miércoles, 14 de abril de 2021

Es hora de hacer un ALTO

 Recientemente tuve la oportunidad de vacunarme en el Colegio Belisario Porras; el proceso fue tan sincronizado, atento y efectivo, que me da una bocanada de esperanza que los panameños podemos si lo queremos. Una atención de 1er mundo, con el cariño y la candidez típica de nuestros paisanos.

Una primera muestra fue nuestro comportamiento durante la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en nuestro país hace un par de años, donde todos los que vivimos en Panamá, salvo alguna excepción aislada, mostramos nuestras mejores caras y comportamientos, que me hicieron pensar que la urbanidad de Carreño había pasado por nuestras aulas.

La pandemia de Covid-19, por su parte ha sacado a asolear, lo peor de nuestro comportamiento, del vocabulario y de nuestros valores. Solo debemos recordar hace un año cuando se anunciaron los primeros casos, una significativa cantidad de personas corrieron a adquirir papel higiénico; a la fecha aún no se sabe que harían con el mismo, pues el Covid afecta los pulmones no el estómago. No les importó si con su exagerada compra, dejaban sin ese vital “recurso” a cientos detrás de ellos.

Hizo que personas que se habían distinguido por su entrega y compromiso cayeran en la tentación de salirse del camino correcto para practicar un “juega vivo”, que infortunadamente se ha encarnizado en lo más hondo de nuestra idiosincrasia, agravado ahora con un “mientras no me cojan, está bien”. Evidentemente, esto va ligado a una serie de desaciertos que vienen cometiendo algunas de nuestras autoridades, electas y no electas, cuando, cual equinos de carrera, solo saben ver en una sola dirección, sin detenerse a evaluar en las consecuencias de sus acciones.

Todo se suma para abonar a una falta de comunicación o peor aún, una comunicación tan defectuosa que el nuevo chiste es “cuando saldrá la aclaración de lo aclarado antes de lo dicho”, popularizándose, más aún las llamadas “bolas mediáticas” y las noticias “fake” que nacen y se distribuyen en las redes sociales y los malos ciudadanos que las ayudan a popularizarse.

Pecamos de la maldita generalización en todo sentido, lo cual deteriora imágenes, reputaciones y enloda la trayectoria de mucha gente buena y que aún practica los más altos valores cívicos éticos y morales, por los que muchos en Panamá hemos trabajado y luchado por décadas.

Es importante que todos hagamos un alto, pidamos “parada” y empecemos a caminar por un rato, para “tomar un poquito de aire”, pensar qué queremos y hacia dónde queremos ir. No podemos seguir en esta carrera desenfrenada, donde algunas autoridades del gobierno pretenden gobernar a través del miedo, algunos agentes del orden público están convencidos que son la autoridad competente y abusan de un privilegio que no tienen; pareciera que las autoridades judiciales siguen, por un lado durmiendo el sueño eterno en algunos fallos y por el otro fallando alejados de lo que dice la ley y lo que anhelan sus conciudadanos. A veces prefiero ni meterme en lo que algunos denominan “la cueva” o “nido de víboras” y tantos otros “apodos” que les han puesto. Los supuestos legisladores, pareciera que emiten leyes para su propio beneficio o para beneficiar a quienes los ayudaron a financiar sus campañas.

Exhorto a todos a detenernos, reflexionar e iniciar una nueva forma de vida, antes que el país se nos quiebre y, como la cuña que promueve el regreso seguro a clase, se nos venga encima.


Artículo aparecido originalmente en el Diario La Prensa. Marzo 16, 2021

¿Somos parte de un sistema corrupto?

 Hace como un año escribí sobre el abuso que, de parte de algunos integrantes de la Fuerza Pública, hemos venido recibiendo ciudadanos, algunos más condescendientes que otros.

Muchas personas, al igual que el del famoso cuento del sacerdote protestante en la Alemania Nazi, prefirieron ver para otro lado; excepciones hechas de una amiga periodista y unos cuantos abogados que venía denunciándolo desde antes que Yo, sin embargo, la gran mayoría, como no los afectaba a ellos, guardaban silencio o miraban hacia el otro lado.

En mi caso personal, un agente de tránsito de la policía nacional estaba “cazando” cerca al cruce de Divisa, a incautos como Yo, que sufrí los embates de, desde mi perspectiva, de un sistema corrupto que inicia con la mala acción del policía, que inventa una falta para que se le proponga un arreglo y prosigue con un sistema que no protege al ciudadano sino al sistema corrupto.

Yo apelé (reconsideración como se le llama al procedimiento) y un mes después del supuesto incidente, cuando fui a las oficinas de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) a buscar el resultado, fui informado que como el incidente había sido fuera de la capital, entonces debió haberlo visto el juez de Santiago. Me dijeron que ellos enviarían por valija la reconsideración y que en un mes más, debía verificar nuevamente.

La Pandemia hizo que varias oficinas públicas cerraran u operaran en horarios reducidos, sin embargo, nunca dejé de verificar y me decían que no había regresado. Finalmente, luego de varios meses, fui informado que nunca lo habían mandado a Santiago y que lo verían localmente; este proceso tomó casi 2 meses más, mientras tanto se vencía el revisado de mi auto y mi licencia, que gracias a que su validez fue extendida, no caí en delincuencia.

Al final, casi 12 meses después de impuesta la injusta “boleta”, luego de haber visitado las oficinas de la ATTT 3 o 4 veces, fui informado que debía ir a buscar el resuelto. Cuando lo fui a recoger, me dijeron que podía pasar a pagar en la ventanilla y al solicitar mi copia del resuelto, como me resultaba lógico, me dijeron que la persona que imprimía no estaba y que debía esperar media hora más.

Cuando me dan mi copia del resuelto y aquí viene la mejor parte, de la Dirección General de la ATT me dicen que como Yo no había aportado ninguna prueba, la boleta se mantenía. Hago la pregunta: ¿Qué prueba podría aportar Yo? De ser así, ¿Qué prueba aportó el agente del tránsito de la policía nacional? No hubo fotos ni nada en el proceso de imposición de la boleta injusta; ¿Cómo se puede alegar esto sin consultar a las partes, sin verificar la cantidad de boletas que había impuesto el agente ese día, si todas las boletas tenían la misma infracción y la misma velocidad?

O sea, el ciudadano es culpable hasta comprobar lo contrario. Pareciera que las autoridades apuestan al cansancio de los ciudadanos, apoyándose en un sistema corrupto para engrosar las arcas ya sea del estado o del agente, lo cual efectivamente lleva a muchos a “proponer” acuerdos a estos últimos, para ahorrarse el engorro.

La verdad es que es una verdadera lástima que esto sea así y que se siga abusando de personas honestas y cumplidoras y peor aún que el sistema se preste para esto.

Tenemos que promover un cambio de actitud, tanto de los agentes de policía, como de las autoridades civiles que deben velar por el cumplimiento de las leyes y de los derechos de quienes vivimos en este bello país.


Artículo aparecido originalmente en La Estrella de Panamá (Feb.3, 2021)

domingo, 3 de enero de 2021

¿En qué nos equivocamos?

 

Muchas personas nos deseamos un gran año 2021, no hace muchas horas atrás. Y sinceramente creo que, en esta ocasión, fueron un poco mas sinceros que lo que regularmente habían sido en años anteriores.

Hace mucho tiempo escuché al cantautor Rubén Blades destacar que, en Panamá, los buenos éramos mas que los que no lo eran. Luego de transcurrido el tiempo desde el inicio de la pandemia que ha pasado, cada vez me asaltan mas dudas sobre esa afirmación.

Esta enfermedad que ahoga, literalmente, a los que la sufren, lo que ha hecho es desenmascarar la hipocresía y lo ciega que está tanta gente que viven mirando por encima de los hombros de los demás y, como decían los mas viejos, “oliéndole los peos a San Pedro”. Esto no es muy sano, pues ha hecho germinar una “lucha de clases” que Panamá no tenía y no debe tener.

Las medidas (y multas) impuestas por el gobierno nacional tampoco han ayudado mucho, pues a veces pareciera que estas varían de acuerdo con quien las comete o los recursos que se tienen. Por ejemplo, si vas a David en Bus, te revisan y bajan del mismo y hasta te pueden regresar, pero si tienes los recursos para pagar tu boleto aéreo, ahí no hay Covid que valga.

El mundo ha cambiado y esta pandemia ha acelerado muchos de los cambios que el país (y el mundo) demandaba; por ejemplo los adelantos que se han hecho desde el gobierno para que una cantidad considerable de trámites que antes demoraban horas, días y hasta meses en hacerse, ahora desde la comodidad de tu hogar y en unos minutos (dependiendo de la edad de quien lo hace) puedes lograr terminarlos, lo cual conlleva grandes beneficios tanto para los usuarios de los servicios, como para el gobierno en sí. La AIG es una de esas instituciones “timbre de orgullo” no solo de esta administración, sino de todos los que vivimos aquí.

Querer gobernar como se hacía hace 5-10 años es no querer vivir en la realidad. Pensar que las cosas se pueden “ocultar” es juego de niños o dicho en temas “refranesco” “Pan para hoy y hambre para mañana”.

Las redes sociales han empujado a todos los gobiernos a modernizarse y ajustarse a nuevas realidades. Es una falta de respeto que los miembros de la Asamblea Nacional nos “anuncien” como si fuera la gran cosa la votación electrónica cuando tienen mas de 10 o 15 años de atraso en la misma. La verdad es que ya ni recuerdo cuantas veces se ha pagado por esta tecnología, que le ofrece transparencia a la gestión legislativa; lo peor es que pretenden que los aplaudamos como si acabaran de descubrir el agua tibia.

Regresando a la idea con la que inicié, infortunadamente escuché muchas críticas al hecho que tanto el 23 y 24, así como el 30 y 31, algunos almacenes y supermercados estaban repletos de personas haciendo filas o adquiriendo los alimentos necesarios para la cena de navidad y/o año nuevo. Muchos de los que criticaron, lo hicieron desde la playa o desde la comodidad de sus hogares, pues ellos habían hecho sus compras con anterioridad para efectivamente, no estar cerca a grupos muy grandes de personas, lo cual pudiera hacer que se contagiaran de este letal virus.

Quienes me conocen o leen, saben que no estoy de acuerdo en varias de las acciones tomadas por el gobierno en la lucha contra el Covid, pues me parece que voy en un autobús, en el que el conductor no conoce el camino, no usa waze y solo quiere escuchar al policía que lleva abordo y a ese círculo que, lo endiosa y solo le dice lo que el quiere escuchar.

No considero justo que las autoridades viertan toda la responsabilidad del incremento de casos en “lo mal portados que somos” y aunque el conductor dice que el no regaña, se la pasa faltándonos el respeto, llamándonos la atención y amenazándonos. Pero no es regaño….

Panamá sufrió un encierro tan singular como nuestro canal. Se violaban las disposiciones emitidas por los mismos que las emitían y no les pasaba nada. La policía, lejos de hacer su trabajo, se entretenía con celulares, música, paseo de banderas y rezos. Mientras tanto (según la estadística mostrada), los crímenes no se detenían y por el contrario en varios casos se incrementaban. Hubo inclusive un caso en que se hizo una operación antidrogas y no se les notificó a las altas esferas, pues sentían que no eran de confiar.

 

Mientras tanto la economía sufre uno de sus peores momentos. Los contratos de trabajo suspendidos superaban a los que se reactivaban y ante la falta de apoyo real, muchas micro y pequeñas empresas, se verán forzadas a cerrar permanentemente, dejando a mucha gente en la calle y quien quita, hasta sin poder pagarles las prestaciones a las que tiene derecho.

Nadie ha dicho que es fácil…. No ha sido fácil en ningún lugar del mundo. Por ejemplo, todos sabemos que si el presidente del país que presenta el mayor contagio a nivel mundial hubiera tomado las medidas del caso, cuando se debían tomar, no se hubieran sacrificado tantas vidas como está pasando.

Otros países con características similares a Panamá entendieron que se requerían un balance equitativo y real para salvar la economía, mientras se lucha contra el virus y varios de ellos han mostrado mucho mejores “números” que el nuestro.

Hay que tomar las riendas del país. Dejar la politiquería, el amiguismo y el clientelismo que ha prevalecido a un lado y entender que cuando todo esto pase, nuestra tierra estará aquí y que necesitamos que haya una mayoría sana recuperada, que juntos podamos empujar esa carreta llamada Panamá.

Para corregir primero se requiere reconocer los errores cometidos. Si no hacemos nuestro respectivo acto de contrición y nos enrumbamos por el camino correcto, seguiremos dando tumbos, decretando cercos y cierres sanitarios que perjudican a los que menos tienen, cuarentenas y toques de queda que solo le sirven a la fuerza pública y afectando la base de la economía panameña que se fundamente en el comercio y los servicios.

Considero que aún estamos a tiempo de encarrilarnos por el camino que se requiere. Dejemos de entretenernos viendo y oliendo las flores en el camino y empecemos a rescatar al país y a construir el nuevo Panamá que todos queremos y necesitamos.

lunes, 2 de noviembre de 2020

¿CÓMO ME AFECTAN LAS ELECCIONES DE EE. UU.?

Esta es una de las preguntas que muy a menudo le oigo a tantos latinoamericanos que residen en sus países de origen, cuando les conversan sobre el posible resultado de las elecciones en Estados Unidos el 3 de noviembre. Las respuestas pudieran ser tan variadas, como variadas son nuestras nacionalidades y costumbres, a pesar del idioma común que la mayoría hablamos.

Yo diría que en parte depende de nuestra nacionalidad, pues por un lado los venezolanos en el exilio, siguen comiendo del cuento de la famosa invasión que les prometieron hace 4 años. No se ha producido y a mi pobre juicio, tampoco se producirá con solo gritar y amenazar; solo vale la pena recordar qué pasó con el “cerco” comercial que todos los días violan los tanqueros iraníes.

Los cubanos que, a pesar que les ha ido mejor con gobiernos demócratas, siguen apoyando la famosa “mano dura” de los republicanos, que de dura no tiene mucho, ¿verdad? El bloqueo comercial no ha afectado a los privilegiados de la isla y por el contrario afecta al que menos tiene, pero no a los que hacen negocios con estos, ¿verdad?

Hay los que, por haber conseguido un pasaporte estadounidense, se han convencido que son vistos como tal y para nada pertenecen al mismo grupo de violadores y criminales a los que hizo referencia el candidato republicano. Ah, se me olvidaba, si estos se ven en un espejo, se ven blancos, anglosajones y me imagino que hasta protestantes. Si les preguntan, les responderán que respaldan al que ofende y humilla a los latinos (recuerden que ellos ya no lo son, por el bendito pasaporte).

En 4 años el del copete le prometió a la minoría que votó por él, que los mexicanos pagarían por el muro que se construiría en la frontera entre ambos países. El muro no se construyó y lo poco que se levantó fue pagado por los mismos que votaron por él. Les prometió que todas las compañías estadounidenses regresarían del extranjero y pues que les puedo decir, todos sabemos que esto tampoco se dio.

Les prometió y sigue prometiendo que había que hacer grande de nuevo a Estados Unidos, pero se peleó con medio mundo, incluyendo a sus aliados tradicionales; inició una guerra comercial con China, de la cual salió bastante magullado, aunque evidentemente nunca lo haya aceptado, ni lo va a aceptar.

Los resultados económicos publicados por universidades y servicios económicos de talla mundial dejan ver que no es cierto que hubo el crecimiento económico prometido a sus votantes y que, por lo tanto, los bombos que se auto achacaba no eran tan ciertos.

Se declara amigo del líder autoritario que espió a diestra y siniestra y afectó el resultado de las elecciones que lo puso en la Casa Blanca, así como del muchachito que lo desafía todos los días desde la península coreana ¿Será frulo?

Fue el hazmerreír de los líderes del mundo libre en la última cumbre que se realizó en Europa, lo cual pudiera implicar la falta de respeto que esta gran potencia ejercía sobre sus pares.

Para terminar, prefirió ignorar la información provista por sus servicios de inteligencia que le habían advertido con tiempo suficiente, de lo que se venía con el virus que produce el Covid-19, buenos todos sabemos que él prefiere hacerles caso a los servicios de la otra gran potencia por encima de los propios. Ah, se me olvidaba, había prometido que “antes de las elecciones del 3 de noviembre” la vacuna contra el Covid-19 estaría disponible y todos sabemos que esta fue otra de sus grandes mentiras.

La cantidad de muertos que hubieran podido salvarse y una reducción significativa de contagiados, también se hubiera podido dar. O sea, se jugó con la vida de tantos estadounidenses, por el simple hecho que “no se podía parar el país”. Su confusión (por no decir otra cosas) es tan grande que no quiso aceptar el consejo de los científicos que le dijeron lo que se debía hacer. Quizás estaba muy ocupado promoviendo la ingesta de cloro y otras cosas, alejadas del consejo médico.

Llamó ignorantes a los médicos, insultó a los militares y ofendió la memoria de los caídos en guerra, aplaudió a los grupos ultraconservadores que promueven la eliminación de razas distintas, se negó a condenar a los agentes del orden público quienes abusaban de los afroamericanos, se burló de las personas con discapacidad y no ha parado de agredir a las mujeres.

En fin, no cumplió la gran mayoría de cosas que prometió y ahora pide que le concedan 4 años más para terminar de acabar con la institucionalización de los Estados Unidos de América. Pide 4 años mas para que el brazo de la justicia se siga viendo afectado por fallos alejados del sentir de la mayoría y sin el calor de las minorías a los que deberían proteger.

Es el mismo que ha amenazado con no reconocer los resultados de las elecciones, a menos que él sea el ganador y que sutilmente ha acuerpado a los grupos paramilitares que buscan amedrentar a quienes quieran hacer uso del derecho del sufragio, porque sospechan que es la única forma de ganar.

Lo curioso son algunos de los “hispanos” que votan, que salieron huyendo de sus países por la persecución, la destrucción de la democracia y por la violación de derechos que se daba en estos países, para ahora ser los principales promotores y quienes aplauden a rabiar a quien esta haciendo exactamente lo mismo en ese país, que era uno de los símbolos de la democracia, paz y justicia en el mundo.

Burlarse de su contrincante por su discapacidad relacionada al habla, por su edad (es sólo 3 años mayor) o descalificarlo porque es un socialista o comunista, es tan brillante como la luz de la vela que se apaga con cualquier vientecito que sople. Pensar que la justicia social es comunismo es estar tan alejado de la realidad mundial y de los derechos que juraron defender.

Hace algunos años, el ensayista y periodista peruano Álvaro Vargas Llosas sugirió que en las elecciones de Estados Unidos de América, se debería dejar votar al resto del mundo, por las implicaciones que sus resultados tienen sobre el resto del mundo y hoy, más que nunca, debo considerar, que no deja de tener razón.

Sobre los resultados, me había resistido a hacer una predicción, tratando de ser mucho mas conservador que las mismas encuestas. Consideraba que hasta hace un par de semanas era muy arriesgado asegurar un posible ganador; sin embargo, hoy veo a una Florida reivindicando el triunfo que le arrebataron a Gore y a los demócratas hace unos años atrás. Veo a una Arizona resentida por los comentarios vertidos en contra de su héroe John McCain. Veo a una Michigan defendiendo la personalidad e integridad de su gobernadora y veo a una Texas de votar por un demócrata para ser el próximo presidente de Estados Unidos, lo cual no sucedía hace muchos años, lo cual me lleva a predecir una derrota por un amplio margen contra el actual presidente, lo cual llevaría a la Casa Blanca a un Joe Biden, acompañado de la primera mujer de ascendencia india y negra, al puesto más alto de esa nación, lo cual marca otro hito importante en la política de Estados Unidos.

Yo aspiro a que los que puedan votar, no lo hagan solo este noviembre, sino que sigan participando de la política y que empujen a sus líderes en el Congreso, a que vuelvan a ver a su patio trasero, a trabajar y no a beneficiarse de nosotros; que vuelvan a sumarse a las instancias internacionales, que los vuelvan a colocar en el sitial que se merecen, para que así, “nuestra” super potencia vuelva a jugar el papel que otrora tuvo en el círculo de las grandes naciones del mundo.

 

domingo, 23 de agosto de 2020

¡ABRAMOS LOS OJOS!

 Hace más de un mes escribí un artículo donde, por un lado, me manifestaba preocupado por cómo se estaban manejando el tema de la pandemia que nos agobia y por el otro aportaba un par de ideas desde mi experiencia en el área de comunicaciones y en la de organización de actividades, imagen y manejo de instituciones.

Hablaba de temas que para mi eran lógicos y de puro sentido común; en ese momento varios amigos y conocidos me criticaron pues no estaban de acuerdo con mis ideas y propuestas y preferían basarse en los informes presentados por las autoridades de salud, que han oscilado desde la proyección del miedo, el regaño a infantes desobedientes, amenazas inconstitucionales hasta la justificación de los derechos inherentes a nuestro estatus de ciudadanos en una nación democrática.

Hoy varios de esos amigos y no tan amigos, ven el panorama desde otra perspectiva. Lo irónico es que nuestras autoridades siguen, tal caballos de carrera, mirando en una sola dirección, cómodos en oficinas con aire acondicionado, cobrando cada quincena, sin aceptar errores y por ende sin enmendar sus propias resoluciones y decretos que son tan ininteligibles como fue el libro de Baldor con el que todos estudiábamos en algún momento.

Lo que más me llama la atención es que hay muchas personas que se quedaron en la temporada del miedo y siguen repitiendo que la única forma de combatir el virus que nos aqueja es el guardarnos en la casa. Varios expertos a nivel mundial ya han aclarado que esa medida pudo haber sido muy útil a inicios de la lucha contra el Covid-19, mas no es funcional ahora mismo, pues no ofrece resultados para lograr el necesario balance entre la crisis de salud y la crisis económica, que viene de la mano a la crisis social.

Panamá se venía distinguiendo por ser uno de los países mas desiguales en el mundo. Esta pandemia ha logrado que esta desigualdad le brinque en la cara a algunos, infortunadamente, desde mi perspectiva, no tato así a quienes pudieran tener la responsabilidad, el poder y el deber de iniciar la solución para esa desigualdad.

El Covid-19 también desnudó lo que muchos venimos comentando hace años: Educación, Educación, Educación…. (si, todas en mayúsculas, con el permiso del Prof. Candanedo). Tenemos un sistema de educación anacrónico, con un presupuesto multimillonario, pero que sirve más para arreglar escuelas que no se cuidan y para pagar salarios que en algunas ocasiones no son merecidos.

Este virus, hizo que la poca eficiencia del capitalismo despiadado quedara al descubierto y que quienes predican un socialismo “a su propia conveniencia” no pudieran decir ni “esta boca es mía”. Es mas perdieron casi totalmente su poder de convocatoria.

Los gobiernos del mundo debieron aprender (bueno varios de ellos) que la corrupción no es buena compañía y que la falta de transparencia no es la mejor almohada. Me da la impresión que en algunos países, como el nuestro, el clientelismo político exacerbado cobró su cuota, pues la ineficiencia e incapacidad de algunos mandos superiores y medios, ha quedado tan en evidencia que hasta dan “pena de patria”.

Y, aun así, como los muñecos “porfiados” Panamá regresa a que le den mas. Los ciudadanos nos dividimos entre los que estamos preocupados porque se nos están violando los derechos individuales y colectivos, elevamos nuestra voz por vía de redes sociales y escritos como este e inclusive, con demandas de inconstitucionalidad y amparo de garantías, que pareciera que hay quienes prefieren que duerman el sueño eterno en el máximo organismo judicial del país.

Otros, aplauden rabiosamente y, como si fueran súbditos de un imperio, defienden cuanta ilegalidad es proclamada, en vía de la práctica de un autoritarismo ridículo en cualquier democracia que se aprecie.

A finales de los años 80, el pueblo unido, se lanzó a la calle invocando “Justicia, Democracia y Libertad”. Evidentemente no estamos en las mismas condiciones que durante la dictadura militar que tantos sufrimos en carne propia. Pero si no abrimos los ojos, los oídos y la boca, estaremos abanicando la instauración de un gobierno donde las opiniones de los ciudadanos no son escuchadas y mucho menos atendidas.

Donde algunos de los gobernantes piensan que se puede seguir gobernando a través de la intimidación y el oscurantismo, alejándonos cada día mas de la falta de transparencia y apoyados en la terrible corrupción.

Es hora de defender esos derechos por lo que luchamos contra esa cruel dictadura que tanta sangre y dolor provocó a todos en Panamá. Es hora de abrir la boca y de manera responsable, luchar por nuestros derechos. Que nunca mas un ministro nos regañe o amenace como si fuéramos chiquillos de 1er grado en franca violación a preceptos constitucionales que deberían ser velados y defendidos por el Órgano Judicial. Para eso es la armónica colaboración y ese balance que debe darse entre órganos del que tanto se habla.

Amigos, sigamos vigilantes, el país, nuestros hijos y nuestros nietos se merecen un mejor futuro, con valores cívicos, éticos y morales, con una educación de clase mundial y con un sistema de salud cónsono con la clase de vida que nos merecemos.

Amemos este terruño que nos vio nacer o que nos acogió y donde queremos que verdaderamente el “Beneficio sea para todo el mundo”.

sábado, 11 de julio de 2020

Y ahora, ¿para dónde vamos?


Lo más probable que usted este entre los que se pregunta a qué se debe el “hoy si, mañana no y pasado mañana a lo mejor” de quienes deben impartir instrucciones sobre cómo enfrentar a la pandemia de Covid-19.

La cruda realidad es que ni siquiera ellos saben. De hecho, nadie lo sabe….

Hoy escuchamos a una OMS diciendo que el virus no se propaga por el aire y en 2 semanas nos dicen que a lo mejor sí. Mañana nos dicen que las mascarillas no son imprescindibles, pero en 3 semanas nos dicen que no salgas sin ellas. Ayer escuchamos a una ministra que trataba de educar y hoy tenemos que ver a otro que nos da órdenes y nos regaña tal cual fuéramos chiquillos de 1er grado.

Ayer leímos un comunicado de los médicos intensivistas, diciendo que había que paralizar al país por 15 días, o sea cierre total de todo. No se como se alimentarán las personas, pero estoy seguro que eso no es prioridad para estos médicos, que me atrevo a asegurar que, al igual que los que sientan en la mesa donde se toman las decisiones, no han dejado de cobrar sus salarios cada quincena.

Hace 4 meses empezamos, como el resto del mundo, a intentar diferentes opciones y Panamá se convirtió en el 1er país en establecer una cuarentena basándonos en el género y el último número de la cédula, toques de queda (totales y parciales) y tantas otras medidas restrictivas (varias de ellas a todas luces inconstitucionales, pero comprensibles por la gran mayoría de la población), las cuales al final solo llevaron a que un segmento de la población las cumpliera y el otro, de las maneras mas ingeniosas no fueran tan “meticulosos” en cumplirlas.

Mientras tanto, la fuerza pública viola los derechos ciudadanos, escudándose en la pandemia; el respeto y hasta la razón se les perdió y siguen haciendo propuestas que les “facilitan” un trabajo el cual no han podido cumplir y el cual utilizan como medio para violentar los ciudadanos cumplidores de las normas. El respeto se gana..

Yo no estudié medicina, pero soy un persona pensante y que razono. Tengo mas de 40 años trabajando y pensando en lo que le conviene a la mayoría. He caminado mas calles que la gran mayoría de los políticos que hoy ocupan un puesto en el engranaje estatal. Conozco mi país, desde Darién hasta Bocas del Toro, desde Punta Burica hasta Kuna Yala. Se lo que demanda buscar los fondos necesarios para alimentar a una familia, como obtenerlos y la mejor forma de invertirlos.

Lo vengo diciendo hace mucho tiempo, mientras en esa mesa no se sienten empresarios, profesionales de Recursos Humanos y Clubes Cívicos, no saldrán decisiones coherentes, cónsonas con el momento que se vive, no sólo en Panamá sino en todo el mundo.

Como sociedad civil debemos demandar que esa mesa convide y acepte las recomendaciones y observaciones de quienes tenemos otras perspectivas para enfrentar al enemigo, en una guerra inédita, tal cual la describiera el presidente de la república. Quien mas consulta menos se equivoca, ¿no?
Hace algún tiempo alguien me preguntó: ¿Y tú, que propones hacer? Me encanta ese tipo de preguntas, pues me hace demostrar que no estoy en el grupo que critica por criticar, sino que, con base en la experiencia, podemos elevar a la consideración de quienes nos dirigen, ideas de cosas que podrían hacerse.

Empezaría por la promoción de 2 campañas de publicidad. La primara versaría sobre la concientización de una ciudadanía que ya se cansó del #QuédateenCasa y que necesita de nuevos insumos que le motiven a cumplir con ciertas instrucciones específicas. Debemos hablar sin pretender atemorizar. Los panameños somos especialistas en desafiar a la autoridad, por lo tanto, debemos sumarlos, más que amenazarlos.

La segunda campaña serviría para destacar los “rostros” del personal de salud que en los últimos 4 meses no han dormido suficiente, se han contagiado, se recuperan y, aun así, siguen en la primera fila de combate. El famoso “pueblo” debe darle una cara mas allá del “Buenas Tardes Panamá”. Debemos reconocer ese esfuerzo que 24/7 vienen haciendo una cantidad significativa de hombres y mujeres que están dejando todo el pellejo en el “frente de combate”.

Debemos resaltar más a los que atienden a los enfermos y no los que andan visitando centros de salud para posar para una foto o conceder una entrevista. No estamos en campaña política, ¿en qué idioma hay que decírselos?

La fuerza pública debe estar visible y disponible para velar por el bienestar de la gente; no es correteando al que compra más de un six-pack que se protege la salud. Debemos reforzar la presencia en los lugares más frecuentados hoy por hoy: Los supermercados y farmacias. Ser amables, atentos y serviciales. Sabemos que los hay. Pero desde que les dieron un pito y un tolete (y la libreta de poner boletas) Papa Dios les debe hacer los mandados. ¡No! Así no es como construimos una comunidad solidaria.

Para concluir, formulo una pregunta: ¿Qué hubiera pasado si los gobiernos de turno, en especial el MEDUCA, los gremios y sindicatos hubieran escuchado, atendido y puesto en práctica la promoción de valores cívicos, éticos y morales que desde la época de la dictadura emprendieron los clubes cívicos del país? Imagínese usted que la honestidad, la honradez, la responsabilidad, la solidaridad y el respeto, por solo mencionar algunos, fueran la guía práctica del comportamiento de los panameños.

¿Y aún nos preguntamos por qué otros países con población similar a la nuestra han podido manejar de una mejor manera la situación y no que por el contrario ocupemos los vergonzosos primeros lugares, ya no por comercio, abanderamiento ni logística, sino por muertos y contagiados, proporcionalmente a nuestra población?

Debemos todos poner de nuestra parte: El gobierno debe dejar de ser la mamá regañona y la población debemos dejar de ser los niños rebeldes. Al final debemos superar esa “cultura caribeña” bajo la cual nos queremos abrigar para empezar a empinarnos y rescatar a nuestro querido y maltratado país.




martes, 19 de mayo de 2020

Como funciona la CSS

Excelente pieza didáctica de mi hermano el Dr. Carlos "Calicho" Abadía Abad.

Carlos David Abadía Abad

Este artículo tiene el objetivo de que conozcamos cómo funciona cada uno de los cuatro programas principales que componen la Caja del Seguro Social (CSS). Es importante tener muy claro este funcionamiento, que toma mayor relevancia en estos momentos. Les solicitamos a cada uno de ustedes , que lo trasmitan a sus contactos, para que más panameños estén bien informados.

La Cuota Obrero-Patronal:  esta cuota representa el 22% del salario. El obrero paga el 9.75%. y el patrón 12,25 %.  El 9.25% del total del 9.75% que paga el obrero, va al programa de I.V.M; mientras que el 0.5% se destina al Programa de Enfermedad y Maternidad. Ese 0.5% es exclusivamente para cubrir las prestaciones económicas de ese Programa, o sea incapacidad por enfermedad común, licencia por maternidad. No cubre gastos de salud. 

De la cuota Patronal que es de 12.25%,  se destina el 8 % al Programa de Enfermedad y Maternidad  para el financiamiento total del gasto de salud del trabajador. Es por esa razón que cuando nos pensionamos, dejamos de tener ese financiamiento y  se nos descuenta  el 6.5% de nuestra pensión, para cubrir nuestros el gastos de salud . El otro 4.25% de la cuota patronal va a contribuir con la cuota de pensión del trabajador.   

Programa de Administración: este programa es la muestra de solidaridad del Estado hacia los asegurados. En otros países se descuenta un % de la cuota que financia las pensiones, para el gasto administrativo. En Panamá, el gobierno central financia los gastos administrativos de la institución. Compuesto por el 0.8% del total de los salarios que se cotiza a la Caja, parte de los impuestos de bebidas alcohólica y otros ingresos menores.  Esto gastos cubren  desde el salario del Director General, hasta el papel que se utiliza para confeccionar los cheques de los pensionados. Lastima que los diferentes gobiernos  han utilizado este Programa como el nicho para pagar favores electorales y politiqueros.

Programa de Riesgo Profesionales: fue creado en los años 70 y es el que se responsabiliza por los gastos que genera los accidentes y enfermedades profesionales. Es financiado totalmente por la empresa, por medio de una formula que se aplica según el tipo de trabajo. Una oficinista se le calcula un % menor que un trabajador de la construcción.

Programa de Enfermedad y Maternidad:  este programa cubre todos los costos de las prestaciones de salud del cotizante y beneficiarios. Aquí deseo aclara una errada percepción que se tiene sobre el gasto de los beneficiarios. La proporción cotizante -beneficiario: es de 1.8   beneficiario por cada cotizante. La deficiencia de ese Programa no es por falta de dinero, que por cierto según las últimas cifras que se conocieron, tiene una reserva liquida de mas de 1,100 millones de balboas. Su deficiencia es por no tener un sistema de atención Primaria de Salud. Como señalo al inicio, se financia con 8% de la cuota patronal, y dividendo que deben proporcional sus fondos.

Programa de Invalidez, Vejez y Muerte(IVM): Este es el Programa que paga las pensiones de vejez y se financia con la cuota obrero de 9.25% y 4.25 % de la cuota patronal, o sea 13.5% del total de la cuota. Además debe recibir ingresos que deben generar sus reservas.

Espero poder haber aclarado algunas lagunas que se tienen sobre su funcionamiento.
Ahora que se ha traído al tapete la posibilidad de un diálogo sobre la CSS, quiero insistir en que dicho encuentro, que yo lo denomino “ Mesa de Soluciones”, debe tener fecha de conclusión que no debe ser más de 2 meses. El problema se conoce, se saben cuáles son los remedios y lo que se requiere saber son las fórmulas y dosificación de dichos remedios. Por otra parte, no podemos ir a ese encuentro con la actitud de hacer negociaciones -ni políticas, ni gremiales-. PANAMA, debe ser el único norte.

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...