la
fe católica, todos somos hijos de Dios, hecho a su imagen y semejanza. ¿Como
podemos entonces discriminarlos? En este tema si advirtió que el homosexualismo
sigue considerándose un pecado, mas no un delito. Que juzgar a estas personas
no es función de los hombres, sino de Dios. Inclusive, en su momento permitió
que sacerdotes bendijeran ceremonias entre dos personas del mismo sexo.
Se dice que habría hablado sobre el celibato, destacando que es
una "prescripción temporal" y no una regla inmutable. Si bien es
cierto que reconoció la importancia del celibato para la identidad del
sacerdocio; ha sugerido que esto podría ser revisado y que dejaría este tema
para su sucesor, aunque reconoció la existencia de sacerdotes casados en el
rito oriental.
De igual manera se ha conversado sobre el tiempo de estudio y
preparación que se les demanda a los sacerdotes, pues en muchas ocasiones
algunos desisten de su vocación o prefieren irse a otras religiones que
permiten el matrimonio o tienen una preparación mas corta.
Otro tema, que aparentemente no caló mucho entre la
feligresía, fue el tema del cuidado del medio ambiente, a través de su llamado
a preservar la “Casa común” en su encíclica “Laudato Si”, donde destacaba la
crisis climática, la degradación ambiental y nos hablaba de una “relación
saludable” entre la humanidad y el planeta.
Entre otros tantos apodos se le recordará como el Papa de los
jóvenes, de los niños, de los pobres, de la inclusión y del cuidado del
planeta. Por estas razones, al igual que tenía tantos admiradores, cultivó
sentimientos dentro y fuera del Vaticano por sus posiciones consideradas
“progresistas”; pero si lo vemos fríamente, la iglesia debe ser ese pilar de fe
que necesitamos los católicos que al igual que todo lo demás, debe ir avanzando
por los senderos del progreso. No puedo imaginarme que pasaría con tantos
enfermos, presos y otras personas necesitadas de Dios que no puedan acudir a
una iglesia a participar de la santa misa si no hubiera la televisión para
poder, aunque sea de esa manera, participar de la eucaristía.
Hoy los mas jóvenes, ven con total naturalidad los preceptos
establecidos por Francisco, pues estos jóvenes no discriminan como lo hacemos
los de otras generaciones así como también utilizan los recursos encontrados en
las redes sociales, páginas web y similares.
Al estar a punto de iniciar el cónclave con el que se
escogerá a un nuevo sucesor de San Pedro, ruego al Todopoderoso que ilumine a
los purpurados que tendrán la responsabilidad de escoger a quien se pondrá “las
sandalias del pescador” y quien tendrá la responsabilidad de guiar a quienes
nos consideramos cristianos a través de estos momentos tan difíciles y
complicados que tenemos en frente.
Ojalá por la intolerancia no se produzca una división más
marcada aún, entre los mas conservadores y los que consideran que la iglesia
como cualquier otra institución, deben caminar hacia sus fieles y no
encadenarnos a costumbres, como la misa en latín, por ejemplo. Hace mucho
tiempo estas divisiones fueron la semilla de varias otras religiones
cristianas, que en su momento se denominaron protestantes, por precisamente no
estar de acuerdo con las acciones que en su momento tomaba la iglesia católica.
Continuemos en el camino que nos legó el Papa de la
Misericordia, de los pobres y de esos por los que todos debemos velar, los
niños y jóvenes y principalmente, de la inclusión.
¡Buen viaje Papa Francisco, un GRACIAS en mayúscula por todo!