viernes, 13 de marzo de 2020

Yo quiero mi propio país

Vivimos en un país donde pareciera que el mundo se va acabar. Que somos “absolutos” e imprescindibles y nos hemos convencido que el resto del mundo gira a nuestro alrededor.

Yo creo que somos un gran país, que tenemos todo para ser exitosos, pero que nos falta la gente que quiera serlo. A veces pareciera que estamos desesperados por sufrir. Hay quienes quieren que hubiera cientos de casos de Covid-19 para quejarse del mal control e irresponsabilidad de algún funcionario, porque “el pueblo” nunca tiene la culpa de nada, siempre hay que buscar el culpable en la acera de enfrente.

No se si han escuchado la famosa historia de los científicos que estudiaban ranas y a los visitantes les llamaba la atención que la piscina donde estaban las ranas panameñas era la única que no tenía tapa. Cuando preguntaban por qué, les respondían que esto se debía a que cuando una rana intentaba salir, todas las demás la jalaban para abajo para que no saliera.

Por el otro lado están los que se convencen que para poder ascender, deben pisar en la cabeza a todos los que se encuentran en su camino, sin siquiera voltear a ver sobre la cabeza de quien están caminando. Se les olvida que todo lo que sube baja.

Elegimos gobernantes que se convencen que son emperadores y que nunca tendrán que rendir cuentas por sus exabruptos y abusos contra la cosa pública. Lo mas triste es que esos gobernantes no se eligen solos, los elige “el pueblo”. Bueno, siento que eso desaparecerá cuando los encargados de impartir justicia hagan el trabajo por el que les pagan.

Estos gobernantes designan a algunas personas muy capaces en puestos claves, pero en algunas ocasiones deben cumplir con “compromisos de campaña” que los obligan a designar a varios que no se destacan por su capacidad ni su manejo. Estos son los mas peligrosos, pues se convencen que como son “amigos del emperador” tienen la autoridad para crear su propia “republiquita” donde son soberanos para hacer y deshacer lo que se les venga en gana.

Estos son los que no saben (o no les da la gana de) practicar valores. Los que desconocen el verdadero significado de la palabra ética, responsabilidad, honradez, puntualidad y pareciera que nunca les hablaron de “rendición de cuentas”.

Pero esto no sucede solamente en el órgano ejecutivo (me disculpan los tradicionales haters), sino que lo hemos visto suceder y repetirse en, por ejemplo, la Universidad de Panamá (la Universidad Nacional no existe aquí en Panamá), donde la mentada “autonomía universitaria” no se interpreta hoy con la intención del legislador original.

La Universidad no está por encima de las leyes de la República y quienes la dirigen y visitan, deben cumplir con las leyes y ajustarse a las autoridades. Estar en el campus no debería ser que poseen una licencia para delinquir sin repercusiones.

Similar situación se da en la comarcas, donde no solo hay un desbalance en los derechos que tienen, donde por ejemplo pareciera que sus diputados son electos, proporcionalmente por menos ciudadanos que los de otras regiones del país. Los habitantes de las comarcas son tan ciudadanos de Panamá como cualquier otro y deben estar sujetos a las leyes de la República, por encima de las suyas. Son ciudadanos del mismo país de quienes residen en Colón, Chiriquí, Los Santos o Veraguas.

Si seguimos en este paso, ya no solo nos cobrarán para movernos de una parte del país a otra, sino que a lo mejor nos exigirán una visa para visitar a nuestros familiares, estableceremos dormitorios para delincuentes en las universidades y los jefes de cualquier departamento establecerán sus propios reglamentos (como los de la ATTT, CSS y tantos otros) para brindar el servicio para el que fueron contratados.

Somos un país muy pequeño para estar permitiendo que arbitrariamente se divida, porque hay quienes quieren tener el equivalente de su propio país. Debemos promover, proteger y defender la unidad nacional y entonces, podremos realmente referirnos al famoso “pueblo” que tantos dicen querer.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

SIGAMOS MOVIÉNDONOS


Corría el año 1981, trabajaba como productor en RPC-TV y recuerdo como si fuera ayer mismo, que un grupo de jóvenes llegaron para proponerle a Don Jimmy De la Guardia, gerente general del 1er canal de TV, la transmisión de un evento singular y sin precedentes para Panamá: La Teletón 20-30.

La idea no era nueva, ya en los Estados Unidos de América y en Chile se hacía con relativo éxito; para Panamá era algo novedoso y evidentemente despertaba desconfianza. Se le había planteado la idea a otras organizaciones, sin embargo todos decían que era muy arriesgado.

En diciembre de ese año, ese grupo de “locos” no solo organizaron este magno evento en beneficio de las personas con discapacidad en Panamá, sino que establecieron un hito y elevaron la vara con la que se miden todos los eventos en el país.

La Teletón 20-30, sigue marcando una fecha especial del año que, previo a la navidad, une a los panameños en un gran sartén donde se combinan diferentes orígenes, colores, culturas y gente de todas partes. Es el evento de los panameños y de quienes han escogido a este pedacito de tierra como su hogar.

Hacer la Teletón 20-30 no es tarea fácil y con el pasar de los años no se ha hecho mas fácil, todo lo contrario. Se elevan los costos de producción y organización, se complica la venida de artistas de calidad y se ha reducido la capacidad de algunas empresas en colaborar como lo hacen cada año.

Este año, la Teletón 20-30, ha reforzado ese “appeal” para despertar un gran interés de parte de la gente del común. Así hemos podido percatarnos de publicidad, no solo en los medios tradicionales, sino en anuncios en las paradas de buses, en los buses mismos, redes sociales y como se dice vulgarmente en Panamá “hasta en la sopa”, lo que ha despertado un interés inusitado de participar y aportar a las grandes causas en favor de las personas con discapacidad, hacia quienes va orientada la Teletón 20-30 este año.

Artistas de primera línea, incluyendo a algunos de los panameños mas destacados a nivel internacional, desfilarán por el escenario ofreciendo sus talentos y solicitando su cooperación para que nos metamos la mano en el bolsillo y nos solidaricemos con aquellos que menos tiene o pueden.

2019  nos presenta una cuesta empinada que subir, pero estoy convencido que si hablamos de Teletón 20-30 con 1 sola persona mas y esa persona aporta su granito de arena, como lo hacen los cientos de hombres y mujeres que decidieron que era hora para que “sigamos moviéndonos” por el bien de nuestra querida Panamá y todos los que aquí vivimos, se sobrepasará la meta.

La Teletón 20-30 es el evento insignia de Panamá y el que mas gente mueve. Seamos parte y aportemos de corazón para que este sábado al finalizar la noche podamos brincar de alegría cuando se alcance la meta que se establecerá y muchos niños abriguen esa esperanza de una mejor calidad de vida.
¡SIGAMOS MOVIÉNDONOS PANAMÁ!


Juan B. McKay A.
Socio Vitalicio
Club Activo 20-30

viernes, 27 de septiembre de 2019

Cuidado con "lo malo de lo bueno"

Artículo tomado de La Estrella de Panamá escrito por Sharon Alemán, que considero vale la pena leer con detenimiento...

Cuidado con 'lo malo de lo bueno'

Los teléfonos móviles, las computadoras, tabletas y/u otros equipos o aparatos electrónicos, así como el internet, las aplicaciones informáticas y redes sociales, son parte de nuestras vidas; y, de una u otra forma, también, de las actividades de muchos niños y adolescentes.Los teléfonos móviles, las computadoras, tabletas y/u otros equipos o aparatos electrónicos, así como el internet, las aplicaciones informáticas y redes sociales, son parte de nuestras vidas; y, de una u otra forma, también, de las actividades de muchos niños y adolescentes.
Sin embargo, en lo que respecta a los menores, consta en publicaciones que especialistas han determinado que, particularmente, en edades muy tempranas, ello puede generar efectos negativos “en su neurodesarrollo”, “en aspectos cognitivos”, así como “en la forma en que se relacionan y se comunican”.
La revista digital Guiainfantil.com expresa que “... la Asociación Japonesa de Pediatría empezó una campaña para restringir el uso prolongado de los móviles y tabletas, sugiriendo control y más juegos a los padres”. A la vez, manifiesta que “Ahora son la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría las que revelan 10 razones por las que los niños menores de 12 no deben usar estos aparatos sin control”.
Según informa la precitada publicación, ellos tienen claro que “los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología; los de 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora/día; de 6 a 18 años la restricción debería ser a 2 horas/día”.
¿Por qué limitarles el contacto con los aparatos o dispositivos aludidos? La publicación en comento enuncia los aspectos en que pueden afectar a los menores, a saber:
“1. El desarrollo cerebral de los niños. 2. Retraso en el desarrollo del niño. 3. Obesidad. 4. Alteraciones del sueño. 5. Enfermedad mental. 6. Conductas agresivas. 7. Falta o déficit de atención. 8. Adicción. 9. Demasiada radiación. 10. Sobreexposición”.
Teniendo en cuenta las consecuencias que advierten especialistas en la materia, ante la exposición muy temprana y/o sin control; es preocupante ver, frecuentemente, a niños “pegados a las pantallas” facilitadas por sus padres; lo que evidencia que muchos consideran “normal” algo que no lo es y no debe ser considerado como tal.
Pero el uso de los aparatos o dispositivos indicados conlleva más que la posibilidad de los citados efectos; además, los menores que tienen conexión a internet están expuestos a diversos riesgos/peligros; y es posible que accedan a sitios que no son aptos para ellos.
Entre los riesgos/peligros existentes, conforme a publicaciones relativas al tema, los denominados “cyberbullying” (en inglés), acoso o intimidación por internet y/o redes informáticas; “grooming” (en inglés), adultos que engañan y buscan hacerse amigos de menores por la red, para abuso sexual, prostitución infantil, producción de material pornográfico y/u otros fines ilícitos; y “sexting” (en inglés), la solicitud y/o el envío de fotografías y/o videos de naturaleza sexual.
En general, es una realidad que el incremento del uso de los mencionados aparatos o dispositivos ha contribuido al aumento de varios delitos; y que, entre las víctimas, hay cada vez más menores.
Al contar con acceso al internet/redes informáticas, sin una supervisión adecuada, muchos menores están expuestos, constantemente, a acosadores, pedófilos, pederastas y otros con conductas desviadas. A la vez que, para cumplir retos, lograr “likes” o por distintos motivos, algunos menores pueden incurrir en actos contrarios a la Ley y/u ocasionar daños, por culpa o negligencia, siendo sus padres responsables solidariamente, conforme al Código Civil, con la obligación de reparar los perjuicios que ocasionen los hijos bajo su autoridad y que habitan con ellos; así como los maestros respecto a los perjuicios causados por sus alumnos, mientras estén bajo su custodia; salvo que prueben que emplearon toda la diligencia para prevenir el daño.
Por otro lado, consta en noticias, publicadas en el internet, que Francia ya adoptó medidas. El Parlamento francés aprobó una Ley que promovió la “prohibición ampliada” del uso de teléfonos celulares, tabletas, relojes inteligentes..., con conexión a internet, en los salones de clases de escuelas primarias y secundarias, con excepciones (menores con discapacidad, fines académicos...).
Nuestra Constitución Política consagra, en su artículo 56, “El Estado protegerá la salud física, mental y moral de los menores...”. Se desprende de lo anterior que, tal protección, es un asunto de todos.
Los temas en cuestión ameritan ser revisados, para que, oportunamente, se impulsen las acciones, preventivas y correctivas, pertinentes (campañas para educar/alertar a la población, nuevas normas y/o la actualización de las vigentes, otras).
Se debe concienciar a los padres/tutores legales sobre los efectos negativos que pueden causar el uso de celulares, tabletas y/o similares, desde edades muy tempranas, sin restricción y/o sin supervisión; así como los riesgos/peligros para los menores que tienen conexión a internet, de modo que estén vigilantes sobre sus contactos, “amigos” en redes sociales, si sus cuentas son públicas o no, las aplicaciones informáticas que utilizan, los sitios a los que acceden, lo que publican...
Es fundamental que los menores estén informados y advertidos sobre los riesgos/peligros existentes; y a los que se exponen si se comunican con desconocidos, comparten información personal, fotografías, videos y/o propician encuentros con quienes “conocen” en la red. Además, es preciso educarlos sobre cómo usar responsablemente la referida tecnología, así como las consecuencias ante el uso indebido de la misma; para que sean usuarios y ciudadanos responsables, entre otros, en el ámbito digital.
Asimismo, es menester tener cuidado con lo que se comparte, públicamente; especialmente, sobre los hijos/familiares menores, pues se puede comprometer su seguridad y/o terceros podrían usar sus datos personales, fotografías, videos..., para fines ilícitos.
Debemos utilizar los referidos dispositivos o aparatos, el internet y las redes informáticas, con inteligencia y precaución, responsablemente. El acceso de los menores a todo ello debe ser acorde con la edad, informado, controlado y bajo supervisión, para que contribuya a su formación, entretenimiento y a potenciar sus talentos, sin afectar o limitar su desarrollo, su vida y/o la de otros; e igualmente, para que facilite su comunicación, de la forma más segura y responsable posible...; de modo que no constituya un medio expedito para que los menores se conviertan en víctimas, o en infractores.
Abogada

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Si, soy católico

En los últimos días he sido testigo casi que silente de acusaciones de parte y parte por el vídeo que circuló, primero por redes sociales y luego por medios tradicionales, de unas muy serias acusaciones de posibles delitos sexuales, contra 3 sacerdotes de la iglesia católica.

Para quienes practicamos la fe católica de una manera activa o los que la practican de una forma mas pasiva, nos hemos sentido atacados por formar parte de una de las instituciones más grandes que ha existido.

Muchos de estos creyentes, somos personas que defendemos nuestra fe como la esencia en la que se basa la religión católica apostólica romana, aunque en algunos casos hemos cuestionado algunas de las decisiones que provienen de hombres, que al igual que todos, fuimos creados a la imagen y semejanza del Todopoderoso y que nos podemos equivocar.

La iglesia como institución ha cometido errores, muchos de los cuales fueron reconocidos públicamente por San Juan Pablo II en su momento, actuando como jerarca de la Iglesia Católica, pidió ser perdonado en representación de todos sus antecesores.
No olvidemos que el primer Papa, San Pedro, negó a nuestro señor Jesucristo 3 veces, tal cual se le había anunciado y, aun así, fue escogido como la roca sobre la cual se fundaría la Iglesia cristiana. 

Era un hombre…

Hay quienes se sentirán felices que un católico este escribiendo como lo hago en este momento, pues se sentirán que han ganado un round en esa lucha incongruente en la que se han sumido algunos, a quienes no puedo denominar nada más que fundamentalistas cristianos, que al igual que sus contrapartes musulmanes, todos los que no sean como ellos, son pecadores y morirán en la hoguera del último día.

Se equivocan, de un lado del otro…

No estoy escribiendo estas líneas para promover un “olvido” por los crímenes cometidos. Si la iglesia quiere perdonarlos o mirar para otro lado, como lo ha hecho en otras ocasiones, que lo hagan, pero que sean castigados con toda la rigurosidad que exige la ley de los hombres y que paguen, como tal, por sus faltas en la tierra; ya les tocará rendir cuentas frente al creador en el juicio final.

Critico lo “liviano” de las reacciones de la iglesia panameña para tratar este tema o el del Padre Cosca (no, no se me ha olvidado) y su pronunciamiento, a mi juicio desubicado, ante temas estrictamente legales, como lo han venido haciendo en el último año.

No por esto no puedo permanecer callado ante los ataques que sufren hombres y mujeres que no solo han dedicado sus vidas a la educación, salud, promoción de valores y promotores de la moral cristiana, en una sociedad panameña que tanto lo necesita.

No se nos olvide que la educación con base cristiana nació junto a la República; de igual manera el impacto de religiosos en áreas indeseadas por las mayorías no es nueva.  Así, su presencia en hospitales, cárceles, orfelinatos, comedores y tantas otras instituciones que luchan cada día contra mil adversidades para que niños puedan sobrevivir y tener un mejor futuro.

Olvidarnos de la calidad del trabajo de estos hombres y mujeres es, por lo menos injusto. No podemos meter en la misma bolsa (de plástico o no) a aquellos que le han fallado a su juramento, a su creencia, su fe y a la sociedad a la cual estaban obligados a servir.

Seguiré siendo crítico de mi iglesia cuando a mi juicio sea necesario. Pero de igual manera defenderé las bases cristianas que me enseñaron de niño y que decidí desempolvar mas adelante en mi vida pecadora. Al igual que tantos otros, tengo un compromiso con mi fe y con aquellos religiosos con los que me ha tocado caminar las selvas del Darién, las montañas de Chiriquí, las costas de Colón y las tierras áridas de Azuero. Aquellos que promueven la educación en las áreas más “rojas” del país y los que nos han acompañado en giras médicas por todo el país.

No puedo permitir que se generalice sobre los religiosos, como tampoco se me ocurriría criticar a todos los abogados por los malos caminos que han recorrido muchos de sus colegas o que todos los médicos asuman una responsabilidad por la irresponsabilidad, soberbia o desgano de algunos de sus colegas.

Soy católico, creo en mi fe y desde este podio, ruego a todos los que hoy critican, de parte y parte, a promover que quienes cometan delitos sean castigados con todo el rigor que exige la ley y demanda la sociedad y que todos defendamos nuestras creencias, nuestros derechos y nuestras posiciones ideológicas, con el respeto y la altura que personas decentes debemos promover.

Somos un solo país, una sola sociedad, un solo pueblo de Dios, sin importar que fe profesan o si no creen en un ser todopoderoso y creador de lo bueno y lo malo. Todos merecemos el respeto que nos encanta demandar y poco practicar.

Vivamos todos como hermanos, como nos enseñó Jesús… Al final, como dice el Papa Francisco, quien soy Yo para discriminar lo que Dios ha creado, ¿verdad?

miércoles, 17 de julio de 2019

Y tú, ¿de donde eres?

Corría el año 1989, cientos de panameños habíamos emigrado, algunos por razones políticas, otros
por razones económicas y otros escapando a los apagones programados, bancos y super mercados cerrados, otros por la falta de derechos como la libre expresión por el libre ejercicio del periodismo.

Yo tuve la suerte de haber obtenido un título en una universidad estadounidense que me permitió salir de Panamá con un trabajo asegurado y, aunque me costó bastante dinero obtener mi visa de trabajo, pude emigrar legalmente y pude sostener a mi familia gracias a tener un trabajo decente.

No fue una época fácil, largas horas de arduo trabajo, un costo de vida muy superior al que estábamos acostumbrados y limitaciones en el intercambio y contacto con familiares y amigos, moldearon una época en la que hubo momentos de alegría y de mucha melancolía. El simple hecho de haber vivido los angustiantes momentos de la invasión lejos del terruño, sin mucha información y con escasa comunicación con la familia, no ayudaron mucho al desenvolvimiento de una vida como la que se anhelaba.

Aún recuerdo cuando recibía llamadas de amigos y colegas que no habían corrido la misma suerte que Yo. Evoco esas llamadas, como la de un excelente periodista me rogaba con preocupación, que lo ayudara a “conseguir algunas horas de trabajo” en la cadena de TV en la que Yo laboraba, pues el no había podido lograr nada mas allá de “echar gasolina algunos días durante los fines de semana”. Otros buenos profesionales, arreglaban jardines, cortaban yerba, eran choferes y tantas otras cosas que se tuvo que hacer, por necesidad…

Lo que esta sucediendo en Panamá en este momento, dista mucho de la solidaridad que siempre caracterizó a nuestros compatriotas y ahora queremos culpar a extranjeros, que la mayoría han emigrado a nuestro país por necesidad. Lo irónico es que, como es costumbre, los primeros en emigrar siempre son los mas pudientes, los que vienen a crear empresas, traen a sus familias y se establecen legalmente. Muchos de las segundas olas migratorias son los que causan más problemas.

El “boom económico” que hemos disfrutado en Panamá por los últimos 20 años, hizo “bulla” en los oídos de quienes, ante el desespero que viven en sus países, se ven obligados a migrar hacia países donde puedan vivir en paz, criar a sus hijos y desarrollarse profesionalmente. De la misma manera, despierta el interés de personas del mal vivir, quienes buscan víctimas para seguir la ola de delitos a la que están acostumbrados.

Estos últimos, una minoría, ingresan como turistas y mientras delinquen, promueven una mala reputación a sus compatriotas, algunos de los cuales sudan la gota gorda, realizando labores que los panameños ya no quieren desempeñar o sencillamente, consideran que les resta estatus en una sociedad que aún mide a la gente por el celular y el vehículo que manejan.

Todo país debe tener el derecho de regular el ingreso y permanencia de extranjeros al país. Lo que no debe ni se puede promover es por un lado la discriminación y por el otro, la subjetividad en los criterios y mucho menos promover la violación de derechos humanos, como por ejemplo el derecho a la libertad de expresión.

La gran mayoría de los países y Panamá entre ellos, se han visto fortalecidos cultural, social y económicamente, gracias a la migración. ¿Qué sería de nuestro país si personas como Juan Ramón Poll, “Don Colchón”, Tony Fergo y Anoland Díaz entre tantos otros, no se hubieran radicado en Panamá?

Las colonias china, judía, musulmán e india por mencionar algunas, han contribuido y aportado grandemente a que seamos ese pueblo multicultural que somos. La mezcla del arroz chino, con la torrejita de maíz nuevo, la solidaridad con los más necesitados y el establecimiento de grandes empresas no es más que el producto de la visión de muchos que creyeron en Panamá y los panameños.

Todos los panameños, incluyendo a los indígenas, hemos emigrado de algún otro lugar. Si quieren confirmar esto, los invito a ir al Museo de la Biodiversidad y se darán cuenta por qué no existe tal cosa como grupos originarios. ¡Todos somos inmigrantes!

No debemos permitir que se nos falte el respeto, pero pretender expulsar a alguien del país por comentar que somos impuntuales, que el tráfico es casi que inmanejable o por el juega vivo con el que nos toca lidiar diariamente, no creo que sea justo ni saludable. Mas bien, ¿por qué no mejor iniciamos cambiando nosotros mismos nuestras propias actitudes y forma de comportarnos y regresamos a la práctica de los principios y valores que tanta falta nos hace?

¿Por qué mejor no criticamos y denunciamos a los malos empresarios que abusan de los extranjeros sin papeles, al explotarlos y no pagarles ni el seguro social ni los impuestos correspondientes? ¿Por qué mejor no le exigimos a los inspectores de migración, que no acepten “sobornos, coimas o mordidas” y que cumplan su función de hacer cumplir las leyes que ya existen?

Debemos promover que las autoridades correspondientes agilicen los trámites para quienes legalizar su estatus migratorio, sin caer en “crisoles” y otras acciones que solo buscan enriquecer las arcas del gobierno de turno y de los malos funcionarios.

Es muy fácil ver “del ojo para afuera” y criticar a todos los demás, pero nosotros estar exentos de hacer las cosas como se deben hacer o peor todavía, culpar a los gobiernos de todo lo malo que sucede.

No permitamos que el populismo, la chabacanería, la falta de respeto y la intolerancia prevalezcan sobre las buenas costumbres, la amistad, la camaradería y la solidaridad que, como buen país caribeño que somos, hemos practicado por tantos años.

“Que Viva Panamá y sean bienvenidos todos los que de forma ordenada quieran acompañarnos a los que tuvimos la suerte de nacer en esta bella tierra, en trabajar para hacerla más grande, más bella y mejor”.    

martes, 7 de mayo de 2019

¿Ya le pasó la “goma política”?



Muchos están aún pasando la goma o resaca política. En toda contienda electoral siempre hay ganadores y los no ganadores.  Aunque, para ser sincero en esta que aún no concluye, Yo veo claros ganadores, perdedores y varias otras denominaciones.

Evidentemente el claro ganador fue el presidente electo y la maquinaria de su partido, que no solo obtuvo la presidencia de la república, sino que se alzó con la mayor cantidad de diputados y cuidado el control absoluto del órgano legislativo.

El mayor perdedor fue el actual presidente de la república, pues no solo sale del palacio de las garzas con el más bajo índice de aceptación de los últimos años, sino que su partido obtiene el más bajo apoyo de las elecciones celebradas en la nueva época democrática del país. En gran parte achacado a su mala gestión.

Otro que podríamos destacar, es el candidato por la libre postulación, que si bien es cierto no cumplió las expectativas de muchos que de verdad se creyeron los cuentos de “todo el mundo esta con” o de “los vamos a ahogar” o de “los jóvenes saldrán a votar masivamente”, terminó en un honroso tercer lugar. Pero demostró un gran y genuino liderazgo.

La gran sorpresa, parcialmente hablando, fue el partido del “preso del renacer”, quienes no solo terminaron de segundo lugar, sino que casi ganan. A mi juicio, los rumores sobre el apoyo del “tío” y del presidente del otro partido, pareciera que se convirtieron en realidad, viendo los resultados a nivel nacional.

La candidata por la libre postulación terminó bastante cerca de donde habíamos vaticinado, sin embargo, su discurso de fin de campaña fue tan impactante, que muchos pensaron que tenía más posibilidades de las que realmente tuvo.

Con esto en mente, pasamos a analizar los resultados a mayor profundidad y con una visión más larga.

El ganador de la contienda presidencial inició su “campaña” hace varios años, trabajando como hacían los mas viejos; casa por casa, votante por votante. Esto le ganó no sólo un apoyo dentro de su partido, el cual no había tenido en ocasiones anteriores donde había aspirado, sino que consolidó un apoyo fuera del partido, que siempre decía “si Nito es el candidato, hasta Yo voto PRD”.

Si le restamos los votos que no obtuvo de algunas figuras destacadas dentro del partido, su desempeño fue bastante bueno. Además, consolidó un apoyo dentro de a Asamblea Nacional, el cual seguramente le servirá para promover la legislación que se requiere para transformar el país y ojalá, hasta la refundación del estado.

Nito demostró ser un hombre de carácter, perseverante y sincero. Quienes lo conocemos sabes de su franqueza, su dedicación y honestidad. Confío en un trabajo organizado y en beneficio de las grandes mayorías.

Si no, tendrá a varios de esos que les encanta criticar y son los “grandes expertos del día después del partido” y de los que compramos su discurso y queremos grandes cosas por Panamá, respirándole en la nuca. Para ello debe traducir lo que el pueblo le dijo a través de las urnas el pasado domingo y sumar, más que restar.

Asumo que el candidato por la libre postulación que mas arriba terminó, reorganizará sus fuerzas y fundará su propio partido, pues de lo contrario volvería a meterse en una pelea de tigre contra burro amarrado. Esto a lo mejor conllevará no alinearse con parte de su base, pero le permitirá competir mas equitativamente. No me extrañaría ver un movimiento donde se sumen varias figuras como él y la otra candidata.

A mi juicio, el candidato del partido en gobierno deberá tomarse y recomponer su partido. Creo que demostró gran hidalguía y liderazgo y excepto por algunos errores políticos (cosa muy rara el el) achacados a unos consejeros desconectados con la realidad panameña, volverá fortalecido y desde la oposición con mucha más fuerza.

Los candidatos de los extremos no tuvieron el impacto ni el respaldo que anhelaban, demostrando que los panameños no nos gustan ni los fundamentalistas ni los socialistas de ningún siglo. Queremos tener un país sin discriminación, con derechos iguales para todos, libertad y democracia pura.

Desde mi perspectiva, la campaña a la No reelección tuvo algún tipo de efecto, más en el llamado de atención que en los resultados en papel. Siento que el hecho de querer ver reflejado (consciente o inconscientemente) el no a la reelección hacia un rechazo a los partidos tradicionales, jugó un papel de rechazo entre los mas adultos. Mas del 75% de quienes salieron a votar, lo hicieron alineados con los partidos y siento que mas del 50% de los 49 diputados que buscaron la reelección, lograrán su cometido, resultado muy similar al de las elecciones del 2014.

Para el 2024, hay que definir mejor esa estrategia, si de verdad queremos que varios de los mas corruptos y sinvergüenzas que se mantienen en la asamblea no regresen.

La goma política nos deja un país algo dividido, menos clientelista y aunque aún no han salido las estadísticas finales por parte del Tribuna Electoral, pienso que los porcentajes de participación muy similares a las de elecciones anteriores y un desapego de los más jóvenes por participar.

Nos queda a los que somos sociedad civil redoblar esfuerzos para educar en valores, enseñarle a los mas jóvenes el valor de la ciudadanía, de la cívica y de qué es el gobierno y como funciona, para poder tener ciudadanos mas participativos, no sólo cada 5 años cuando nos toca salir a votar.
Hay que ser ciudadanos todos los días del año, todos los años. Ser el ojo avizor y el crítico constructivo que necesita cualquier gobierno.

Al final todos somos Panamá, ¿verdad?

sábado, 4 de mayo de 2019

A TRABAJAR POR PANAMÁ



A menos de 12 horas para que abran las mesas donde mas de 2.7 millones de panameños votaremos para elegir a quienes habrán de dirigir los destinos del país por los próximo 5 años, vale la pena hacer varias reflexiones.

Tenemos años quejándonos que Panamá es un país donde tenemos un exacerbado presidencialismo, sin embargo, volvimos a concentrar o enfocar las esperanzas de cambio en una sola persona, que al final todos sabemos y estamos conscientes que una sola persona no puede cambiarlo todo.

Debo hacer un último esfuerzo para motivar a todos a investigar quienes son los candidatos a diputado en nuestros respectivos circuitos y elegir a los mejores; no importa si son postulados por un partido o movimiento político o fue producto de la libre postulación. No reelijamos a uno de los actuales diputados que no se han desempeñado para lo que los elegimos hace precisamente 5 años.

Puede verificar las calificaciones de cada uno de los candidatos a diputado, a través del portal www.espaciocivico.org donde podrá revisar mucha información que estoy seguro le servirá para tomar una decisión más informada.

Para representante de corregimiento, elija a alguien del que por lo menos ha escuchado algo bueno. No tiene que votar por los que mas publicidad invirtieron o los que mas bulla hicieron. Verifique su trayectoria, su ejecutoria y su capacidad de cumplimiento; son ellos los que administrarán los fondos de la descentralización y deben ser su contacto directo para resolver los problemas de su comunidad.

Para alcalde, se debe escoger a una persona que sea un gran administrador, recursivo, dinámico y con los mas altos valores. Aunque la oferta sea precaria en algunas ciudades, destáquese y evalúe, de manera que no viva arrepentido por 5 años. Ser chabacano no es una cualidad, al contrario.

He dejado de último la elección a presidente de la república, pues siento que tenemos una oferta bastante buena, con 7 candidatos que llenan no sólo los requisitos básicos, sino que hay varios que se han preparado para esta posición.

En recientes semanas había reducido el posible campo para escoger, siento que luego de los cierres de campaña, se combinaron varios factores que pueden alterar el orden que se había previsto originalmente.

A los panameños nos encanta salir a votar. Si no llueve mucho, creo que entre el 75 y 80% de los panameños saldrá a votar. Siento que el ganador, lo hará por menos del 40% de los votos emitidos, pero superará al segundo lugar por un poco más del 4 o 5%.

Como comenté, siento que los cierres de campaña le dieron un empuje particular a la única mujer candidata (ojalá en el 2024 haya por lo menos 3 o 4). Sus palabras causaron gran impacto entre mucha gente que no habían decidido su voto y hasta entre algunos de los votantes del otro candidato por la libre postulación, que sintieron que su candidatura se había debilitado luego del pobre cierre de campaña, que muchos sienten que realizó.

El candidato del partido en gobierno, pienso que no ha fortalecido su base electoral, sin embargo, no se puede descartar un final sorpresa, como ha sido la costumbre con ese partido.

Es mi sentir que Laurentino Cortizo ganará las elecciones. Aspiro que haya apoyado suficientes candidatos a la Asamblea Nacional que le permitan tener una base fuerte para negociar con quienes han controlado su partido en los últimos años y pueda destetarse de ciertas figuras que tanto daño le han hecho a su candidatura y a su partido.

El grupo de jóvenes sobre quienes construyó su estrategia, podrán entonces convertirse en el pilar sobre el cual se deberá reconstruir este partido; ellos también le servirán de puente hacia ese significativo grupo de jóvenes y no tan jóvenes, desencantados de la política, de la corrupción y de la falta de transparencia, que se evidenciaron durante la campaña.

Él debe tener claro que su compromiso y promesas le serán reclamados y que mas temprano que tarde deberá enumerar los cambios que requiere nuestra carta magna, códigos y cuanta ley haya que modificar, para enrumbar al país hacia nuevos derroteros y hacia ese fin de ser un país modelo, esa tacita de oro soñada por nuestros antepasados y que tanto hemos ensuciado.

El trabajo es de todos, no solo de quien elijamos presidente de la república. Todos, de una manera responsable, debemos invertir en educación, valores y ciudadanía, solo así tendremos los hombres y mujeres que se requieren para empujar esta bella y deteriorada carreta denominada PANAMÁ.

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...