sábado, 27 de enero de 2024

NO TODO SE COMPRA

 


De hace algunos años para acá, una significativa cantidad de panameños se han convencido que todo tiene un precio. Hace algunos lustros, la persona que estuvo al frente del ejecutivo, “compró” a quienes se dejaron comprar y así se convirtió en el gran propulsor de la desinstitucionalización del estado.

Al igual que otros “casi” dictadores que pululan mas recientemente en América, le hicieron mucho daño a una endeble democracia, que según datos de estudios bastante confiables, dejó de caminar en muletas, para que la sentaran en una silla de rueda. Muchos de estos salieron mucho mas adinerados que cuando entraron y no fue gracias a los salarios que devengaron durante sus mandatos.

Lo triste de esta historia, la cual estoy seguro cada lector verá reflejado a alguien distinto, luego de la descripción que hiciera de estos líderes populistas, que no han hecho mas que, cuales vampiros, se han bebido la sangre que emana de las sangres de los mas necesitados en nuestros respectivos países.

Pero la mayor de las ironías es que estos pichones de Drácula, son aplaudidos y hasta añorados, por una masa que cual gallina se satisface con las migajas que le tiran, perdiendo de vista el fondo del bosque, donde están “guardadas” las grandes riquezas que nuestras naciones producen.

En otro “salón de estar” estamos quienes hemos venido hablando, practicando y luchando por el rescate y fortalecimiento de valores. En este salón también se ubican a una gigantesca cantidad de personas que siguen luchando incansablemente por la transparencia, la participación democrática, la lucha contra la corrupción y mas recientemente la guerra contra el narcotráfico, que ha logrado infiltrarse en las esquinas mas recónditas del engranaje gubernamental.

En muchas ocasiones, los que estamos en este grupo, de visita o de forma permanente, nos hemos visto atacados, demandados, vilipendiados y en fin mancillados en nuestro honor y honra, por no estar de acuerdo con las sinvergüenzuras de algunos que se han montado en un carrito desde el que llaman por altavoces a que la mayoría se sume y que tristemente, ante las necesidades tan apremiantes que, en muchas ocasiones han sido provocados por estos mismos “líderes”, sufre la mayoría de la población.

Seguimos tratando de “evangelizar” que no es mas que compartir experiencias, caminando por el camino de lo correcto, que si bien es cierto nos lo han llenado de piedras y ortigas, también es cierto que es el único que nos lleva al rescate de nuestros países, tan golpeados por la corrupción, la falta de transparencia y el “festival de precios” que muchos de estos malos líderes anuncian.

No. No puedo permitir que nos metan a todos en el mismo cartucho. Panamá está llenas de gente buena y noble que busca el bien del país. Panamá demanda buenos líderes. No de los que gritan y se la pasan quejándose sin mucho que ofrecer. No de los que siguen con el clientelismo que nos tiene, quejándonos de una enfermedad, casi incurable, que es la corrupción.

¿Qué seremos criticados? Claro que lo vamos a ser. Estamos atentando contra el “status quo” de quienes se han acostumbrado o limitado a vivir de los que no producen sino que lo reciben como premio por una “labor bien hecha”.

¿Qué nos criticarán y tildarán de cuanta cosa se pueden imaginar? Es obvio que en la descalificación está el banco de quienes se quedan sin fundamento para desarrollar una discusión de altura. Como reza el dicho “No levantes tu voz, mejora tu argumento”.

El mensaje para quienes descalifican y critican sin fundamento debe ser estudia, investiga, abre tu mente. He oído a varias personas, supuestamente estudiadas, alegar que dicen o repiten algo “porque salió en las redes”. Lo peor es que lo discuten y sustentan como si efectivamente lo hubieran estudiado.

Hace unos días, escribí en una red social, que la reputación y credibilidad de una persona, debería poder caminar delante de esa persona. Los valores de cada persona deberían ser uno de los pilares, de la personalidad y conciencia de cada uno. Debo advertir que no todo se puede comprar, porque no todos estamos a la venta. Y mucho menos en promoción.

Hay quienes queremos un mejor Panamá, una mejor América y un mejor mundo. Quienes estemos en la misma “onda” bienvenidos sean. Tenemos mucho por hacer y por lograr.


Artículo publicado originalmente en el Diario La Prensa de Panamá.

 

 

¿Iluso Yo?


La próxima semana en varios países se inicia el carnaval; irónicamente se dice que es lo único que los panameños tomamos en serio. Lo que si es cierto que uno de los pocos rubros en que destacamos contra nuestros vecinos del continente; somos los que tenemos el récord de mayor consumo per cápita de cerveza.

Las fiestas carnestolendas se han venido celebrando en Panamá de manera oficial, desde 1910, en el que el entonces alcalde capitalino, José Agustín Arango, oficializó mediante decreto alcaldicio las fiestas que desde varios años atrás, los esclavos de origen africano ya celebraban en la región de Azuero.

Se dice que los carnavales nacen en la antigua Roma, como una fiesta pagana en honor del dios Baco. Durante esas fiestas todo se desordenaba, siempre acompañadas de abundante licor, vino principalmente.

Este año, por una de esas coincidencias, el inicio de la campaña política que debe culminar con las elecciones del 5 de mayo, se junta con la semana donde las reinas de muchas lugares en el país son coronadas e inicia la juerga, el desorden, el consumo de licor y según se dice, la gestación de muchos niños que nacerán en noviembre.

Es indiscutible que el carnaval es la fiesta del panameño, a quienes, como cosa no tan común en el resto del continente, hacemos de las elecciones una verdadera fiesta democrática. En el carnaval se puede a gente de todos los estratos sociales echarse agua, confeti y hasta las infames harina y añil, sin ningún tipo discriminación. Todos nos unimos para disfrutar ya sea en los parques del interior de la república, en los populares toldos, en los ríos de varias localidades, en el mar o en la cinta costera capitalina. Lo importante es que haya agua; mucha de ella.

Ojalá tomáramos ese comportamiento de unirnos y disfrutar todos juntos, que hemos practicado con anterioridad, durante la campaña política que se nos avecina. Al final del camino todos somos panameños. Todos debemos ir a trabajar el 6 de mayo y todos estaremos pendientes de la toma de posesión del nuevo presidente el 1 de julio. Eso precisamente es lo que necesita el país.

Si el 2 de julio empezamos a criticar y no permitir que la persona electa, desarrolle el plan de gobierno que nos presentó y sencillamente hacemos algo en lo que somos profesionales criticamos por el simple hecho de criticar, flaco favor le estaremos haciendo al país, que necesita de todos sus buenos hijos.

Como ciudadanos tenemos el derecho y deberíamos tener la responsabilidad (para no decir la obligación) de participar de la política. Estén o no estén inscritos en un partido político, como ciudadanos tenemos ese compromiso. Esa es la verdadera democracia.

Yo exhorto a todos mis amigos que impongamos una moda: Si vemos o escuchamos a alguien practicando el “hobby” preferido de criticar sin fundamento, repitiendo alguna locura que leímos en las redes o sencillamente inventando alguna de esas locuras que alguien dice y el resto repite, por favor, llámenle la atención.

Mientras mas repitamos, copiemos y republiquemos alguna descalificación a priori, menos de la gente buena querrá involucrarse en aspirar por un cargo de votación. A nadie le gusta que se le calumnie, que solo serviría para desprestigiarlo. Motiven a esos criticones profesionales, que practiquen la recomendación de “No repostear (o repetir) sin verificar”.  Créame que si usted repite algo que luego se comprueba que no es cierto, el que va a quedar mal es usted.

Los exhorto a disfrutar la campaña política como disfrutamos los carnavales. Destaquemos lo bueno de los candidatos. No creo que ninguno de ustedes quisiera que lo metieran en el mismo paquete que varios de esos sinvergüenzas que nos han gobernado en los últimos años, que nos han mentido, que han trabajado para beneficiarse ellos mismos, esparciéndo algunas migajas a quienes los colocaron en esos puestos.

No permitamos que se popularice esa desgracia de frase de “robó pero hizo”. Como panameños nos debería dar pena que se nos considere cómplices del desfalco a la nación a cambio de ver hacia otro lado. Ojalá los panameños escojamos a personas con las calificaciones y experiencia que se requiere para sacarnos del lodo en que algunos malos gobernantes y políticos nos han querido ahogar.

Habrá quien me tilde de iluso, pero creo que todo es posible y mas si en nuestras manos está el poderlo hacer.  ¡Disfrutemos del carnaval y de la campaña!


Artículo publicado originalmente en el Diario La Prensa de Panamá.

 

lunes, 6 de noviembre de 2023

No queremos que nos vean las caras de p...

Durante más de una semana, quienes vivimos en este pedacito de tierra, hemos sido testigos de aquella explosión social a la cual me referí en varios de mis artículos anteriores. Al igual que para tantas otras cosas, algunos descalificaron mi pronóstico, otros, sencillamente estaban en “El Olimpo” y no le prestaron la atención que debieron. Hoy no saben qué hacer…

El país está en una encrucijada. Por un lado, al gobierno lo amenazan con demandas multimillonarias; por otro lado, miles de personas, en su mayoría jóvenes, siguen llenando las principales vías a nivel nacional en marchas y protestas donde lo que más se escucha son consignas en contra del gobierno central y de nuestro presidente. Y hay un tercer frente, que como se ha convertido en costumbre, recurre a la manifestación no pacífica, que cierran calles, encienden llantas, cortan árboles y hasta cobran “peaje” a los que se arriesgan a pasar por lo improvisados retenes. Por alguna razón, en alguna forma, me recordaron a los tongos en quincena.

Lo malo de todo es que “alguien” ha logrado infiltrar dentro de las marchas pacíficas de los jóvenes que “salieron de las redes”, a desubicados sociales (no sé de qué otra forma llamarlos), que se han dedicado a disparar pistolas, sacar cuchillos, a robar y a asaltar locales y personas que, de manera pacífica, nos han hecho evocar las caminatas y la lucha de la Cruzada Civilista.

Irónicamente, en algunos casos robaron dentro de locales comerciales y restaurantes que les sirven a ellos mismos. O sea, los maleantes robaron para perjudicarse ellos mismos. Al igual que los:¿Qué hay pa’ mí?, que reciben una bolsa de comida o 20 bloques hoy, pero se la pasan con hambre los próximo 3 o 4 años. Ojalá hayan aprendido la lección.

Hoy me quito el sombrero por esos jóvenes (y algunos no tan jóvenes) que vi la semana pasada de manera espontánea, sin que nadie les ofreciera transporte ni plata; salieron a desfilar en todo el país exigiendo, originalmente un “pa´tras” al contrato minero y sin querer queriendo como dirían en el inolvidable Chavo del 8, se sumaron todas las demás cosas que se habían mantenido guardadas en la cabeza, en el corazón y hasta en el estómago de muchos.

Afloraron los respiradores, el encierro innecesario, el abuso policial, el abultamiento de la planilla estatal, el incremento del desempleo, las botellas de whisky caro, las fiestas y comilonas de los ministros, mientras en “congolandia” solo se comía una o dos veces al día y tantas otras cosas que, para señalarlas, necesitaría un espacio similar al de todo el artículo.

Nuestros gobernantes se convencieron de que a través de la represión, callarían las voces que sufrían. No se preocuparon mucho por ayudar a la micro y pequeña empresa a recuperarse, bueno excepción hecha de los que venden duros, ¿verdad? De la misma manera que se han convencido de que los panameños olvidaremos todo lo que ha sucedido durante fiestas patrias.

¡Qué equivocados que están! ¿Verdad?

Como ha sido costumbre en este desgobierno, no prevén las consecuencias de sus acciones. Los desfiles patrios son la forma en que los estudiantes y las llamadas bandas independientes le rinden un homenaje a Patria. De cancelar estos, faltan a otro deber. ¿Será que tienen miedo a que las delegaciones les inflijan un desplante? Bien merecido lo tendrían.

Los mensajes presidenciales, tan cuestionados como su protagonista, no han servido más allá que para echarle gasolina a los fuegos. El del pasado domingo, duró menos de 2 minutos, pero ha causado más dudas que aclaraciones. Producto de este, han surgido cuestionamientos tan variados como la biodiversidad panameña. El gobierno pretende hacernos creer que hay un trasfondo político detrás de las protestas y de las posturas nacionalistas de los que marchan.

La realidad es que me atrevo a asegurar que todos los panameños estamos ávidos de que llegue el 5 de mayo, pero esto es producto del hartazgo ciudadano, por la violación de derechos y por los acumulados abusos que hemos sufrido en los últimos años.

El país se merece mucho más que lo que estamos viendo. Tenemos un gran país por el que vale la pena luchar. Encontrémonos en el medio. Apartemos el orgullo, reconozcan que se equivocaron y que los panameños no estamos dispuestos a que nos sigan viendo la cara de pendejos.

El autor es analista político y activista cívico

Este artículo fue publicado originalmente en el diario La Prensa el martes 31/10/23

viernes, 3 de noviembre de 2023

SUPREMO ANHELO

 

 

Día de la Patria. Todo es contento y

alegría. Hasta el mismo sol, desde el balcón de

Dios, ríe a carcajadas: carcajadas de luz.

Las flores esparcen su aroma más enervante;

los ruiseñores dicen sus cantos más harpados,

sus melodías más ARMONIOSAS. El pueblo, ebrio

de entusiasmo, recorre las calles de la ciudad

dando vivas a la magna fecha clásica...

A lo lejos una banda de música desgrana

la perlería sonora del Himno Nacional...

Sin embargo, en la triste soledad del conventillo,

agoniza un patriota que luchó en las guerras

de la independencia... Habla.

Cerca del lecho, una anciana lo escucha anhelante...

Lágrimas de dolor surcan su rostro...


¿Qué diría hoy, de esa patria por la cual luchó el renombrado patriota del poema “Supremo Anhelo”?

Todos los 3 de noviembre comparto esta poesía escrita hace muchos años por el Teniente BH17, mi Tío Guillermo McKay, como un ejemplo de lo que el patriotismo y el amor de patria debe ser.

Hoy es un día que, a pesar de las tradicionales nubes y lluvias del noviembre panameño, aunque tenue, el sol ha brillado en los corazones y mentes de muchos panameños. Hoy es un día lleno de todas esas cosas que aprendimos en las clases de cívica y de gobierno que nos impartieron en las aulas de clases, bueno, las de antes….

Hoy muchos jóvenes silenciaron las lenguas que les reclamábamos jugar el rol que les correspondía. Esos jóvenes que, de manera responsable, ordenada y sin organización establecida, se tomaron las calles para, como lo hicimos muchos hace casi 40 años, decir un ¡BASTA YA!

Jóvenes que han crecido amando la patria que los vio nacer. Pero que tienen algo que no tuvimos los participamos a finales de los 80: Conciencia ecológica. Hoy los jóvenes se preocupan por el medioambiente y utilizan palabras como reciclar y reutilizar, de las cuales nunca habíamos escuchado los que luchamos por la justicia, democracia y libertad en las grandes marchas blancas.

Hay los que han utilizado la nueva plataforma de lucha para hacer política, criticando a algunos de los gobernantes desde Cuchungo, sin reparar en que, para ellos, al igual que los jóvenes de antes, el cambio climático, salvar el planeta y todos los nuevos conceptos, eran desconocidos.

Hoy la “banda de música no desgranará la perlería sonora del Himno Nacional”, sin embargo, se han escuchado miles de voces que al unísono las han entonado en la mitad de la Cinta Costera, Plaza 5 de mayo, debajo de puentes y hasta desde los apartamentos por donde han desfilado estos jóvenes acompañados de algunos no tan jóvenes.

Hoy somos miles que les hemos rogado a nuestros gobernantes que nos representen dignamente. Que ejerzan esas responsabilidades y que cumplan los compromisos que adquirieron cuando se juramentaron frente a un pueblo que sigue exigiendo justicia, libertad y democracia.

Hoy debemos enterrar las rivalidades, las divisiones, la envidia y la apatía. Hoy debemos hacer como el patriota en su lecho de muerte... Exigir lo más sagrado que tenemos los patriotas: La Bandera. Y unidos todos detrás de ella, empezar a trabajar por la reconstrucción de ese tejido social que necesitamos y que la patria nos demanda. No bajemos la guardia, pero que lo humano prevalezca sobre las ideologías. Que hoy prevalezca la justicia y la razón. Ese es nuestro SUPREMO ANHELO.

 

Se me escapa la vida... Un denso velo

oculta a mi mirada el claro cielo...

Mira, un frío de muerte estoy sintiendo...

Me voy... Adiós... Adiós... Me estoy muriendo.

Pero escúchame, madre... Antes que muera...

Sí, madre... La bandera... Mi bandera!

 

Ha muerto el patriota. Llora la madre desconsolada.

Afuera, en la calle, la multitud alegre,

al son del Himno Nacional, grita al unísono:

"¡Viva el 3 de Noviembre!"...

 

 

¡QUE VIVA PANAMÁ!

martes, 5 de septiembre de 2023

LA DOBLE M

La doble M

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Los panameños somos muy dados a criticar todo lo que desconocemos o riña contra nuestra forma muy personal de pensar. Pero nos enojamos y empieza la descalificación si alguien hace lo propio con nosotros.

Por alguna razón que desconozco, nos llegamos a convencer que todos somos igualitos y cortados con la misma tijera. En ese sentido, permítame decepcionar a varios: no somos iguales, ni todos somos parecidos. Yo tengo buenas amistades con orígenes chino, árabe, anglosajón, africano, indio o la mezcla de algunas o todas las anteriores, que tienen más de 3 generaciones de ser panameños. Y pregunto: ¿Alguno se sentirá con más derecho que el otro para imponer su criterio o credo?

Lo malo de todo esto que cuando alguien dice o hace algo que coincide con nuestra forma de pensar o con la forma en que fuimos criados, lo vemos como que “hace lo correcto”. Como si el papel higiénico trajera un libro de instrucciones que diga que debe salir por arriba o por abajo. Pero criticamos a quien lo haga diferente a nosotros.

Con esto en mente, hay quienes sienten que tienen más derechos que otros. Así, vemos a personas en las filas de los supermercados con 12 o 13 artículos en sus carretillas y de manera “de lo mas natural” se paran en la fila de “10 artículos o menos”. Total, solo tienen 2 o 3 artículos de más, ¿verdad?

De igual manera he viajado con personas que critican a los que, por ejemplo, en la carretera Panamá-Arraiján, critican a aquellos que utilizan el “tercer carril” que no existe, pero el día que van tarde para una reunión, se sienten empoderados a usarlo, pues ellos van tarde.

Otro ejemplo notorio es que todos criticamos a los que nos pasan en los corredores o autopistas, excediendo la velocidad límite, sin embargo, cuando un policía detiene a ese mismo que critica, resulta que el agente de tránsito debería perdonarle la “boleta”.

Y otro más común aún, es cuando les enseñamos a nuestros hijos que siempre hay que decir la verdad, pero les pedimos que le digan a las famosas culebras que no estamos en la casa cuando preguntan por nosotros.

Bueno, ahora les revelo el contenido de la “doble m” que nos es más que la Doble Moral con la queremos comportarnos cuando nos conviene. O sea, depende de...

Hace algún tiempo le relataba a alguien más joven que yo, que durante la época de la dictadura militar, cuando uno de estos nuevos ricos llegaba a un restaurante y todos sabían que iban a gastarse dinero mal habido o robado al pueblo, el resto del restaurante empezaba a hacer sonar los vasos o copas con sus cuchillos, hasta que, el ruido era tan molesto que el “rechazado”, se veía forzado a retirarse; aunque me tocó ver a un par de descarados que no se fueron.

Lo más triste es que ahora, a los sinvergüenzas que siguen los mismos pasos de asalto al erario público, no solo no son rechazados ni expuestos ante el escarnio público, sino que los saludamos, abrazamos y los invitamos a sentarse en nuestra mesa, los invitan a comer y les proponen algún negocito.

Eso me lleva a recordar aquella frase que reza algo como: “sabemos que es un ladrón, pero es nuestro ladrón”. Nuevamente, entra en juego la doble moral. ¿Es este el ejemplo que debemos dejarles a nuestros hijos? No lo creo. Decía mi mamá que “el mono, aunque se vista de seda, mono se queda”.

No podemos seguir practicando esa doble moral. Esta debe ser erradicada, más que de nuestro vocabulario, de nuestra práctica. Y es así como vemos a varios defendiendo lo indefendible en la Asamblea Nacional y “pactando” favores para conseguir esos negocitos a los que me refería antes, cuando de verdad están vendiéndole el alma al mismo diablo.

Abramos los ojos, seamos honrados no sólo con nosotros sino con quienes amamos y a quienes les queremos legar un mejor Panamá, que en el cual nos ha tocado vivir. La honradez y el respeto deben ser 2 de los pilares que deben regir nuestras vidas y arroparnos con la propia integridad, que no es más que hacer lo correcto cuando nadie nos ve.

El autor es analista político y activista cívico

lunes, 21 de agosto de 2023

El que quiera conocer a Panamá....

 

Hace muchos años, para no entrar en detalles de la historia nacional, alguien hizo famosa la frase con la que se intitula este artículo de opinión. Y no es que necesariamente asevero que es lo que está pasando en la actualidad, muy por el contrario, pero…

Sin embargo, hay quienes pareciera que están haciendo todo lo posible por lograrlo. Lo más triste es que esas personas tienen audiencia y, como las focas, aplauden cada vez que hacen una gracia.

Tratemos de hacer un análisis que, aunque superfluo, nos debería poner a pensar hacia donde caminamos y hacia donde nos están llevando un grupo de personas, que no buscan el bien o beneficio común, sino engrandecer el bolsillo propio.

Estas son personas sin escrúpulos que se han acostumbrado a vivir del famoso “que hay pa´mi” o del “que e lo que e”, estribillos que cobran gran importancia durante las campañas políticas. Y esta que estamos viendo se siente interminable. Son personas que no les importa comprometer a sus familiares, cercanos o no y hasta sacrificarlos de ser necesario, con tal de amasar fortunas, pensando que con esto adquieren reconocimiento, prestigio y distinción.

La realidad es que, en gran parte, somos nosotros mismos, quienes hemos propiciado esta conducta, pues ya sea que votamos por estos sinvergüenzas o los invitamos a ser sus socios en los negocios que nos ofrecen, porque “si no lo hacemos, nos quedamos por fuera” o el “si no lo hago Yo, alguien más lo va a hacer”.

Es aquí donde mas recuerdo con añoranza, las enseñanzas del famoso librito de la Urbanidad de Carreño y de las clases de estudios sociales de las escuelas primarias, por lo menos de mi época, donde los maestros y profesores nos hablaban de Valores y nos los enseñaban con el ejemplo.

Y no estamos solos… Y no es por ningún extraterrestre que nos viene a visitar o nos saluda desde la nave espacial que vio el militar estadounidense recientemente. Si miramos a nuestro alrededor y hacemos un conteo nos damos cuenta de que los problemas que estos tipos de comportamientos acarrean, son la raíz de los gobiernos populistas que rigen o han regido recientemente varias de nuestras naciones vecinas.

Para muestra varios botones: Brasil, Venezuela, Colombia, El Salvador, Nicaragua, México y hasta los Estados Unidos de América vivió su episodio recientemente. Gobiernos populistas y en gran parte absolutistas. Ningún extremo es bueno, ya está súper comprobado.

Y aquí entonces entramos en que si son de izquierda o de derecha. Quienes defienden los derechos de todos te dirán que se alinean hacia la izquierda (desde la centro izquierda hasta extrema izquierda). Los que defienden la forma de vivir “exclusiva” de cómo hemos vivido hasta ahora, se alinearán en los diferentes matices que ofrece la derecha (centro derecha hasta la extrema derecha). Unos acusan a los otros de ser demasiado progresistas (descalificación que a mi juicio no ofende, mas que a los que la profieren) por un lado y retrógrados, talibán y excesivamente conservadores por el otro.

Me cuesta entender por qué la nueva moda es descalificar a quien difiere de nuestra forma de pensar. Extraño los buenos debates, no solo en la asamblea nacional y municipios sino hasta en las plenarias de los clubes cívicos y gremios empresariales y laborales.

Los que no creen en la educación, nos están llevando a un enfrentamiento permanente, que no nos conduce a ningún lugar saludable, más allá de la intolerancia y la falta de respeto que vemos constantemente en la calle, lugares de trabajo, parques, hospitales y hasta en los restaurantes.

Contaba mi abuela que hace muchos años, el primero de los 3 veces Presidente de la República, decía en un discurso: “Pueblo Panameño, ustedes son un pueblo bruto” y quienes lo escuchaban gritaban “Viva el Dr. Porras”. Se que los niveles de educación no son muy buenos en Panamá y que seguramente la pandemia y las decisiones del doctongo no ayudaron mucho a evitar que mas niños y jóvenes aprendieran lo que debieron y pudieron haber aprendido, pero me niego a aceptar que somo un pueblo bruto.

Como panameño que he dedicado una vida a luchar por la libertad, justicia y democracia, que desde las filas del club cívico y los gremios a los cuales pertenezco, he luchado por promover y practicar los más altos valores cívicos, éticos y morales, me niego aceptar que la decencia y éstos valores vayan a sucumbir ante la vulgaridad, la chabacanería y las cosas que riñen contra las buenas costumbres (las de todos, no solo las que Yo practico).

Desde esta trinchera los convoco a no desfallecer y por el contrario a luchar con más ahínco, pues los grandes ganadores serán nuestros hijos y nietos y por ende nuestra bella Panamá.

Este artículo aparece publicado originalmente en el Diario La Presa, del día 21/8/2023:
https://www.prensa.com/opinion/el-que-quiera-conocer-a-panama/

martes, 14 de marzo de 2023

¿Qué podemos esperar ahora los panameños?


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Mow Player
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Recientemente, el expresidente Ricardo Martinelli fue incluido en una nefasta lista, que incluye otros “colegas” expresidentes de países que, según las instancias estadounidenses, han utilizado su posición para cometer actos de corrupción.

Hace unos días atrás, cuando compartí parte de mi análisis de la situación política en Panamá, fui tildado de adivino y, al no encontrar nada para rebatir mi análisis, trataron de descalificarme, como se ha convertido en costumbre en un país, donde el debate se ha ido debilitando (por no decir perdiendo) en los últimos tiempos.

El anuncio del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, es un preaviso sobre medidas más severas que se le podrían imponer no solo al expresidente de marras y sus familiares cercanos, sino a los negocios donde tenga o se sospeche que tiene participación.

Este tema podría ser catastrófico para un pequeño país como Panamá, donde la riqueza está tan concentrada y donde se desconfía de todo el mundo.

Hoy, varios aplauden las medidas adoptadas por Estados Unidos de América, pues consideran que la propia justicia panameña no ha podido lograr sanciones en su contra. Creo que es justa esta preocupación porque, entre otras cosas, mientras el expresidente fue residente de un centro de reclusión allá, no se reportó que le diera ni un resfriado, pero apenas llegó a Panamá, supuestamente le cayeron todas las dolencias típicas de un hombre de su edad y algunas más, todas certificadas por galenos debidamente acreditados. Por esto, sus adversarios políticos y gran parte de la población aplaude la acción del gobierno estadounidense, tal cual lo han hecho en los otros países donde se han adoptado acciones similares con otros exmandatarios, algunos todavía privados de su libertad.

Yo estoy convencido que el exmandatario está consciente que no debe ser candidato en mayo de 2024, pero eso lo lleva a otra encrucijada; debe ceder su intención de liderar una alianza para proteger su principal interés: sus inversiones. También debe estar pensando que él no tiene un “heredero político” que pudiera ser apto para liderar esta alianza, la cual más que desear, necesita para poder tener alguna oportunidad de triunfo en las elecciones del 2024 y así “garantizar” un seguro que le permita no convertirse en residente de un “renacer”.

De ahí el lenguaje corporal que mostró la noche que llegaron sus hijos a Panamá, cuando salía apresurado de las instalaciones del aeropuerto de Tocumen. A mi juicio, ya conocía el contenido del mensaje del gobierno estadounidense. No me quiero ni imaginar lo que pasó en el automóvil en el que viajaba y lo que ocurrió después, cuando llegó a su residencia o a donde sea que se dirigía a esa hora.

La realidad es que la perspectiva y las opciones políticas en Panamá siguen tan oscuras como estaban al inicio del año. Aprovecho para reiterar un pensamiento que, si bien es cierto, no es mío y lo acojo totalmente: no discutamos con familiares y amigos por los políticos. Al final del camino, esos políticos se sientan todos juntos a tomar un trago y así arreglan sus diferencias.

Lo que debemos hacer es trabajar para fortalecer nuestra ya maltrecha democracia, cavilar sobre cuál es el futuro que queremos dejarle a nuestros hijos y nietos, pues el panorama y posibles resultados que se ven en este momento no son muy halagüeños.

Concentrémonos en fortalecer las instituciones y no a las personas.

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...