martes, 2 de septiembre de 2025

¿APRENDIMOS LA LECCIÓN?

 

Últimamente los panameños y pareciera que una gran cantidad de los pueblos del mundo, hemos regresado a la etapa del fanatismo, ya sea político o religioso. 

Así, vemos a “falsos profetas” que prometen sentarse a la derecha del señor, candidatos que prometen dinero, “facilitadores” que prometen resolver temas de migración o de reducción de penas, “influencers” que prometen miles de seguidores y así sucesivamente. En lo que coinciden todos es que tienen buena “labia” y saben que no podrán cumplir con lo prometido.

Hay una anécdota, que se le achaca desde hace mucho tiempo al Dr. Belisario Porras, aunque quienes saben del tema, aseguran que no fue él quien así se dirigía a las masas que lo aclamaban. Pero hubiera sido o no uno de los más grandes dirigentes que hemos tenido en este país quien lo dijo, todo parece indicar que tenía razón.

Sólo en las últimas elecciones, hubo un candidato “mesías”, ¿se imaginan si hubiera ganado? También hubo otro que prometió y prometió a sabiendas que no podría cumplir. También vimos al líder impoluto que todo lo puede y que estaba convencido que sus “seguidores” serían una especie de clones multiplicados y que se sentarían en el hemiciclo legislativo solo esperando instrucciones del “jefe”.

A ver, ¿quiénes se equivocaron ellos o nosotros, el pueblo?

Yo empezaría por señalar con mi índice a quienes sugirieron o directamente removieron del pensum escolar las “Lecciones de Gobierno” las de “Cívica” y los que, por culpa suya no se conocen las grandes enseñanzas de la Urbanidad de Carreño.

Hoy, les garantizo que, si se le preguntara a un ciudadano, sin importar si reside en la capital, en Pinogana o en Kankintú, a quien deben acudir para que se le repararen (o se les construyan) las calles a sus comunidades, la respuesta sería “al diputado”. De hecho, me cuentan quienes se han sentado en uno de los cubículos de la Asamblea Nacional, que hay quienes esperan 5 o 6 horas para solicitarle a su diputado respectivo, que le “patrocine” el quinceaños de su hija.

Por ello hay circuitos electorales que eligen y peor aún reeligen a ignorantes, abusadores sexuales, ladrones, estafadores, narcotraficantes y similares como sus representantes ante lo que debería ser el primero órgano del estado. ¿Qué podemos esperar entonces de las deliberaciones y pronunciamientos que de esa augusta cámara deberían salir?

Veamos, con lo sucedido en la Asamblea Nacional nos damos cuenta que “no estaba muero, estaba de parranda”. Los tentáculos de poder dentro del reciento legislativo, pareciera que siguen activos y efectivos. Varios compraron las falsedades e imprecisiones emitidas por las organizaciones de turno, porque efectivamente se turnan para que el país no prospere, y se montaron en ese patín para no votar en defensa de una institución que debería ser lo más noble que hay, porque debe atender la salud y la vejez de muchos compatriotas.

¿Será que podríamos decir que aprendimos la lección? No lo creo. Somos como el muñeco “porfiao”, no importa cuán duro le pegues, vuelva y regresa, sonreído y pidiendo más. Y ustedes, mis queridos lectores se preguntarán que cuál es la solución.

Yo empezaría por hacer las reformas en la constitución que se requieren para poder iniciar luego un proceso constituyente serio, bien pensado, profundo y con bases sólidas que nos permitan desarrollarnos como un país donde se respeta la ley y el orden. Con el mayor respeto para quienes abogan por un proceso no contemplado por la actual constitución, esto solo sería una terrible pérdida de tiempo y de pérdida de la poca confianza que aún le queda al electorado, pues saben perfectamente que no aguanta una demanda de inconstitucionalidad.

Hay que blindar el proceso constituyente, garantizando que no imitemos los resultados que estamos viendo en la Asamblea Nacional. Hay que elegir gente capaz, honrada y de los mas altos valores cívicos y morales para que, sin banderías políticas, podamos diseñar esa nueva ruta que nos guiará a lograr lo que tanto queremos. Un mejor Panamá.

Si no lo hacemos y empezamos a llamar a plebiscitos para tomar decisiones, interpretando la norma de que “el poder emana del pueblo” entonces ¿para qué necesitamos a los órganos ejecutivo o legislativo? Si queremos aprobar un convenio internacional, convoquemos un plebiscito. Si queremos aprobar el presupuesto de la nación, convoquemos a otro y así sucesivamente. Les suena ridículo, ¿verdad?

No con esto aseguro que el proceso existente en la actual carta magna es el ideal, pero es el que está ahí y se debe cumplir, sino se estaría violando la propia constitución. No empecemos mal a reconstruir ese Panamá que todos anhelamos y queremos, Invirtamos en educación, pues sin ella todo lo demás sobra.

Y APENAS ESTAMOS COMENZANDO

 

Se acabaron los carnavales e iniciamos la cuaresma, época del año cuando el mundo católico se prepara para la Semana Santa.

La verdad no se ni por donde empezar a hacer un balance de los días previos al carnaval hasta hoy cuando escribo este artículo de opinión, pues hubo tantos acontecimientos a nivel nacional como internacional, que uno no sabe si analizarlos o ponerse a llorar.

Si empezamos por las consecuencias de las medidas que esta tomando el nuevo inquilino de la Casa Blanca, éstas han producido un sismo de gran impacto no solo en su tradicional área de incidencia directa, léase el continente americano, en singular pues solo hay uno, sino que en sus tradicionales socios y aliados en la Europa occidental.

Los países europeos, muchos de los cuales lucharon juntos durante la II Guerra Mundial, hoy no están alineados con los estadounidenses y más bien, pareciera que constituyen en un nuevo bloque o grupo de naciones democráticas que no comulgan con la forma de hacer negocio y mucho menos cómo lidiar diplomáticamente con algunas naciones del oriente, África y el Medio Oriente.  Digo un nuevo bloque pues no solo quieren ampliar la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) sino que están dispuesto a que los Estados Unidos de América continúe por otro camino.

Suena irónico, pero es un camino totalmente distante del que tanto se alejaron grandes líderes estadounidenses como Eisenhower, Reagan, Kennedy, Obama y tantos otros a quienes el mundo los veía, no solo como al representante de la nación mas poderosa del mundo, sino como a una persona que gozaba de mucho respeto y dignidad.

Lo que se está viendo actualmente, es como si el “pelao malo” de la escuela, el mismo que trató varias veces de hacerse el mas notorio de la escuela y nunca lo lograba, hubiere regresado y, luego de haber acusado a todos de mal portados, abusadores y ladrones, quiere ahora demostrar que si puede llegar a ser el mas malo de la escuela.

Hace muchos años aprendí que el respeto es algo que no se puede comprar ni imponer. Uno tiene que ganárselo. Ese derecho no es fácil, pues muchas veces uno debe salirse del camino retorcido, por el que “todo el mundo pasa” y construir un nuevo camino, lo cual no es fácil ni libre de controversia.

El tema de la operación de los puertos, porque no se ha vendido ninguno, huele como a rancio y desde mi balcón me parece que es un “cuento chino” donde solo un grupo no estábamos enterados de lo que se venía. Hay que comprar pop corn y sodas, para ver si aplaudimos o nos preocupamos.

Mientras tanto en Panamá se sigue en el proceso de discusión y aprobación de la nueva ley que deberá regir una de las mas importantes instituciones de todo el país. No se como es tan difícil para algunos diputados, que aparte de ser desmemoriados, sufren de ese falso síndrome de popularidad, que se ha generalizado con el uso de las redes sociales. O al menos así lo piensan ellos.

Anteriormente se les había sugerido a esta nueva generación de diputados que, si emitían su voto para calmar las aguas turbulentas causadas por un par, repito unos cuantos seudo líderes alborotadores profesionales, que han venido perdiendo el poco poder de convocatoria real del cual gozaron en algún momento o por supuestos líderes políticos, los votantes les pasaremos la factura en el 2029.

La propuesta que entró a la Asamblea no es la mismo que salió del primer debate y menos saliendo del segundo debate. Esto, lo mas probable es que pudiera llevar al presidente de la república a vetarlo y ojalá haya el porcentaje necesario dentro de la Asamblea, para que tengan que regresarlo al primer debate y ser un poco más sensatos y aprobar una ley que le sirva al país. Esto no se trata de servir de árbitro y mucho menos de complacer a un grupo específico o al otro; esto es como salvar a las CSS de una catástrofe económica inimaginable.

No hemos hablado de los carnavales, pero si ya la situación económica de gran cantidad de panameños era precaria, con las fiestas de Momo antes del colegio, presagio unos “problemitas” adicionales que si no se manejan como debe ser, nos puede explotar el globo en la cara, aunque las calificadoras han reducido sus preocupaciones por Panamá, la recomendación sigue siendo que no bajemos la guardia. Esto es solo un comentario, pero no se necesita una bola de cristal para adivinar lo que se nos viene encima. A ponernos los pantalones largos, porque lo que viene, no es fácil.

 

 

CARNAVAL EN LA CENTRAL

 Hoy concluye el carnaval, la fiesta que antecede al inicio de la cuaresma católica. Varios países del mundo ofrecen un espectáculo con alegría, color y bullicio, los cuales, dependiendo del país, se combinan con peculiaridades de cada uno de estos países o regiones donde se celebran.

Quizás los más grandes y conocidos de los que se celebran en nuestro continente, son los Río de Janeiro en Brasil y cuyo rival directo es el Carnaval de Salvador, Bahía, también en Brasil. Muy reconocido también, aunque de un talante totalmente diferente, es el famoso Mardi Gras en New Orleans, Estados Unidos de América.

Mas parecido al de Brasil, el carnaval de Barranquilla ha sido hasta declarado “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, por la UNESCO. Millones de personas se toman las calles de esta bella ciudad caribeña en Colombia, en una fiesta que a veces pareciera interminable. Otra cosa es el Carnaval de Veracruz, el mas grande y alegre de México, que se caracteriza por desfiles y mucha música que alegran hasta al mas triste.

En Europa, se celebra el Carnaval de una manera mas “europea” pero no por esto con menos alegría y vistosa, destacándose el de Colonia en Alemania, Cádiz en España, el famoso mundialmente carnaval de Venecia en Italia y el también famoso Tenerife en España. Hay uno un tanto diferente, en Notting Hill en el Reino Unido que hay quienes lo han calificado como el más grande de Europa.

Regresando a nuestra región, el Carnaval de la Habana, si bien es cierto se celebra en otras fechas, es alegre e igualmente colorido y contagiado de mucho sabor. Otro que nace como hijo de éste es el famoso carnaval de la Calle 8, en la “sawesera” de Miami, donde los nuevos y no tan nuevos cubanos rememoran esa tradición heredada de sus antepasados.

Ahora, después de este descriptivo viaje de carnavales alrededor del mundo, nos toca regresar al suelo patrio. El Carnaval de Panamá inicia en la época de la colonia, con “representaciones” de supuestas batallas entre conquistadores, esclavos e indios que se extendían desde lo que hoy se conoce como la Avenida Balboa, hasta el famoso Parque de Santa Ana. En realidad, el carnaval tradicional de Panamá nace luego que, el entonces alcalde la capital en 1910, José A. Arango, los oficializa y se invita a la Reina del Club Unión, considerada una mujer bellísima, Manuelita Vallarino, a que fuera la 1ª reina del carnaval.

Desde ese entonces, mucha agua ha pasado debajo del puente y el carnaval ha ido mutando a las fiestas populares en las que se han convertido. Hay muchos que recordamos aquellos famosos desfiles de carnaval por la central, donde las diferentes reinas de las etnias establecidas en Panamá, los Shriners, las cervecerías, los grandes almacenes y así muchos negocios, se lucían con el garbo que era esperado por todos. ¿Cuántos añoramos al inolvidable Lucho Azcárraga, montado, junto a su conjunto, en un carro alegórico interpretando las mas alegres tonadas típicas del país?

Eran carnavales donde no todo era carros alegóricos, sino donde por muchos meses se preparaban comparsas, tan diversas como nuestro pueblo y donde se derrochaba del ritmo y alegría característica. Años después, las mas grandes y famosas orquestas del caribe se disputaban el derecho de tocar en los toldos o en “cualquier esquina” como dice la canción. Eras fiestas carnestolendas, donde imperaba el respeto y la buena música.

La semana pasada escuché a Pedrito Altamiranda Jr. evocar lo que le inspiraba, a quien ha sido uno de los mas grandes exponentes del sentir del carnaval en la Ave. 7ª Central. Contaba como su papá, mi buen amigo el del bombín, se sentaba en chivas o autobuses en búsqueda de inspiración y, de la mano del Gran Tille, nos regalaron de la mejor música que podemos recordar sobre nuestro carnaval capitalino.

Siento y creo que el carnaval de nuestra ciudad capital no debe intentar competir con las fiestas del interior del país. En varias ciudades y pueblos hay Calle Arriba, Calle Abajo y hasta Calle del Medio. Hay reinas o princesas por días y por todo un año y así, desde las entrañas de nuestras costumbres y tradiciones, el lujo y el esplendor de esos carnavales no debe compararse con lo que debería ser el de la capital.

Aplaudo la decisión de la ATP en no patrocinar el carnaval este año, lo que permitió que la empresa privada, junto a la alcaldía retomase esta iniciativa de hace algunos años.

Esta es “la fiesta del pueblo” y como tal, debemos demostrar que tenemos buena música, buenas bebidas, la mejor alegría y la mejor gente del mundo para darle la bienvenida a nuestros visitantes y amigos para celebrar de la mejor forma lo que Pedrito nos cantó.

Y, VIENE EL LOBO

 Hasta no hace muchos años, los Yankees de Nueva York, el legendario equipo del beisbol profesional estadounidense, tenía una de las armas más temida en la figura del cerrador panameño Mariano Rivera. Mariano, no solo fue un jugador excepcional en cualquier diamante en el que jugara, sino que, entre sus grandes logros, en las Grandes Ligas, esta el de haberse convertido en el primero y único en la historia, de haber ingresado al Salón de la Fama del béisbol, con el 100% de los votos de quienes tienen derecho a votar.

Leyendo redes, artículos de diarios nacionales e internacionales y hasta en programas de opinión de la televisión, percibo que muchas personas han expresado su preocupación, indignación o impotencia, frente a lo que esta sucediendo, no solo en nuestra región, sino que en el mundo.

Esto nos lleva un estado de conmoción generalizado donde cualquier chispa podría encender una fogata, de aquellas que acostumbrábamos a disfrutar en nuestra juventud cuando íbamos a la playa o a la montaña con otros jóvenes que, al igual que nosotros vivíamos el momento y disfrutábamos de lo inesperado; es más, era lo que más hacíamos, como desafiando al futuro.

Cada generación ha tenido un momento, que marca un hito que hace que esa generación sea única. Así para los baby boomers, podría decirse que Woodstock fue la génesis o la cumbre de una generación, donde el amor libre, la ingesta de licor y drogas y la oposición a la guerra se combinaron con excelente música para marcar a esa generación. La misma que disfrutó a Los Beatles, quizás el mas emblemático grupo musical de la historia.

Esa fue una generación que creció sin preocupaciones personales y vivían para vivir y disfrutar el momento, sin preocuparse por el futuro.

Para sus padres, esa generación escuchaba música “diabólica” y no servía para nada. Que tan sorprendidos estarían hoy, al ver lo que aportó esa generación y las que le siguieron. Los géneros de música se sucedieron y podría asegurar que personajes como Juan Luis Guerra y Rubén Blades, por solo mencionar un par de los mas destacados, fueron quizás la cúspide desde donde, como es tradición, empezó el descenso de la calidad musical que tanto nos ha destacado como caribeños que somos.

Las actuales generaciones estamos siendo testigos de situaciones que muchos no logran entender. Muchos escuchan hablar de geopolítica y se preguntan para qué sirve o con qué se come. Escuchamos a amigos y vecinos sin paciencia, descalificar a los que no piensan igual que ellos. Vemos como llevamos a los puños discusiones insípidas, sin fundamento y lo que es peor, sin contenido, pues los argumentos muchas veces se basan en cápsulas o comentarios de imbéciles que publican en redes sociales, tratando de influir en la conciencia general.

 

Muchos gobiernos descubrieron que pueden incidir en las elecciones de otros países y la “indoctrinación” que antes se hacía en las universidades y plazas, ahora se hace en las redes. Los llamados “inluencers” se han convertido en líderes, magnates, expertos financieros y hasta dirigen países, seguidos por miles de borregos que no se toman el tiempo de por lo menos investigar, lo que leen o replican en redes.

El peligro que esto representa es que logran convencer a quienes se acostumbraron a que todo se lo dieran en las manos y bien masticadito, para no esforzarse.

Hoy tenemos a uno de esos grandes dirigentes que esta convencido que es el Mesías, no solo de su país, sino de todo el mundo. Su ego solo se compara al tamaño de su lengua, pues Pareciera que el cerebro no pareciera acompañarlo la mayoría de las veces.

Es un líder que, si bien es cierto ganó la elección con un muy pequeño margen, supo dividir por la mitad, una nación tan diversa que, desde mi balcón, no demorará mucho en dejar la línea hacia el matadero o la del flautista de Hamelin, en la que los han montado.

A finales del próximo año habrá elecciones “de medio término” y si llegan intactos a ese noviembre, los 435 escaños de la Cámara de Representantes y los 33 del Senado, se pudieran convertir en el gran fiel de la balanza de un gobierno que ha perdido el balance de poderes, base fundamental de cualquier democracia que se precie.

Ojalá y, como mundo, lleguemos en una sola pieza a ese noviembre, donde el curso del camino podría cambiar y ver una democracia funcionando, no como un auto eléctrico, sino como la máquina bien aceitada que debería ser.

Para quienes votaron por este mandatario, existen diferentes grupos, como lo hemos dicho; están sus fanáticos, que creo que representan un poco mas de un tercio del total. El segundo tercio son los decepcionados por las primeras acciones tomadas y el tercer tercio es el que votó en contra de “una comunista o socialista”. A este último tercio, lo único que les puedo decir es que bienvenidos a la “banana republic” que ustedes mismos propiciaron. 

Cada día que pasa me convenzo de que el resto del mundo esta a la espera que un “Mariano Rivera” se suba a la lomita para salvar el partido que estamos metidos, sin ni siquiera tener el uniforma puesto, porque sino será como decían los comentaristas “apaga y vámonos”.

¿Hasta cuándo con el mismo cuento?

 

A veces uno sabe por dónde empezar a expresar lo que siente. Hoy, por ejemplo, podríamos analizar el comportamiento y actitud de personas como el presidente estadounidense. No soy sicólogo, pero desde afuera podemos percibir que no es una persona racional y si lo fuera, está haciendo todo lo posible para que lo vean como lo contrario. Pero lo que hace esta fundamentado sobre una base, cuyo fundamento desarrollaremos mas abajo.

Podría decirse lo mismo de dictadores como Maduro, Ortega, Díaz Canel, Bukele y mandatarios electos como por ejemplo Milei. Para todos ellos hay una frase que se les podría aplicar por igual: “Si mis derechos no son iguales a los tuyos, entonces lo que tengo son privilegios”. Y aprovecho para recordar mi trillada frase: “Populismo de izquierda o derecha es igualmente malo”. Y sus comportamientos también tienen la misma base que la del coloso del norte.

Si seguimos haciendo un análisis de lo que hemos venido viviendo en los últimos días, no termino de entender cosas como que al alcalde capitalino le dicen que no puede multar a quienes se estacionen sobre las aceras, pero nadie hace nada al respecto y las aceras hoy, donde hay, no pueden ser usadas por sus supuestos usuarios, los transeúntes. Ahora, me pregunto yo si un puesto de comidas, con todos los permisos de operación que establece la ley, ¿puede ofrecer sus servicios estando sobre una acera? Si no puede, ¿quién lo multa? ¿La ATTT, el MINSA, la alcaldía o el MICI?

El sindicato que agrupa a los obreros de la construcción convoca a sus afiliados a una manifestación sobre la Ave. Balboa, porque, según ellos los diputados no les hicieron caso con respeto a sus absurdas propuestas para atender el problema del programa de IVM de la CSS; los protestantes se toman las calles, impidiendo el paso de quienes quieren ir a trabajar y ganarse su sustento. Llega la Policía Nacional tratan de despejar la vía y ante la violenta reacción de los manifestantes, los policías responden con gases lacrimógenos.

Los obreros se repliegan, irónicamente en el edificio que ellos mismos construyen, que albergará el nuevo Hospital del Niño y desde allí, tiran bombas molotov, que evidentemente no las hicieron en ese momento, o sea, venían “prefabricadas”, palos, bloques y varillas de acero contra los agentes antimotines, inclusive hiriendo a varios de ellos.

La policía se repliega para organizarse y en una operación digna de McGyver combinado con Hawaii 5-0, se toman el edificio y al rato lo desalojan, llevando  arrestados a varios de los integrantes de la confrontación. Lo interesante es que no se vio a ninguno de los altos dirigentes del sindicato. ¿Será que ellos sabían lo que iba a pasar después? Esa se los dejo de tarea.

¡Tremendo Éxito que se anotan los del sindicato! Son los mismos que en ninguna de las últimas elecciones han podido ni siquiera llegar al 10% y mucho menos al umbral de subsistencia con los candidatos que apoyan.

Presidente, son los mismos a quien usted autorizó que les descongelaran las cuentas. Los mismos que se quieren hacer del país, pero a punta de desestabilización. Los mismos que pretendieron tomarse el crédito de las protestas de finales del 2023, pero todos sabíamos que no tienen ni poder de convocatoria ni mucho menos apoyo de ese pueblo a quien dicen representar.

“Desde mi balcón” percibo que todos estos incidentes, tienen una misma base. La falta de valores cívicos, éticos y morales en todos los pueblos del continente. Mientras no enseñemos a los niños y jóvenes del país a ser buenos ciudadanos, seguiremos teniendo políticos sinvergüenzas; mientras los niños y jóvenes no aprecien el valor de la ética, seguirán apareciendo los seudo líderes, que en la realidad viven muy cómodos en comparación con sus supuestos seguidores.

Tenemos la obligación de volver a impartir las clases de urbanidad a muy temprana edad dentro de las escuelas y colegios del país. Tenemos que recuperar la posibilidad que a los jóvenes se les imparta las clases de lecciones de gobierno, para que conozcan sus derechos y obligaciones y aprendan a reconocer que los diputados no están para “resolverle” los problemas a nadie.

Enseñemos a nuestros niños a convertirse en hombres y mujeres en ciudadanos productivos, que quieran a su patria, que le juren lealtad a este pedazo de tierra que los vio nacer o crecer y que se sientan orgullosos de ver ondeando la majestuosa bandera panameña en la cima del Cerro Ancón o la del Volcán Barú. 

Todavía podemos rescatar este país. Metamos el hombro todos juntos para que podamos volver a ser ese Puente del Mundo y Corazón del Universo que nos legaron nuestros ancestros.

 

miércoles, 30 de abril de 2025

¿PRO MUNDI BENEFICIO?

 

¡Cuánta razón tenía Simón Bolívar cuando soñaba con una América unida y su capital en Panamá!

Infortunadamente su sueño no prosperó como él lo había concebido, pero su pensamiento trascendió y quizás se tradujo en la gestión de organizaciones como la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros organismos regionales de nuestro continente.

Bolívar había visualizado que la conformación de ese estado en el que se convirtió la unión de las 13 antiguas colonias británicas, que en 1776 se denominaron Los Estados Unidos de América, podría ser una posible amenaza para el resto de las antiguas colonias españolas, francesas y portuguesas americanas. Igualmente, habiendo vivido y estudiado en Europa, podía prever que los países colonizadores, podrían tratar de recuperar sus antiguos territorios.

El resto de la historia es conocida; “desde mi balcón” puedo deducir que una nación atentó contra el éxito del Congreso Anfictiónico de Panamá, hicieron que algunos países invitados se ausentaran y no se logró esa gran nación de estados con la que soñaba el libertador.

Si bien es cierto, hoy tenemos un continente que se mueve de izquierda a derecha, tal péndulo de reloj sigue sin existir esa cohesión tan necesaria, que nos permitiría tener, no sólo un gran mercado, sino un brazo fuerte para protegernos de posible ataques, políticos, económicos y militares.

En artículos anteriores me he pronunciado sobre la necesidad de Panamá de conformar alianzas con otros países; por ejemplo, en momentos como los que vivimos sería ideal que Canadá, México y Panamá pudieran convertirse en un gran bloque que sería un amortiguador para los ataques a los que estamos siendo sometidos. A ese nuevo “bloque” se podría invitar a otras naciones amigas como por ejemplo Dinamarca, Francia, Alemania y España, por solo mencionar algunos.

En Panamá debemos aprender a ser y sentirnos orgullosamente panameños. Quizás por ser un país con orígenes tan variados, como color y forma de ojos tenemos, los que vivimos en esta amalgama de personas que han llegado a Panamá por razones tan distintas como distintos somos quienes vivimos aquí.

Que tristeza produce oír a abogados y otros compatriotas estudiados, hablar en contra de nuestro país. Panamá es un país que vive “Pro Mundi Beneficio”. Aunque quieran cambiar la frase, cuanto gobierno pasa por el Palacio de las Garzas, seguimos siendo “Puente del Mundo y Corazón del Universo”, quizás la mejor frase para describir gran parte de nuestra historia y destino en el mundo.

 

Panamá no ha faltado a los compromisos adquiridos desde 1977 en los tratados del canal. La mejor prueba es que la parte atacante ha cambiado su base de acusación en varias ocasiones; desde que una nación extranjera controla la administración del canal, pasando por el bloqueo de las entradas al mismo, la salinización de los lagos, hasta que se pudiera producir el derrumbe de un puente sobre el mismo. 

No es justo que ahora, nuestro mayor socio comercial nos acuse de tener relaciones con un país, que sigue siendo uno de los principales socios comerciales de ellos mismos. No es justo que se nos quiera imponer, desde la capital de una nación hermana, la línea de nuestras relaciones diplomáticas y comerciales y lo peor es que por no tener razones fundamentadas en hechos, se han basado en motivos baladíes que no pueden ser sustentadas por la razón y la justicia sino por el chantaje y la manipulación.

Por otro lado, debemos encender todas las luces de emergencia para prepararnos para ataques que seguirán produciéndose por los próximos 4 años. Esto incluye fortalecer nuestra democracia, la transparencia, los valores cívicos y morales y la lucha en contra de la corrupción, quizás el peor de los cánceres que nos tiene inundado no solamente por las malas prácticas, sino por el narcotráfico y todos los tentáculos que se derivan de este.

Esto involucra fortalecer la justicia y proteger a nuestros jueces y magistrados para que nunca mas volvamos a tener la amenaza que ha promovido un convicto que al igual que otros ha querido comprar absoluciones y fallos amañados.

Los panameños debemos estar unidos, para defender lo que tanto nos ha costado. Tenemos una joya en el Canal de Panamá, que no solo hemos operado con mayor eficiencia y menor accidentabilidad que cuando no estaba bajo control de otros, sino que invertimos varios miles de millones de dólares en su ampliación para seguir dándole a todos un servicio eficiente y de primer mundo.

Panamá es una nación libre. Somos libres del establecimiento de relaciones diplomáticas que sean de la mejor conveniencia política y comercial para nosotros. No por eso debemos afectar nuestra amistad con nuestros vecinos, pero siempre dejando claro que no es por la fuerza que se obtienen beneficios, mas bien promover la negociación y las reglas de la diplomacia. Esto nos confirma que el servicio exterior no se debe constituir por amiguismo, sino por profesionales que pongan los interese del país por encima de cualquier otro.

La dignidad de un país no se negocia. Eso lo hemos vivido los panameños de forma viva. Debemos ser agradecidos con nuestros amigos, pero siempre estar listos para salir a la defensa de los intereses de esta gran nación, si bien no con armas, si con el derecho, la diplomacia, siendo enérgicos y cumpliendo lo que prometemos.

¿BULLYING 2.0?

 

A pocos días que tome posesión un nuevo presidente en los Estados Unidos de América, éste tiene una parte significativa del mundo preocupada, por decir lo menos, por las primeras acciones que anunciará una vez tome posesión pueden tener serias repercusiones para muchos.

Algunas de estas eran de esperarse, pues han sido su caballito de batalla, no solo en su primer período sino durante la campaña. Su “voto fuerte” se ubica principalmente en los estados del sur y del centro de esta nación federada, siendo hombres, “blancos” y con poco o muy bajo nivel de educación. Sin embargo, hay una considerable cantidad que lo apoyó en las elecciones de noviembre, por estar en desacuerdo con algunas de las políticas establecidas por el partido en gobierno.

Considero que este segmento de la población que eventualmente se puede convertir en el fiel de la balanza entre, por un lado, los que aplauden el “matonaje” o “bullying” del presidente electo y que quisieran que “la tierra de los libres y hogar de los valientes” regrese a los años donde la esclavitud y la discriminación eran legales y por el otro, los que reconocen los derechos de todos los ciudadanos por igual.

Estados Unidos de América hoy tiene algunos frentes abiertos como lo son por un lado la guerra entre Rusia y Ucrania y por el otro, a menos que se implemente el acuerdo de paz anunciado por el actual presidente, la situación entre Israel y el Grupo Hamás, entre otros. Ambos tienen implicaciones que impactan significativamente a la gran nación del norte.

Desde hace algunas administraciones, el gobierno estadounidense pareciera que se olvidó de su mal llamado “patio trasero” y se concentró en otras regiones. El resultado fue que dejó abierta la puerta y por ella se han metido no solo gobiernos de izquierda, sino la propia China. Hoy, hay alrededor de 9 países de la América continental son gobiernos dirigidos por líderes que se alinean con la izquierda, unos más democráticos y otros más dictatoriales, pero en la izquierda al fin.

Por otro lado, han surgido líderes de derecha o extrema derecha que, nuevamente unos mas democráticamente que otros, han llegado al poder y han sabido manejar la opinión pública de manera tal, que se venden como los únicos “salvadores” de su tierra y dueños de la verdad, sin cuestionamientos. Los colombianos saben bastante de este tipo de personas. Aprovecho para repetir algo que he mencionado en muchas ocasiones: Todo extremo, de izquierda o de derecha es malo. Todo fanatismo sea religioso o de cualquier otra índole es igual de malo.

Por su parte China ha adquirido propiedades de tierras de cultivo en grandes magnitudes en varios países de la región y ha mostrado interés haciendo grandes inversiones en la región, siendo la más reciente un nuevo puerto ubicado en el Perú. Esto ha despertado un marcado “interés” en el hermano del norte.

El nuevo presidente, en lugar de pelear con sus vecinos y aliados, debería conformar un bloque de naciones que le permita enfrentar, no sólo lo que le prometió a su base MAGA, que en ocasiones se convierte más en un sueño que en una realidad, sino para liderar un continente unido en temas económicos, geopolíticos y de ayuda mutua. Lo que veo muy difícil es que pueda reconocer que el mundo cambió, que la guerra fría no existe y que hoy por hoy, es mejor no echarle basura a tu vecino, porque no tienes forma de controlarlo y eventualmente esa basura regresará a tu propio patio.

Es que, si no lo hace, a quienes ha estado agrediendo, como por ejemplo Canadá, México, Dinamarca y Panamá pudieran, como se ha propuesto, formar un nuevo frente de naciones, como aquel de “los no alineados” que tanto nos ayudó para que el Canal llegara a manos de Panamá.

Es una realidad que, dentro de sus filas, hay un cierto nivel de fanatismo, en algunos casos basado en temas religiosos, otros por convicciones supremacistas y así tiene varias alas de la población que están convencidos que les cumplirá todo lo prometido en campaña. El nuevo presidente es, desde la perspectiva de muchos, un misógino, loco, mentiroso y varios otros adjetivos, pero creo que en realidad es una persona inestable, que tiene su propia visión de los que el estado debe ser y que pareciera que cuenta con el respaldo de los otros dos órganos del estado y medios informativos digitales.

Esta acostumbrado a tomar decisiones y a no ser cuestionado por ellas y creo que está convencido que la Casa Blanca funciona como si estuviera dentro de la Torre de oficinas que lleva su apellido.

Nos esperan unos 4 largos años, con altibajos pronunciados y manteniéndonos sostenidos con las uñas de los pies, a la espera de qué puede suceder al día siguiente; ¿nos suena conocido esto? Los panameños ya lo vivimos y no fue agradable. Por lo menos los medios de comunicación tendrán noticias y caricaturas para compartir, todos los días. 

UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...