miércoles, 1 de abril de 2009

DISCULPENME, PERO NO ENTIENDO…

Credenciales: Hace más de 20 años empecé a caminar las calles de mi país, usando el marco del club cívico en el cual me he formado. Como una vez le comenté a un amigo legislador que criticaba mi participación política, durante ése tiempo jamás pedí un voto (excepto aquellos que me llevaron a la Presidencia Nacional y posteriormente a la Presidencia Internacional de dicha organización), sin embargo he gestionado o participado de la donación de mas dinero que lo que cualquier legislador ha soñado con entregar.

Milité en la lucha activa en contra de la dictadura que nos agobió a finales del siglo pasado y mi familia sufrió vejámenes y persecuciones y finalmente emigré fuera del país hasta mediados del año 1990 cuando regresé y seguí identificándome con las necesidades de los mas necesitados, en especial los niños y jóvenes. Adicionalmente la educación para la democracia o educación cívica orientada ha venido jugando un papel importante en mi vida.

Mas recientemente ante mi apoyo manifiesto a una candidatura, recibí críticas de propios y extraños, pues, a su juicio, los que nos activamos en la “sociedad civil” o al frente de organizaciones que la integran debemos abstenernos de manifestar nuestras inclinaciones políticas. Como si el ser ciudadano significa el acudir a ejercer el sufragio cada 5 años. ¡Infortunadamente no estoy de acuerdo! El ciudadano es aquel que participa, critica y propone, todos y cada uno de los días del año.

Hace algunos meses, el Movimiento Ciudadano Anticorrupción, integrado por organizaciones, personas e instituciones representativas de la gran mayoría de la ciudadanía panameña (participan personas allegadas a la Iglesia Católica, Defensoría del Pueblo, Clubes Cívicos, Universidades, organizaciones que promueven la transparencia, empresarios, etc.) produjo un programa de televisión donde entre otros temas se habló de posibles reformas que afectarían a nuestra constitución. Cuando se llevaron a la Asamblea Legislativa las reformas electorales propuestas el año pasado, sólo 4 personas miembros de organizaciones de la sociedad civil se hicieron presente y participaron de las mismas.

Hace algunos meses, el Comité Ecuménico promovió la recolección de firmas para que nuestra Carta Magna fuera reformada por medio de una Asamblea Constituyente paralela, conformada equitativamente por partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil (o sea los miembros de la sociedad civil éramos una raza aparte, con privilegios especiales); recolectaron un poco mas del equivalente al 5% de los votos emitidos el pasado 2 de mayo en las elecciones generales.

Hoy los líderes del Foro 2020, conglomerado de organizaciones, partidos políticos, iglesias, etc., que también había promovido un planteamiento similar al de las iglesias, se han manifestado a favor, aunque vigilantes, del reciente paquete de propuestas presentado por el Presidente Electo. Sin embargo, un grupito de aquellos que se mantienen en contra de todo y a favor de nada, han criticado dicha iniciativa.

¡Discúlpenme pero no los entiendo! Aceptan que lo presentado es una buena iniciativa; esta incompleto, dicen, pero como no es lo que Yo digo y con mis reglas entonces me manifiesto en contra. Esto es como la historia que si no juegan en mi cancha, entonces no juego. Para esto se valen de falsedades, como aquella que esgrimen al decir dice que el Presidente Electo se había comprometido a convocar a una Asamblea Constituyente y no contemplar nada más. ¡Falso! ¡Mentirosos! El siempre se manifestó en contra de violentar la actual constitución y precisamente cumpliendo su palabra empeñada, propone incluir la constituyente como alternativa constitucional.



Reconocen que la gran mayoría de las propuestas presentadas contemplan lo acordado y propuesto por el Foro 2020, pero como no esta todo lo que ellos quieren entonces lo adversan. El Foro 2020 siempre dijo que no proponían cambios específicos sino áreas en que se debía trabajar para el cambio. Esto es lo que se ha hecho. Los adversadores profesionales (no se si existe éste adjetivo) agregan: ¡No se puede participar en las evaluaciones en 7 u 8 días! Como si no se pudiere convocar a sesiones extraordinarias.

Señores, no critiquemos por criticar. Participen aunque no se utilicen las reglas del juego que ustedes han diseñado. Yo soy un convencido que lo que se ha propuesto es mejor de lo que tenemos y tanto hemos criticado. ¿Es preferible rechazar lo ofrecido, porque no me ofrecen todo lo que Yo quiero? ¡No creo!

Creo firmemente que debemos, desde nuestras organizaciones de la sociedad civil, comunidades, escuelas, etc. leer las propuestas formuladas, evaluarlas y de ser necesario proponer los cambios o adiciones que consideremos justos. Como sostuve durante la campaña electoral, aquellos que quieren seguir viviendo en el pasado, no deben forzar al resto de los panameños a no subirse al autobús del modernismo y del futuro. Los que quieran seguir viajando en las viejas chivitas (pues son las únicas que conocen) no perjudiquen a los que queremos viajar en metro.

Hay que empezar a pensar en positivo, no mantenernos luchando por estar en contra de todo lo que nos proponen. ¡Por favor, pensemos en Panamá!

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