viernes, 26 de julio de 2024

No es solo criticar

 Los panameños somos expertos en criticar y como decimos en el título de este escrito, debemos empezar a cambiar no sólo nuestra forma de pensar, sino nuestras actuaciones. Este es uno de los casos en que no podemos seguir siendo espectadores, sino que tenemos la obligación de involucrarnos y participar de los cambios que nos gustaría ver.

Dicho esto y gracias a la experiencia adquirida a través de muchos años de participar, desde diversas plataformas, en actividades cívicas, me atrevo a proponer algunos cambios que, estoy seguro de que podrían redundar en grandes beneficios para nuestro proceso electoral. Para que estos se puedan cristalizar, se deben hacer algunos cambios a nuestra Carta Magna y otros en el Código Electoral que rige el proceso de selección de nuevas autoridades.

Quienes me conocen, saben que no estoy muy de acuerdo con la famosa segunda vuelta. Esto, porque la experiencia me dice que, en el ámbito latinoamericano, salvo en contadas ocasiones, este método no ha cambiado el resultado original y por el contrario se ha prestado para negociaciones “bajo mesa” y una inversión millonaria que no necesariamente va a generar el cambio deseado por quienes la proponen.

Por el contrario, me inclino mucho mas al modelo colombiano donde se ha practicado unas elecciones “Inter partidarias” donde varios partidos o candidatos, aceptan el participar en una elección donde se podría votar para elegir un candidato de consenso en una fecha previa, suficientemente separada a la que está establecida por el código electoral para las elecciones generales del primer domingo de mayo. Esto nos pudiera generar un candidato presidencial con una mayor fortaleza.

Otra de mis propuestas sería cambiar el sistema de elección de los diputados que integran el Órgano Legislativo. Yo sugeriría una combinación de diputados nacionales con diputados provinciales. Por ejemplo, tener unos 15 o 20 diputados nacionales que se sumarían a unos 40 diputados electos proporcionalmente a su población representada, por provincias y comarcas.

Esto nos generaría una mejor y menos clientelista asamblea nacional. Se podría convertir en un real balance, tal y como sugiere nuestra constitución, tan necesario para la gobernabilidad del país. La idea es que los del primer grupo sean personas que sean conocidas y que su reputación camine por delante de ellos y que se hayan distinguido por su actuación a nivel nacional.

Otro cambio que debo sugerir es que se debe cambiar las alternativas que contemple la propia constitución para ser reformada. Debe incluirse una alternativa que permita una real y mas efectiva participación ciudadana, o sea, que no sea tan dependiente de la misma Asamblea Nacional que se pretende modernizar. Igualmente, debe revisarse quienes pueden aspirar a ser constituyentes. En mi cabeza no hay espacio para considerar que los actuales diputados puedan ser juez y parte. En este rubro, sugeriría que quienes aspiren a ser constituyentes, no hayan sido diputados en los últimos 2 períodos, o sea en los últimos 10 años. 

Hay que encontrar la fórmula para reforzar y hasta blindar el proceso para elegir o desginar ciertas figuras de control, como lo son el Contralor General de la República, el Defensor del Pueblo, el Procurador General de la Nación y el Procurador de la Administración, quien dirija la ANTAI, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los magistrados del Tribunal Electoral y los del Tribunal de Cuentas al igual que el Fiscal de Cuentas y el Fiscal Electoral.

Estas son solo algunas de los elementos básicos y fundamentales que requiere nuestro proceso electoral. Ojalá la comisión de reformas electorales que se debe reunir pronto las tome en consideración y de serles posible, las mejore; pero mas importante que los diputados reconozcan el esfuerzo que se realiza y el tiempo invertido en preparar las propuestas que eventualmente terminan en la comisión respectiva y en el pleno de nuestra asamblea.

De igual manera los nuevos diputados comprendan que las propuestas que reciben son el reflejo del sentir de un pueblo que quiere cambios productivos que redunden en grandes beneficios para todos y no solo para un puñado de políticos, que solo sirven para “cuidar” sus puestos en ese hemiciclo legislativo.

Nuestro país requiere de una cantidad significativa de personas que quieran a Panamá y lo pongan sobre sus intereses personales. Siempre he creído que todos debemos aportarle al país que nos vio nacer, un tiempo significativo como servidores públicos, tal y como lo hizo uno de los mejores embajadores de nuestra nacionalidad, Rubén Blades.

Podemos y tenemos la obligación de imitar lo bueno y rechazar lo malo. Tenemos que participar y aportar a nuestra vida política, desde el balcón que escojamos, pero con la responsabilidad de un buen ciudadano.

 

¡Gloria al Bravo Pueblo!

 

Hace varios años, le comentaba a una amiga, gran luchadora por la democracia venezolana, que se iban a tener que “aguantar” a Chávez, por varios años más. En ese entonces no me lo creyó y luego vino su deceso y nuevamente pensaron que la dictadura, se acabaría pronto. Nuevamente se equivocaron.

Al igual que algunos otros países de la América Latina, donde gobierna una izquierda arcaica, rancia, obsoleta y que no es reflejo del interés de las grandes mayorías. Venezuela no está bien gobernada. Hay diferencias sobre el cómo llegaron al poder, por ejemplo, uno vía una revolución popular, que poco tiempo después se alejó de los principios que predicaban y por los que recibieron el gran apoyo de una buena parte de la ciudadanía. En otros casos, llegaron vía elecciones para luego enquistarse en el poder vía manipulación, trampa, persecución, muerte y demás “yerbas aromáticas”.

No me gusta descalificar a nadie por adelantado, por ello siempre he manifestado que “populismo de izquierda o de derecha” es igual de malo. Hace algún tiempo escribí que no entendía por qué en Latinoamérica se nos olvidó el centro. Podemos caminar un poquito a la izquierda o a la derecha, pero sin alejarnos de ese centro que nos produce un cómodo balance.

El próximo domingo 28 se realizarán las elecciones en Venezuela, donde sus principales protagonistas son el “mal heredero de Chávez” y el “sustituto” de María Corina. Muchas de las dictaduras (democráticas o no) que pululan por este bello continente, han tenido uno que otro líder con inteligencia o por lo menos astucia. Venezuela ha tenido la mala suerte que el suyo no cuenta ni con uno ni con lo otro, como lo demuestra casi que a diario.

Es más, ni siquiera sabe hablar, lo cual es casi que imprescindible en quien pretende liderar; y cuando lo hace por regla general o miente o mete la pata. Se dice que no sirve ni para seguir las instrucciones que le mandan los que realmente gobiernan en conjunto con la tanda de cubanos que se han tomado la tierra de Bolívar. 

Su principal contrincante es Edmundo González, poco conocido fuera de Venezuela, pero que ha cobrado una vigencia inimaginable dentro del país, a raíz de la injusta descalificación de quien debió haber sido candidata desde hace mucho tiempo, María Corina Machado; ella se ha erguido como una verdadera lideresa y el más grande dolor de cabeza del actual gobierno.

Es tal la preocupación que han generado quienes encabezan casi todas las encuestas “serias” y resalto serias, pues el régimen ha sacado algunas que ni en DisneyWorld tendrían apego por ellas, que manejo información que estos gobernantes, están dispuestos a tratar de robarse los comicios del próximo domingo. También han descalificado a los observadores que enviaría la Unión Europea, lo cual hace prever que podrían intentar manipular los resultados.

Durante la campaña, han cerrado vías por donde se sabía que manejarían o caminarían el candidato González y María Corina, han encarcelado al jefe de seguridad de esta última por hacer su trabajo y así, cuanta ridiculez nos podamos imaginar.

Por ahora manejan la fuerza pública y las fuerzas armadas. Digo por ahora, pues mantengo la esperanza que en el momento que el país lo demande, éstos saldrán a defender la herencia del libertador de Venezuela, la democracia y principalmente la voluntad popular.

La única advertencia, que me gustaría formular a quienes usurpan el poder en Venezuela es que se vean en el espejo de Noriega en Panamá, cuando pretendió “desconocer” el abrumador resultado de las elecciones de 1989, donde su candidato perdió las mismas por un margen de alrededor de 80%, inédito en Panamá.

Si bien es cierto, las predicciones de quienes están en contacto constante con los ciudadanos nos dicen que, si bien es cierto hay mucho miedo, también hay un optimismo impresionante que permitiría que la oposición obtenga un triunfo de alrededor de un 60% a 70% de los votos emitidos.

Solo me resta exhortar a los hermanos de ese bravopueblo que elyugolanzó, que salgan a votar. Que lo hagan con fe, con confianza en que solo con su participación masiva regresará la libertad, la justicia y la democracia. No pueden olvidar que lafuerzaeslaunión; ydesdeelempíreo elsupremoautor,unsublimealiento alpuebloinfundió.

Un continente entero los ve, los abraza y les desea fortaleza, tolerancia y principalmente convicción que mejores días vendrán.

Un país de rojo (2a parte)

 

En la primera edición de este escrito, publicado hace algunos días atrás, destacamos una serie de “curiosidades” que suceden no solo en la capital sino en todo el país. Por eso, hoy sigo con el destacar cosas que se han convertido en cotidianas, que no son correctas, pero que nos estamos acostumbrando a ellas y que aspiro a que pronto todos critiquemos y nos animemos a denunciar, como ciudadanos responsables.

En este nuevo capítulo, inicio preguntando si a nade la llama la atención la clase de plan de data que tienen los policías, en especial los que supuestamente deben estar cuidando ya sea las calles o carreteras. Creo que a muchos les encantaría tener ese plan que pareciera ilimitado, ¿verdad?

Y si seguimos por la calle, hace varios artículos atrás, pregunté “quien le pone el cascabel al gato” refiriéndome a los motorizados que no puedo decir que circulan por nuestras calles, sino que, se han apropiado las mismas. No respetan semáforos, carriles, señales de alto, inspectores de tránsito ni nada. Y si por casualidad usted tiene la mala suerte que alguno de estos se choque con usted, prepárese, pues le llega un enjambre solidario para tratar de amedrentarlo a uno.  ¿Será que ese gato tiene un dueño con poder?

Otro tema que nos ha afectado a casi todos en algún momento es el de los camiones repartidores de mercancías que debo asumir Yo que pagan no sólo un impuesto de circulación, sino por un permiso “para estacionarme donde a mi me da mi gana” y así no tener que hacer que su personal camine demasiado, sin importar que cierran un carril de la vía donde estén (concurrida o no) por el tiempo que a ellos les da su gana. ¿Será que adicional al custodio privado también contratan a su inspector del tránsito personal?

Una pregunta que hice y que algo de efecto tuvo (muy poco, pero lo tuvo) en el gobierno anterior, es el de la circulación por el carril reservado para autobuses, ambulancias, bomberos, policías y algunos taxis que está en la cinta costera 1. Nunca he visto que también dice que es el que pueden usar quienes conducen un auto con líneas amarillas o con las luces de azules/rojas que ahora las tiene casi todo el mundo. Puedo pensar que el presidente de la república tiene estos privilegios pero ¿los manzanillos también?

Otro tema que nos involucra a varios en muchos lugares, son las famosas rotondas o redondeles que se han venido construyendo. Estas debieron ser de 3 carriles (como sucede en otros países), pero bueno, sabemos que los carriles desaparecen por arte de magia, ¿verdad? Esto no quiere decir que los conductores los utilicemos de la forma correcta. La cantidad de accidentes que se producen diariamente nos indica que están mal construidos, pero mal utilizados también. Una campañita en medios por parte de las autoridades respectivas serviría para mejorar la vialidad y sus resultados.

 

¿Cuántos de nosotros hemos ido a alguna institución pública y nos han querido hacer sentir como que nos hacen un favor en atendernos? Y ni siquiera es un comportamiento privativo de los “come empanadas” sino que esta actitud se ha extendido a la esfera privada. Así, uno llega a un restaurante o a un almacen en centros comerciales y pocos son los colaboradores de estos que han tomado conciencia sobre la importancia de los clientes. Hay 2 compañías dispensadoras de combustible que se distinguen por la capacitación que les han dado a sus colaboradores. Nuestro paisano Rubén Blades nos vendió que “las sonrisas son gratis”. ¿Será que, con la inflación, ahora cuestan más compartirlas?

¿No les ha pasado que se suben a un elevador, dicen “buenos días” y nadie les responde? O que ¿cuándo van a salir de un edificio le sostienen la puerta a las personas que vienen detrás de usted y nadie les agradece? ¿Dónde se quedaron las buenas costumbres que nos enseñaron nuestros padres y maestros? No podemos vivir pegados a ese aparatito que originalmente servía para hacer llamadas. Somo una “sociedad” o sea vivimos de forma social y convivimos para interactuar.

Los seres humanos debemos practicar la “humanidad” o sea convivir y compartir. Dejemos de pensar solo en nosotros mismos, de ser egoístas y convencernos que lo que nosotros pensamos es la regla general. No, no lo es; quizás es en lo que coinciden nuestro círculo de amistades, mas no como piensa o siente el resto de esa mayoría, a veces silente hasta que explota.

No permitamos que se nos explote el globo en la cara. Ya pasamos de luz verde a amarilla y estamos en la luz roja de alerta urgente. Y tu que estás leyendo, ¿también llegaste a la roja?

Un país de rojo

 

Por el título podría pensarse que vamos a hablar sobre vestirnos de rojo para un partido de nuestra selección de fútbol, que tantas glorias nos ha traído recientemente.  Pero infortunadamente no es así.

Últimamente me he tomado el tiempo de ponerle mas atención a cosas que se dan cotidianamente en nuestro país y, quizás por eso, nos hemos acostumbrado a ellas, las toleramos y en ciertas ocasiones hasta las practicamos, porque pareciera que “mientras no nos sorprendan, es correcto”.

Aquí comento algunas que estoy segurísimo que las hemos visto o hemos participado de ellas y o no nos atrevemos a protestar o al menos a llamar la atención al respecto.

Es costumbre ver a personas con un chaleco de seguridad puesto, acercándose a uno para ofrecerle cuidarnos los autos, irónicamente, cuidarlos de ellos mismos o de sus secuaces. O, ver a cualquiera persona, con chaleco, dirigir el tráfico en la parte de afuera del lugar donde se construye un edificio o carretera nueva. Y quienes deben velar por erradicar esta ilegalidad… Bien gracias a y usted.

Últimamente hemos notados unos taxis pintados de un color que no es el amarillo autorizado y más bien parece un mostaza brillante o cuando mucho un amarillo bien quemado. ¿Quién autorizó este cambio de color?

Frente al CC Multiplaza, sobre la Vía Israel hemos empezado a ver unos taxis que forman una fila sobre una parada de autobuses y han establecido una piquera, que no permite la libre circulación en un punto donde hace rato el propio centro comercial debió haber financiado la construcción de un paso peatonal, pues quienes más lo utilizarían serían sus colaboradores y clientes. Pero, mientras tanto, el resto de quienes transitamos por ahí debemos sufrir las consecuencias de la inacción de “alguien”.

El Casco Antiguo, que comparto totalmente la idea que debería ser una gran peatonal, de noche se llena de una manera descomunal. ¿De verdad que hay que sugerir que el estacionamiento que se construyó donde originalmente estaba el Mercado Público, se transforme en un estacionamiento público? Conozco solo 2 estacionamientos en el Casco, uno contiguo a la Plaza Herrera, ah verdad que las instituciones públicas se han casi que apropiado del mismo y solo está disponible para quienes pagaron por él, en un horario bien restringido.

El otro, el que se le conocía como el del Teatro Nacional, tampoco está tan disponible que se diga, pues adivinen ¿quién tiene preferencia para estacional los autos allí? Si adivinan, se ganan un galón de pintura amarilla para pintar los costados de su auto.

 

Y ya que estamos en el vecindario, no se de quien fue la idea original, pero ya es hora que la Cinta Costera sea entregada al Municipio Capital y que si debe cobrar por los estacionamientos se haga, para que así se pueda seguir dando mantenimiento a ése bello lugar de nuestra capital y no depender del MOP o del SPI para su correcta operación y custodia.

Una irresponsabilidad fue lo que vimos en las primeras horas del nuevo gobierno, cuando se había inaugurado un nuevo mirador hacia el Pacífico, pero en esta ocasión desde el piso del Puente de las Américas. No sabemos que fue peor, si la enfermedad o la medicina, pero, muy diligentemente, el “nuevo” MOP procedió a arreglarlo casi que de inmediato, sin embargo se les olvidó notificar del cierre a los posibles afectados, entre los que se incluyen miles de personas que cruzan desde y hacia Panamá Oeste 2 veces al días, la 1er Área Económica del país y uno de los puertos más importantes de nuestra costa sur.

El “tranque” que se formó, sumado a un accidente en la Vía Panamericana, fue de tal magnitud que quienes por regla general toman de 2 a 4 horas yendo o viniendo a Arraiján o La Chorera, por solo mencionar a algunos, tomaban de 6 a 8 horas en hacerlo. Y si les cuento que, para salir de Panamá Pacífico, tomaba alrededor de 2 horas, ¿me lo creerían?

Un amigo turista que estuvo de paso por Panamá me cuenta que fue a un restaurante y pidió una “coca cola de dieta” y le trajeron una zero. El increpó a la mesera y le dijo que esa no era de dieta que en Estados Unidos (donde se creó la bebida de mayor reconocimiento en el mundo) la coca cola de dieta es la que viene en una lata plateada. Le responde la mesera que la compañía que las distribuye aquí, quiere acabar con esta última y que no se las vende a los restaurantes. El tipo terminó pidiendo otra gaseosa pues, al igual que a muchos, no nos gusta ni las imposiciones ni el sabor de la que nos tratan de imponer.

Podría pasarme todo un día escribiendo sobre estas “bellezas” con las cuales los ciudadanos nos sentimos solos y sin apoyo de quienes deberían apoyarnos. Pero por lo menos hay quienes empezamos a encender las luces rojas de advertencia. Viendo el partido desde las gradas no se meten goles.

Por un país de vecinos

 

Panamá acaba de concluir un proceso de elección de sus nuevos gobernantes. Nuestro país tiene la peculiaridad de escoger, cada 5 años, sus nuevas autoridades, todas en el mismo día y por el mismo período de tiempo. Nuestros procesos democráticos, aunque aún con sus peculiares precariedades, han venido fortaleciéndose con el devenir del tiempo.

Sin embargo, seguimos adoleciendo de una educación que coadyuve a que la selección de estas autoridades no tenga tantas falencias y deje tantos “huecos abiertos” para llamarlo de una manera mas elegante. Cada 5 años, mas del 70% de la población con la capacidad de hacerlo, sale a ejercer el derecho de votar, sin embargo, aún estamos muy lejos de tener un parlamento como el que disfrutaba escuchar en la radio junto a mi padre.

La semana pasada participé del acto en el  que la Comisión Nacional Pro Valores Cívicos y Morales, concede el título de Ciudadano Notable a algunas personas que se han distinguido por una carrera basada, no en ser exitosos económicamente, sino en ser personas de bien, desempeñándose en sus respectivas carreras con integridad, respeto y preocupados por sus pares, todos ciudadanos de este mundo.

Ese debería ser el espejo en que deberían verse todas las personas que quieran ejercer un cargo público. Como se dice, ser servidores públicos y no lo contrario. Sin embargo, si nos concentráramos en el Órgano Legislativo de los últimos años, pareciera que, en la gran mayoría, están muy lejos de estos parámetros, salvo raras excepciones.

En parte la responsabilidad recae sobre todos, sin embargo, seguimos señalando con el índice al resto de la humanidad, sin percatarnos que con la mano que señalamos, un solo dedo descubre a los demás, mientras que con 3 de los otros nos señalamos a nosotros mismos.

Hace muchos años, una muy buena amiga, me contó sobre un proyecto en el que ella participaba en un país vecino, denominado “Escuela de Vecinos”. Esta idea surge de la necesidad de crear conciencia ciudadana, promover valores y empoderar a los vecinos, ya sea de un condominio, una barriada o de todo un país. No es el reemplazo de la educación formal, que debe ser la responsabilidad de padres, estudiantes y el gobierno, propiamente dicho.

Las escuelas de vecinos, deberían ser la cuna de los líderes que necesita el país. De allí deberían salir los presidentes de las juntas de condominios, de los barrios, los líderes estudiantiles y por qué no decirlo: de esos mismos clubes cívicos y gremios profesionales que luego se encargan de galardonar a esas personas que escogieron servir en lugar de ser servidos.

Necesitamos empoderar a esa gran cantidad de personas para que, luego de aprender que no son los diputados los que deben solucionar los problemas comunitarios, puedan ejercer sus derechos y exigir que se les repare una calle o que se les provea de un agua por la que pagan y que solo reciben 2 o 3 horas al día o peor aún, que nunca les llega.

Esas mismas escuelas de vecinos podrían ser la génesis de candidaturas para todo tipo de cargos, que promuevan los valores y donde empecemos a generar esas responsabilidades de involucrarnos en los menesteres que nos afectan y que estoy seguro, tendríamos muchos aportes que hacer.

Ese mismo ejemplo podría emularse para generar este tipo de personal, que estoy seguro serviría para desarrollar los “soft values” que tanto están en demanda en las grandes corporaciones. La puntualidad, la responsabilidad, el respeto y la humildad son valores que, aunque pareciera que están en decadencia por su falta de uso, son altamente buscados por los más importantes reclutadores, de compañías nacionales y multinacionales, que persiguen, no solo grandes títulos, siempre valiosos, sino de personas en quien confiar.  

Cuando muchas de estas empresas se quejan de que no hay suficiente mano de obra “calificada”, esa calificación se refiere precisamente a esos valores. Debemos compartir lo que aprendimos en el famoso librito del amigo Carreño, con sus correspondientes actualizaciones, obviamente.

Estas empresas buscan a gente capaz si, pero que sean responsables, puntuales, empáticos y solidarios. No para abusar de ellos, sino para ser mas productivos y así generar mas confianza y réditos para todos.

Necesitamos un mejor país, pero necesitamos ciudadanos que quieran reconocer sus errores y estar dispuestos a enmendarlos. Necesitamos personas que quieran servir a su prójimo con eficiencia, conciencia y amabilidad. No todos nos hemos levantado con el pie derecho hoy y son ellos, precisamente, quien más paciencia y tolerancia demandan.

Trabajemos para convertirnos en esos “mejores vecinos” que nuestra comunidad y todo el país demanda. Por un país de vecinos, ¡trabajemos por Panamá!

En nombre del derecho

 

A veces creo que en este país hay tantos abogados como carros en las calles. De unos años para acá, hemos perdido la calidad de jurista que en su momento compartían grandes maestros del derecho como Dulio Arroyo, Ricardo J. Alfaro, Justo Arosemena, Jorge Illueca Diógenes Arosemena, , José Dolores Moscote, Carlos Iván Zúñiga, César Quintero, solo por mencionar a algunos.

Hoy vemos que hay las llamadas “universidades de garaje” producen muchos de esos jurisconsultos que muy bien son retratados en los famosos “ahuevaduchos” en el popular programa de televisión La Cáscara, que produce el talentoso Ubaldo Davis.

Muchos de estos nuevos abogados, estoy seguro de que fracasarían cualquiera de las pruebas que les hubieran puesto los ilustres letrados que listo en el primer párrafo. Pero ante la falta de una colegiatura obligatoria o de un examen del equivalente a la “barra” como se le denomina en otras latitudes, vemos a varios hablando o peor aún, escribiendo con “hubieron”, “en base a”, “aperturar” y tantos otros atentados de homicidio a la lengua de Cervantes, que solo se comparan con los policías entrevistados por algunos comunicadores, con quienes se disputan la invención de nuevos términos.

Lo que mas nos duele a muchos, no es solo como escriben y hablan, sino lo que dicen. Recientemente, culminado el proceso electoral, vemos a varios abogados invocar “derechos humanos” inexistentes por el simple hecho sonar más importantes o mas refinados. Lo peor es que cuando de verdad alguien se refiere a los derechos humanos, no se le presta el valor que se le debe prestar.

Por eso no todos le dan la importancia al hecho que todos somos iguales, sin importar nuestro origen, etnia, color, sexo, idioma o religión. Y algunos se convencen de que por tener más dinero tienen más derechos que los que no lo tienen. O que, por el simple hecho de ser varón, tienen mas derechos que sus contrapartes femeninas.

Los problemas se presentan cuando, por ejemplo, hay quienes, rascando una onza de poder, deciden suspender o no reconocer estos derechos y pretenden confundir a los menos estudiados, haciéndoles ver que son sus salvadores, pero que para salvarlos necesitan violarle esos derechos inherentes a su propia personalidad.

 

 

Todos deberíamos defender la importancia de los Derechos Humanos y más aún los panameños, pues fue un compatriota, el Dr. Ricardo J. Alfaro, quien lideró la confección de la “Carta de las Naciones Unidas” donde se destaca el listado de estos derechos para toda la humanidad y hasta podría decirse los cimientos de lo que hoy se conoce como el Derecho Internacional.

Irónicamente vemos con tristeza que es, precisamente Panamá uno de los lugares del mundo no sólo somo más desiguales, sino donde aún discriminamos a nuestros semejantes, por razones religiosas, de sexo, de color o de su país de origen. 

Algunos de nuestros connacionales, vemos en la figura de un “caudillo” la solución a nuestros males, perdiendo de vista que ninguno de estos dirigentes ha podido resolver los problemas de un país, al menos en nuestros vecinos latinoamericanos. Por el contrario, hemos visto algunos de estos pseudo líderes, varios electos democráticamente, terminan cambiando (o violando) las constituciones de sus respectivas naciones, pues se ven como los únicos que pueden salvarlas del descalabro político, económico y social en que se encuentran.

Es que esto se viene dando desde el inicio de las luchas de independencia en varias de las naciones en nuestro subcontinente. Así, vamos mutando de seguidores de diferentes ejemplos en Brasil, Cuba, Venezuela, México y Nicaragua, por destacar a líderes de izquierda, como otros en Colombia, El Salvador, Brasil (de nuevo), Argentina y nuestra querida Panamá, por no excluir a la derecha.

Nos cuesta reconocer que los verdaderos líderes están dentro de nosotros mismos. Son esos personajes que se reflejan en el espejo en la mañana cuando nos cepillamos los dientes, nos peinamos, nos maquillamos o nos afeitamos. La mejor muestra se dio el pasado 5 de mayo durante las elecciones, cuando jóvenes líderes, que no se vieron como caudillos ni como salvadores de la patria, sino más bien se vieron como los nuevos constructores de la institucionalidad que nos robaron hace algunos lustros y como defensores de los derechos inherentes a nuestra propia ciudadanía.

Hoy, exhorto no sólo a los jóvenes sino a toda la población a destetarnos de la dependencia estatal, del clientelismo y de la sinvergüenzura política, para forjar juntos una nueva nación de ciudadanos y así en nombre del derecho cimentar las bases para una nueva república, tan necesaria e imprescindible.

ÉPOCA DE CACERÍA

  Muchos vimos con un asombro poco acostumbrado, el homicidio de un alto ejecutivo de la industria de seguros en los Estados Unidos de Améri...