lunes, 23 de mayo de 2022

Me sostengo. Petro no será presidente de Colombia

 Hay muchos que dicen que la política tiende a dividir mas que a aglutinar y esto sucede “hasta en las mejores familias”. Mi perspectiva es más bien que familiares y amigos se han distanciado por discusiones sobre uno u otro candidato, que en algunos casos representan una u otra ideología. Esto ha llevado a que “los pueblos” se polaricen de tal manera que hay quienes han llegado a decir que, en muchas ocasiones, es de forma irreconciliable.

Como analista político, a veces es más fácil ver lo que sucede en el patio de al lado o de enfrente, mas que en nuestro propio patio, pero para ello hay que leer, conocer o experimentar en carne propia, lo que ese famoso pueblo vecino vive y sufre.

Dicho esto, expuse mi análisis y predicción sobre las elecciones en los Estados Unidos de América, donde dije que el expresidente Trump no se reelegía. En su momento el había promovido (y sigue promoviendo) una división de la sociedad estadounidense que ha perjudicado no sólo el mundo político, sino también el de la economía, lo cual redunda en la mayoría de los países de América Latina.

En nuestra vecina Colombia, he podido percibir una nueva división, quizás no tan radical como la que se experimentó en EEUU, pero si grave por la violencia a la que se ha visto expuesta ésta nación suramericana.

Colombia está a menos de una semana de la celebración de las elecciones, en las cuales se disputan la Casa de Nariño, según las últimas encuestas, el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro, el ex alcalde de Medellín Federico “Fico” Gutiérrez y el ex alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández. El inesperado ascenso de éste último ha incidido en los números que antes beneficiaban a Sergio Fajardo, así como a Petro y a Gutiérrez.

En Colombia, si no se obtiene un triunfo contundente el día de las elecciones (mitad más un voto), se deberá convocar a una segunda vuelta, la cual protagonizarán los dos candidatos que hubieren obtenido la mayor cantidad de votos en la 1ª vuelta.

Todo parece indicar que después de este domingo, se convocará a esa 2ª vuelta y que los dos protagonistas serán Gustavo Petro y Federico Gutiérrez. Esta opinión no será del agrado de los seguidores de Hernández, pero es mi percepción m uy personal.

Pero ¿de dónde ha salido este apoyo al ex alcalde de Bucaramanga? Yo siento que mucha gente, decepcionada precisamente por la polarización que perciben entre Petro y Gutiérrez, han optado por votar por una opción más hacia el centro, aunque siento que ese sentimiento ha llegado un poco muy tarde.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿cómo votarían sus seguidores y los de Fajardo en una potencial segunda vuelta?

Pienso que habrá mucha gente que votará, como lo hicieron hace 4 años, en contra de la izquierda representada por Petro, a quien se le compara con el difunto dictador venezolano Hugo Chávez. Esto, a pesar de que él ha podido capitalizar en disidentes de varios partidos y movimientos tradicionales, que aún así, no han logrado que en la 1ª vuelta supere su techo tradicional, sin embargo, al igual que en las elecciones anteriores, volverá a capitalizar en el voto “anti uribista”, que a mi juicio ha crecido en Colombia.

En el caso de Fico, pienso que su principal ventaja, será la publicidad negativa que se le ha hecho al candidato de izquierda, sumada a la aprehensión que se ha transmitido desde la vecina Venezuela, a pesar de que no ha logrado despertar las pasiones que se necesitaba en los estratos mas bajos de la población.

Considero que el voto de Hernández y parte del de Fajardo se traducirá en un apoyo a Fico, aunque considero que una parte significativa sencillamente no acudirá a las urnas o votará en blanco.

Desde mi óptica, considero que si Fico se hubiera distanciado todavía más del expresidente Uribe Vélez hubiera podido proyectarse mas como un “outsider”, independiente y con una propuesta fresca, que es lo que necesita Colombia.

Este ha sido, quizás, el talón de Aquiles de Fico, quien debe recoger su manta, seguir proyectándose como la alternativa saludable, progresista y abierta que Colombia necesita.

Para ello deberá recordar que debe derrotar contundentemente a Petro tanto en la costa como en su nativa Medellín y Eje Cafetero, sin olvidarse de El Valle. Para lograr esto, debe promover que la gente salga a votar y convencerlos que él es la verdadera alternativa, no para ganarle a Petro, sino para rescatar a esa bella y querida Colombia.

Yo me sostengo en mi pronóstico de hace algunas semanas: Petro no será presidente de Colombia.

lunes, 14 de marzo de 2022

Y ahora, ¿para dónde va Colombia?

 

Hoy escuché a varios colegas comunicadores y a analistas políticos, hablar sobre el ejercicio electoral que se desarrolló en Colombia en el día de ayer. Coincido en análisis con algunos, con otros resulta extremadamente difícil cuando inician diciendo que Petro llegó de primero, Gutiérrez de segundo y Fajardo de tercero.

Dependiendo de con quien conversen, hubo varios ganadores. En lo que si hay una verdadera coincidencia es en el resultado de Francia Márquez Mina, del Polo Democrático Alternativo, quien a mi juicio se yergue como la primera gran ganadora. Mujer, negra, activista por el medioambiente, feminista, abogada y sin un significativo apoyo económico logra obtener el 2° puesto en la coalición que al final lideró Gustavo Petro, de la Colombia Humana.

Ahora le tocará a Petro cumplir su palabra para que “compañera de fórmula” en la candidatura del Pacto Histórico sea quien representa casi 1 millón de votos. Si no lo hace, se proyectará como alguien en quien, ni en eso, se puede confiar. Si efectivamente cumple, reduce sus posibilidades de poder acceder mayoritariamente a los votos más de izquierda que de centro, que lo más probable es que migren desde la Centro Esperanza, otra de las coaliciones que fueron a elecciones ayer.

La alianza Centro Esperanza, fue una de las grandes perdedoras de ayer. No solo obtuvieron menos de 3 millones de votos, todos juntos, si no que Sergio Fajardo, de la Alianza Social Independiente, no llegó ni siquiera a 1 millón de votos. Se aduce que este resultado fue producto de las peleas internas, la lucha de egos y el no proyectarse lo suficientemente sinceros, sumado a que, Fajardo no fue apoyado tan masivamente ni en su propia tierra, como se esperaba. Mi olfato me dice que, en vez de ganar, perderán gran parte del apoyo que recibieron.

La tercera de las consultas Inter partidarias fue la del Equipo Por Colombia quienes se destapan como una verdadera sorpresa electoral. Federico “Fico” Gutiérrez de Creemos Colombia, logró aglutinar a quienes se denominaban de centro y centro derecha; hizo una campaña inteligente, sin tantos sobresaltos y logró liderar el resultado de esta alianza, que dominó en un significativo número de las ciudades mas grandes de Colombia.

No nos llamemos a engaños… A diferencia de los que muchos han aseverado, esto no es un pre resultado de lo que sucederá en las elecciones de mayo y mucho menos en la proyectada segunda vuelta posterior.

Varios candidatos han manifestado su intención de aspirar al puesto que hoy ocupa Iván Duque, quien llegara originalmente de la mano de su mentor político Álvaro Uribe Vélez y que con su partido Centro Democrático, anunciaron que impulsarían la candidatura de Óscar I. Zuluaga, quien en las encuestas que se han hecho no termina de despegar y que, en los resultados de las elecciones en el Congreso, perdieron una gran cantidad de terreno también y fueron uno de los grandes derrotados.

 Han quienes dicen, sin embargo, que algo del respaldo de Fico, viene de las filas del Centro Democrático, sin embargo, como en el deporte, el “momentum” lo tiene Equipo Colombia. No veo al exministro Zuluaga, obtener un decidido apoyo que lo impulse a ser una fuerza real en las elecciones y no me extrañaría que el expresidente, se cambie y manifieste su apoyo a su coterráneo.

Por el otro lado están las candidaturas como la de Ingrid Bethancourt, que a mi juicio tiene las mismas posibilidades de ganar, que las que tengo Yo de ganarme la Lotto de Miami. La del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, que podría alterar los resultados de los departamentos de “la costa” colombiana, pero allí se tendría que enfrentar a Álex Char, segundo lugar dentro de alianza y cuyos más de 700 mil votos, algún peso tiene.  

Sinceramente, no le veo mayores probabilidades a ninguno de los otros que se han postulado o manifestado su intención de aspirar a la presidencia.

Esto nos lleva a analizar, que pasarían con los votos de Centro Esperanza. A mí me enseñaron que las fidelidades en los partidos son efímeras y en muchas ocasiones dependen de ese péndulo electoral que inició a moverse ayer. Si Yo fuera Fajardo, cosa que no es así, Yo buscaría un acercamiento con Fico Gutiérrez para ver en los puntos en que hay coincidencias y trabajar una plataforma de consenso, que obviamente girará más hacia el centro derecha que hacia el centro izquierda. Lo cual, podría ser bueno, pues le permitiría a quienes le tienen pavor a un gobierno de izquierda radical apoyar a quien “tiene más posibilidades de ganar”. Ahora, una cosa, es lo que a mí me gustaría y otra lo que se permite hacer y decir en la 1ª vuelta.

No veo el techo de Petro elevarse considerablemente y veo la posibilidad de un fortalecimiento de la candidatura de Fico Gutiérrez, lo cual me lleva a vislumbrar una primera vuelta “interesante”, sin posibilidades de Petro de ganarla, como el preferiría, pues creo que sabe que tiene muchas mas probabilidades de perder que de ganar en la segunda vuelta. Sus niveles de “por quien no votaría” son muy altos, por lo que, desde mi balcón, “pondrá toda la carne en el asador” en 1ª vuelta.

Se que aún es muy temprano y no tengo la bolita de cristal, pero me atrevo a asegurar, que no veo a Petro como presidente de Colombia y que, en esta ocasión, le veo mas posibilidades al ex alcalde de Medellín para llegar al solio presidencial.

Lo que pase en el Congreso es otra historia y ahí si que habrá espacio para negociaciones. Al menos, así lo veo Yo.

domingo, 13 de febrero de 2022

¡LLegó la hora!

 

Como en Panamá últimamente hay que estar identificándose y sacando su “pedigrí” para poder opinar, me adelanto y advierto que soy un simple ciudadano, graduado de una de las 50 mejores universidades del mundo, nieto de un firmante del Acta de Independencia de 1903 y de una chola de las montañas de Chiriquí, hijo de un maestro de Calle 13 y de una profesora colonense. Uff, hasta que quedé cansado de tanta referencia.

Pero bueno, la verdad es que no entiendo por qué cada vez que alguien no está de acuerdo con otro o no tiene suficiente “cacumen” para debatirle, inicia una tanda de descalificación que mientras más lo hacen, peor quedan. Descalificar antes de debatir… ¡Que tristeza!

Las recientes cartas (y ahora vídeo) de Rubén Blades, han disparado una serie de “correas de bombitas de carnaval”, destapando la ignorancia de muchos de los que la escriben y otros sencillamente tratando de desviar la atención de quienes los leen y escuchan por las estupideces que defienden.

Hay que tener 2 dedos de frente para entender que uno de los 2 más grandes y exitosos cantautores de Latinoamérica no pueda vivir permanentemente en su propio país si quiere seguir siendo exitoso. Eso no le resta motivos ni razones para poder opinar sobre lo que aquí sucede (o se esconde). Erika, Olguita y Danilo tampoco residen permanentemente en Panamá y nadie puede decirnos que estos grandes artistas, que dejan el nombre de Panamá en lo más alto, no saben o no están pendientes de lo que sucede en Panamá. Me imagino que el día que lo opinen públicamente, también empezarán a ser personas “non grata” para quienes o repiten como papagayos o son parte de la misma corrupción que denuncia Rubén.

A algunos de lo que nos podemos dar el lujo de hacer análisis político, nos toca leer mucho y no sólo de nuestro patio sino de todo el mundo (aunque el maestro piense lo contrario). Con decirles que para poder opinar de las elecciones de EE. UU. me tocaba ver y leer medios como por ejemplo la cadena FOX, que evidentemente endiosaba al expresidente inmediato anterior. Aquí, de vez en cuando me siento a ver hasta 21 veces los criollos o leer los pasquines que nadie sabe a ciencia cierta como se adquirieron, para poder enterarme del otro punto de vista.

Dicho todo esto, coincido con Rubén en que en Panamá se necesita una transformación radical; lo que algunos han llamado una refundación del país. Lo que el candidato sonriente llamaba un “revolcón”. Necesitamos sacudirnos de encima la corrupción, la falta de valores cívicos, éticos y morales que nos carcome, la falta de transparencia en el desempeño de la cosa pública, la envidia, la desconfianza y las lenguas “viperinas”, unas a sueldo y las otras por querer seguir viviendo en esas miasmas en que nos han sumergido.

Nos hace falta aprender a escuchar y a demandar de nuestros líderes ideas sesudas, propuestas con soluciones a corto, mediano y largo plazo.

Para ello, los ciudadanos de bien, los que queremos un mejor país para nuestros hijos y nietos, los que luchamos para que hubiera libertad, justicia y democracia, los que promovemos y practicamos valores, los que quieren superarse a través de la educación, los que entendemos que no podemos regresar al autoritarismo, pero que no queremos vernos reflejados en otros países vecinos, tenemos la obligación moral de, al igual que lo hicimos hace 35 años, a participar, aunque sintamos algo de miedo porque sabemos que nos van a atacar; a hablar, aunque nos vilipendien; a escribir, aunque nos critiquen, porque este país es de nosotros.

No puede ser que nos sigamos vendiendo por una gorra, una bolsa de comida que se acaba en menos de 1 semana, por unos bloques que no sirven para edificar las bases de una familia sólida y con honor.

Necesitamos empoderarnos y ojalá no tengamos que llegar a lo que mi generación se tuvo que enfrentar para que todos podamos vivir con algo de tranquilidad. No podemos seguir siendo amenazados por la ineficiencia, el “juega vivo”, el “mientras no me cojan es legal” y el descaro por un lado y por el narcotráfico por el otro.

Al igual que muchos de ustedes, Yo quiero a este pedacito de tierra que me vio nacer. Quiero a mi familia y a mis amigos. Quiero a esas personas a las que por tantos años he servido de una manera u otra. Por estas es que vale la pena luchar.

¿Qué más tenemos que esperar los panameños para reaccionar? Nos están robando el país y muchos impávidos no dicen ni hacen nada y otros no permiten que los que queremos proponer y aportar lo hagamos por miedo a perder su “status quo” y sus prebendas.  Llegó la hora de no mirar para el otro lado. Llegó la hora de reaccionar y empezar a actuar.

Al menos, así lo veo Yo…

lunes, 16 de agosto de 2021

¿Crees que la corrupción no te afecta?

 La “caída” de Afganistán en manos del grupo terrorista Talibán, ha servido para varias cosas alrededor del mundo. Para los adoradores del ex presidente estadounidense Trump les ha dado un tanque de oxígeno para poder atacar la gestión del actual presidente Biden; infortunadamente para ellos, el pentágono aclaró que la decisión de retirar sus tropas había iniciado previamente a la toma de posesión del actual residente de la Casa Blanca.

Para los fundamentalistas criollos, incluyendo aquellos que no se ven como tal, los coloca en una encrucijada, pues sus pares extremistas acaban de tomar control del país, pero sus primeras acciones repercuten en la violación de derechos humanos, derechos de las mujeres y derechos de infantes. Bueno, la verdad es que estas medidas no antagonizan mucho con algunas de las de ellos, pero como la mayoría del mundo rechaza este tipo de acciones, no les gustaría que los compararan con aquellos.

Los políticos afganos, se comportaron iguales a los de casi todo el mundo. La diferencia es que ahora, el resto del mundo descubrió que vivían promoviendo la corrupción y de hecho varias cadenas internacionales, denotaban que estos sinvergüenzas habían huido con millones de “dólares” antes que los terroristas se tomaran la capital Kabul.

Los aliados bajo la batuta de los estadounidenses no comprendieron que no se le puede enseñar al perro a orinar como gato, pues no es un gato. Pretender que este país, empiece a pensar y, peor aún, a actuar como occidentales, solo porque manejan mucho dinero, está equivocado. Ese error lo hemos visto repetirse infinidad de veces en nuestra querida América Latina.

El mundo contempló “atónito” el despegue de los últimos “aviones de la libertad”, tal cual muchos fuimos testigos de las últimas horas de vida de Radio Caracas Televisión, algunos años atrás. Los países llamados “occidentales” cuya presencia en la capital afgana se trasladó hacia el aeropuerto, trataba, a veces en vano de evacuar no solo a sus connacionales sino a todos los afganos que les habían servido como intérpretes y guías durante los últimos 20 años y a sus familias inmediatas.

Las cárceles fueron vaciadas, la mayoría de los miembros de Al Qaeda, quienes casi de inmediato procedieron a buscar, perseguir y “eliminar” a sus carceleros y a quienes los habían traicionado. O sea, la famosísima “Convención de Viena”, quedó no solo bien guardada, sino que se sentaron en ella.

El mundo deberá prepararse y estar mas atentos que nunca, contra nuevos ataques, conspiraciones y atentados, de un grupo de fundamentalistas (no tengamos miedo de llamarlos por lo que son) musulmanes, que estoy casi seguro que ni en Alá creen. Que ahora gozan de privilegios, beneficios y compensaciones anteriormente inimaginables por ellos mismos.

El mundo debe unirse y empezar una negociación donde las cartas reflejen el interés para que se respeten los derechos fundamentales de todos, incluyendo mujeres y principalmente niñas; esto incluye el derecho a seguir educándose, a tener valor y a ser los seres pensantes que siempre han sido. Si el Talibán pretender integrarse y ser reconocido por el resto del mundo, deben estar dispuestos a integrarse a un mundo civilizado, donde todos tenemos los mismos derechos y privilegios.

El mundo debe nuevamente aprender de los errores cometidos en Afganistán, no en los últimos 7 u 8 meses, sino en los últimos 20 años. El ex presidente bocón se llena la boca diciendo que “si el hubiera sido el presidente” hubiera hecho tal o cual cosa y la pregunta del millón de dólares es: tuvo 4 años para hacerlo, por qué no lo hizo. Es el mismo disco de 78 rpm que escuchamos al otro expresidente de Panamá, que se la pasa prometiendo lo que el sabe que, no puede hacer, porque nunca promovió ni una sola ley ni una acción en beneficio del país. No tuvo la capacidad y no la tendrá, así pudiera aspirar 100 veces más. La lección por aprender por nosotros es muy simple: No se gobierna con la boca. Se gobierna con la cabeza y el corazón y para ellos se requiere de no solo inteligencia, sino de valores y estos se alejaron de este tipo de aprovechados populistas hace rato.

¿Todavía creen que la corrupción nunca los va a afectar? Ojalá nunca tengamos que correr detrás de un avión para poder huir del terror que surge de mantener parásitos en puestos de gobierno que no se merecen.

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Es hora de hacer un ALTO

 Recientemente tuve la oportunidad de vacunarme en el Colegio Belisario Porras; el proceso fue tan sincronizado, atento y efectivo, que me da una bocanada de esperanza que los panameños podemos si lo queremos. Una atención de 1er mundo, con el cariño y la candidez típica de nuestros paisanos.

Una primera muestra fue nuestro comportamiento durante la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en nuestro país hace un par de años, donde todos los que vivimos en Panamá, salvo alguna excepción aislada, mostramos nuestras mejores caras y comportamientos, que me hicieron pensar que la urbanidad de Carreño había pasado por nuestras aulas.

La pandemia de Covid-19, por su parte ha sacado a asolear, lo peor de nuestro comportamiento, del vocabulario y de nuestros valores. Solo debemos recordar hace un año cuando se anunciaron los primeros casos, una significativa cantidad de personas corrieron a adquirir papel higiénico; a la fecha aún no se sabe que harían con el mismo, pues el Covid afecta los pulmones no el estómago. No les importó si con su exagerada compra, dejaban sin ese vital “recurso” a cientos detrás de ellos.

Hizo que personas que se habían distinguido por su entrega y compromiso cayeran en la tentación de salirse del camino correcto para practicar un “juega vivo”, que infortunadamente se ha encarnizado en lo más hondo de nuestra idiosincrasia, agravado ahora con un “mientras no me cojan, está bien”. Evidentemente, esto va ligado a una serie de desaciertos que vienen cometiendo algunas de nuestras autoridades, electas y no electas, cuando, cual equinos de carrera, solo saben ver en una sola dirección, sin detenerse a evaluar en las consecuencias de sus acciones.

Todo se suma para abonar a una falta de comunicación o peor aún, una comunicación tan defectuosa que el nuevo chiste es “cuando saldrá la aclaración de lo aclarado antes de lo dicho”, popularizándose, más aún las llamadas “bolas mediáticas” y las noticias “fake” que nacen y se distribuyen en las redes sociales y los malos ciudadanos que las ayudan a popularizarse.

Pecamos de la maldita generalización en todo sentido, lo cual deteriora imágenes, reputaciones y enloda la trayectoria de mucha gente buena y que aún practica los más altos valores cívicos éticos y morales, por los que muchos en Panamá hemos trabajado y luchado por décadas.

Es importante que todos hagamos un alto, pidamos “parada” y empecemos a caminar por un rato, para “tomar un poquito de aire”, pensar qué queremos y hacia dónde queremos ir. No podemos seguir en esta carrera desenfrenada, donde algunas autoridades del gobierno pretenden gobernar a través del miedo, algunos agentes del orden público están convencidos que son la autoridad competente y abusan de un privilegio que no tienen; pareciera que las autoridades judiciales siguen, por un lado durmiendo el sueño eterno en algunos fallos y por el otro fallando alejados de lo que dice la ley y lo que anhelan sus conciudadanos. A veces prefiero ni meterme en lo que algunos denominan “la cueva” o “nido de víboras” y tantos otros “apodos” que les han puesto. Los supuestos legisladores, pareciera que emiten leyes para su propio beneficio o para beneficiar a quienes los ayudaron a financiar sus campañas.

Exhorto a todos a detenernos, reflexionar e iniciar una nueva forma de vida, antes que el país se nos quiebre y, como la cuña que promueve el regreso seguro a clase, se nos venga encima.


Artículo aparecido originalmente en el Diario La Prensa. Marzo 16, 2021

¿Somos parte de un sistema corrupto?

 Hace como un año escribí sobre el abuso que, de parte de algunos integrantes de la Fuerza Pública, hemos venido recibiendo ciudadanos, algunos más condescendientes que otros.

Muchas personas, al igual que el del famoso cuento del sacerdote protestante en la Alemania Nazi, prefirieron ver para otro lado; excepciones hechas de una amiga periodista y unos cuantos abogados que venía denunciándolo desde antes que Yo, sin embargo, la gran mayoría, como no los afectaba a ellos, guardaban silencio o miraban hacia el otro lado.

En mi caso personal, un agente de tránsito de la policía nacional estaba “cazando” cerca al cruce de Divisa, a incautos como Yo, que sufrí los embates de, desde mi perspectiva, de un sistema corrupto que inicia con la mala acción del policía, que inventa una falta para que se le proponga un arreglo y prosigue con un sistema que no protege al ciudadano sino al sistema corrupto.

Yo apelé (reconsideración como se le llama al procedimiento) y un mes después del supuesto incidente, cuando fui a las oficinas de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) a buscar el resultado, fui informado que como el incidente había sido fuera de la capital, entonces debió haberlo visto el juez de Santiago. Me dijeron que ellos enviarían por valija la reconsideración y que en un mes más, debía verificar nuevamente.

La Pandemia hizo que varias oficinas públicas cerraran u operaran en horarios reducidos, sin embargo, nunca dejé de verificar y me decían que no había regresado. Finalmente, luego de varios meses, fui informado que nunca lo habían mandado a Santiago y que lo verían localmente; este proceso tomó casi 2 meses más, mientras tanto se vencía el revisado de mi auto y mi licencia, que gracias a que su validez fue extendida, no caí en delincuencia.

Al final, casi 12 meses después de impuesta la injusta “boleta”, luego de haber visitado las oficinas de la ATTT 3 o 4 veces, fui informado que debía ir a buscar el resuelto. Cuando lo fui a recoger, me dijeron que podía pasar a pagar en la ventanilla y al solicitar mi copia del resuelto, como me resultaba lógico, me dijeron que la persona que imprimía no estaba y que debía esperar media hora más.

Cuando me dan mi copia del resuelto y aquí viene la mejor parte, de la Dirección General de la ATT me dicen que como Yo no había aportado ninguna prueba, la boleta se mantenía. Hago la pregunta: ¿Qué prueba podría aportar Yo? De ser así, ¿Qué prueba aportó el agente del tránsito de la policía nacional? No hubo fotos ni nada en el proceso de imposición de la boleta injusta; ¿Cómo se puede alegar esto sin consultar a las partes, sin verificar la cantidad de boletas que había impuesto el agente ese día, si todas las boletas tenían la misma infracción y la misma velocidad?

O sea, el ciudadano es culpable hasta comprobar lo contrario. Pareciera que las autoridades apuestan al cansancio de los ciudadanos, apoyándose en un sistema corrupto para engrosar las arcas ya sea del estado o del agente, lo cual efectivamente lleva a muchos a “proponer” acuerdos a estos últimos, para ahorrarse el engorro.

La verdad es que es una verdadera lástima que esto sea así y que se siga abusando de personas honestas y cumplidoras y peor aún que el sistema se preste para esto.

Tenemos que promover un cambio de actitud, tanto de los agentes de policía, como de las autoridades civiles que deben velar por el cumplimiento de las leyes y de los derechos de quienes vivimos en este bello país.


Artículo aparecido originalmente en La Estrella de Panamá (Feb.3, 2021)

domingo, 3 de enero de 2021

¿En qué nos equivocamos?

 

Muchas personas nos deseamos un gran año 2021, no hace muchas horas atrás. Y sinceramente creo que, en esta ocasión, fueron un poco mas sinceros que lo que regularmente habían sido en años anteriores.

Hace mucho tiempo escuché al cantautor Rubén Blades destacar que, en Panamá, los buenos éramos mas que los que no lo eran. Luego de transcurrido el tiempo desde el inicio de la pandemia que ha pasado, cada vez me asaltan mas dudas sobre esa afirmación.

Esta enfermedad que ahoga, literalmente, a los que la sufren, lo que ha hecho es desenmascarar la hipocresía y lo ciega que está tanta gente que viven mirando por encima de los hombros de los demás y, como decían los mas viejos, “oliéndole los peos a San Pedro”. Esto no es muy sano, pues ha hecho germinar una “lucha de clases” que Panamá no tenía y no debe tener.

Las medidas (y multas) impuestas por el gobierno nacional tampoco han ayudado mucho, pues a veces pareciera que estas varían de acuerdo con quien las comete o los recursos que se tienen. Por ejemplo, si vas a David en Bus, te revisan y bajan del mismo y hasta te pueden regresar, pero si tienes los recursos para pagar tu boleto aéreo, ahí no hay Covid que valga.

El mundo ha cambiado y esta pandemia ha acelerado muchos de los cambios que el país (y el mundo) demandaba; por ejemplo los adelantos que se han hecho desde el gobierno para que una cantidad considerable de trámites que antes demoraban horas, días y hasta meses en hacerse, ahora desde la comodidad de tu hogar y en unos minutos (dependiendo de la edad de quien lo hace) puedes lograr terminarlos, lo cual conlleva grandes beneficios tanto para los usuarios de los servicios, como para el gobierno en sí. La AIG es una de esas instituciones “timbre de orgullo” no solo de esta administración, sino de todos los que vivimos aquí.

Querer gobernar como se hacía hace 5-10 años es no querer vivir en la realidad. Pensar que las cosas se pueden “ocultar” es juego de niños o dicho en temas “refranesco” “Pan para hoy y hambre para mañana”.

Las redes sociales han empujado a todos los gobiernos a modernizarse y ajustarse a nuevas realidades. Es una falta de respeto que los miembros de la Asamblea Nacional nos “anuncien” como si fuera la gran cosa la votación electrónica cuando tienen mas de 10 o 15 años de atraso en la misma. La verdad es que ya ni recuerdo cuantas veces se ha pagado por esta tecnología, que le ofrece transparencia a la gestión legislativa; lo peor es que pretenden que los aplaudamos como si acabaran de descubrir el agua tibia.

Regresando a la idea con la que inicié, infortunadamente escuché muchas críticas al hecho que tanto el 23 y 24, así como el 30 y 31, algunos almacenes y supermercados estaban repletos de personas haciendo filas o adquiriendo los alimentos necesarios para la cena de navidad y/o año nuevo. Muchos de los que criticaron, lo hicieron desde la playa o desde la comodidad de sus hogares, pues ellos habían hecho sus compras con anterioridad para efectivamente, no estar cerca a grupos muy grandes de personas, lo cual pudiera hacer que se contagiaran de este letal virus.

Quienes me conocen o leen, saben que no estoy de acuerdo en varias de las acciones tomadas por el gobierno en la lucha contra el Covid, pues me parece que voy en un autobús, en el que el conductor no conoce el camino, no usa waze y solo quiere escuchar al policía que lleva abordo y a ese círculo que, lo endiosa y solo le dice lo que el quiere escuchar.

No considero justo que las autoridades viertan toda la responsabilidad del incremento de casos en “lo mal portados que somos” y aunque el conductor dice que el no regaña, se la pasa faltándonos el respeto, llamándonos la atención y amenazándonos. Pero no es regaño….

Panamá sufrió un encierro tan singular como nuestro canal. Se violaban las disposiciones emitidas por los mismos que las emitían y no les pasaba nada. La policía, lejos de hacer su trabajo, se entretenía con celulares, música, paseo de banderas y rezos. Mientras tanto (según la estadística mostrada), los crímenes no se detenían y por el contrario en varios casos se incrementaban. Hubo inclusive un caso en que se hizo una operación antidrogas y no se les notificó a las altas esferas, pues sentían que no eran de confiar.

 

Mientras tanto la economía sufre uno de sus peores momentos. Los contratos de trabajo suspendidos superaban a los que se reactivaban y ante la falta de apoyo real, muchas micro y pequeñas empresas, se verán forzadas a cerrar permanentemente, dejando a mucha gente en la calle y quien quita, hasta sin poder pagarles las prestaciones a las que tiene derecho.

Nadie ha dicho que es fácil…. No ha sido fácil en ningún lugar del mundo. Por ejemplo, todos sabemos que si el presidente del país que presenta el mayor contagio a nivel mundial hubiera tomado las medidas del caso, cuando se debían tomar, no se hubieran sacrificado tantas vidas como está pasando.

Otros países con características similares a Panamá entendieron que se requerían un balance equitativo y real para salvar la economía, mientras se lucha contra el virus y varios de ellos han mostrado mucho mejores “números” que el nuestro.

Hay que tomar las riendas del país. Dejar la politiquería, el amiguismo y el clientelismo que ha prevalecido a un lado y entender que cuando todo esto pase, nuestra tierra estará aquí y que necesitamos que haya una mayoría sana recuperada, que juntos podamos empujar esa carreta llamada Panamá.

Para corregir primero se requiere reconocer los errores cometidos. Si no hacemos nuestro respectivo acto de contrición y nos enrumbamos por el camino correcto, seguiremos dando tumbos, decretando cercos y cierres sanitarios que perjudican a los que menos tienen, cuarentenas y toques de queda que solo le sirven a la fuerza pública y afectando la base de la economía panameña que se fundamente en el comercio y los servicios.

Considero que aún estamos a tiempo de encarrilarnos por el camino que se requiere. Dejemos de entretenernos viendo y oliendo las flores en el camino y empecemos a rescatar al país y a construir el nuevo Panamá que todos queremos y necesitamos.

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...