martes, 1 de marzo de 2016

Desorden MOTOrizado


Hace un par de días vi, primero en redes sociales y luego en un canal de televisión, las imágenes de una riña que sostuvieron un conductor de un automóvil y uno de una motocicleta.

Aparte de la vergüenza que uno siente como panameño y como ser humano por este tipo de comportamiento, que lo hace recordar el altercado entre una señora y señor en media calle, quienes a punta de batazos, trataban de resolver sus diferencias, luego de un recorrido lleno de agresiones y carente de respeto o tolerancia alguna.

A los que hemos tenido el privilegio de vivir en otras latitudes, nos evoca situaciones similares en otros países, donde tampoco se hizo cumplir la ley y los reglamentos que regulan el tránsito vehicular y hoy pagan las consecuencias de ciudades enteras donde no existe un orden y menos, aún las mínimas normas de cortesía o de tolerancia.

No entiendo por qué se está permitiendo que los conductores de motocicletas, manejen creando terceros y cuartos carriles donde solo hay 2, manejando por los hombros de las calles y carreteras y peor aún, violando casi todas las normas de tránsito que existen.

Tenía entendido, según declaraciones de autoridades en medios de comunicación, que las motos debían ser conducidas sólo por el carril derecho y a una distancia prudente de la acera correspondiente. Cuando uno maneja en la ciudad capital, uno ve a estos nuevos “diablitos rojos, verdes, azules o blancos” circulando de manera desordenada, tirándole sus vehículos a cuanto conductor de automóvil se puedan encontrar, zig zageando entre otros autos, autobuses y cualquier otra cosa que ruede.

¿Qué estamos esperando para poner a estos conductores en cintura? ¿Que pase como por ejemplo, en nuestra vecina Colombia, donde no hay quien le ponga cascable al gato? ¿Cuántos de los accidentes vehiculares son producidos por éstos irresponsables del volante (o manubrio para los efectos)?

Sinceramente espero que este escrito llegue a las instancias adecuadas, se proceda a hacer cumplir el reglamento de tránsito y si hubiere que modificarlo para poder mejorar la viabilidad del tránsito en nuestras ciudades, que se haga y se implemente.

De paso, sugiero implementar una campañita, que trate de promover el respeto y la tolerancia al manejar vehículos (con motores o sin ellos) de manera que el transportarnos por nuestras urbes sea algo agradable y no el suplicio al que a diario nos vemos sometidos.



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