domingo, 18 de enero de 2026

¿CUÁL ES EL PAÍS QUÉ QUEREMOS?

 Gran parte de la gente decente que residimos en este país no salimos de nuestro asombro por varias cosas de las tantas que sucedieron la semana pasada, muchas de ellas saliendo de la Asamblea Nacional de Diputados.

Por un lado, tenemos a un grupo de diputados que proponen una ley para decretar una amnistía a quienes hayan resultado o resulten culpables de delitos políticos. Referida como la ley pro-Martinelli, en referencia al expresidente de la república que ha sido hallado culpable de crímenes comunes, nada que ver con crímenes políticos. Este anteproyecto de ley no solo atenta contra la separación de poderes democráticos, sino que permitiría a un órgano del estado encargado de la confección de leyes y de supervisión del órgano ejecutivo, a calificar en qué clase se ubica algún tipo de delito.

No entiendo como este tipo de enajenamiento podría ser siquiera considerado para ser evaluado en primer debate, mucho menos pasar al pleno para su consideración.

Mientras tanto, se debería adelantar en las reformas necesarias para que el reglamento interno de la propia asamblea sea actualizado de la manera que se requiere y que ha sido sugerido en múltiples ocasiones por algunos buenos congresistas, sin mucho éxito, pues a los otros, no les conviene las referidas reformas.

Por otro lado, vemos como un ministro de seguridad de los Estados Unidos de América, viene a Panamá, suscribe “acuerdos” o “memorándum de entendimiento” o como los queramos llamar y sorprendentemente la versión en castellano tiene diferencias con la versión en inglés. Me recuerda a la famosa frase “como si fuera soberano” en cuya interpretación se basó por muchos años la posición de los estadounidenses, pues en la versión inglesa del tratado, que nunca fue firmado por panameño alguno, se interpretaba que efectivamente ellos eran soberanos en la Zona del Canal. O sea, en vez de caminar hacia adelante, ¿echamos para atrás?

¿De veras fue un error? ¿Cómo es posible que nadie se hubiera dado cuenta? Lo que nos lleva entonces a poner en tela de duda la buena voluntad que debe regir los acuerdos entre naciones. Ojo, no estoy entrando a calificar el contenido de los dos documentos firmados, pero si entro a levantar mi ceja derecha y repito la pregunta: ¿Por qué es diferente el contenido de los referidos acuerdos?

Otro tema que a muchos nos ha llamado la atención es la cantidad de panameños que se han manifestado en favor no solo de una presencia militar estadounidense en el país, sino en favor de una invasión. Muchos sustentan su posición en el hecho que el país “no puede con mas corrupción”. A ellos les hago una primera pregunta: Y ¿qué es lo que estamos viendo en la nación del norte? En mi forma de ver las cosas, lo que ha venido sucediendo allá en los últimos casi 3 meses no se diferencia mucho de lo que hemos estado viendo en varias de nuestras “banana republics” debajo del Río Grande.

Irónicamente muchos de los que claman por una invasión no la padecieron a finales de los años ochenta. Hablan inglés machucado y no me tienten, pero son los mismos que pareciera que compraron sus títulos universitarios.

Son los mismos que sugieren a sus hijos “que no se mezclen con niños de color extraño” y que hacen negocio con cualquier gobierno que gane las elecciones. Ah y para colmo de males, fueron los que financiaron y votaron por los diputados de siempre.

Estamos empezando la semana mayor para el mundo cristiano y las fiestas de Pesaj para el mundo judío. Ambas conmemoran eventos muy especiales y que han marcado el calendario de gran parte del mundo como lo conocemos hoy.

Exhorto a los políticos, activistas sociales, dirigentes gremiales y sindicales y en fin al público en general a adoptar una actitud fraternal hacia nuestro prójimo. Que el respeto, la tolerancia, la ética y la fraternidad prevalezcan por sobre cualquier otro sentimiento que pueda aflorar en nuestro corazón y en nuestra mente.

Miremos a nuestros hermanos con ojos bondadosos y que ese amor que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo sea la guía que marque nuestros caminos, cualesquiera que estos sean. Si seguimos en la ruta que vamos, para el 2029 tendremos luchas en las calles (mas de las peleas que ya se ven), el narcotráfico tomándose barriadas y calles y cleptocracia a la orden del día.

La verdad es que ese no es el Panamá que Yo anhelo para mis hijas y nieto. Ejemplos en América Latina hay muchos. Veámoslos de lejitos, no los quiero en mi país.  

ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO

 

“Es la economía, estúpido” fue un eslogan político muy popular en la campaña presidencial estadounidense de 1992, que enfatizaba la importancia de las cuestiones económicas para los votantes.

Pareciera que una vez más, esta frase cobrará un valor incalculable en la política de Estados Unidos de América y de paso del resto del mundo. Esto, porque al ser la economía mas grande y tener uno de los ejércitos más poderosos del planeta, lo que deciden en un par de oficinas, tiene un impacto incalculable para todos los demás.

Desde el pasado enero, con el ascenso al poder de una controversial figura en el “coloso del norte”, hemos visto que uno de los órganos del estado ha estado como de vacaciones y su accionar ha sido mayoritariamente para aprobar nombramientos hechos por el órgano ejecutivo. Lo que implica que no esta funcionando el balance entre poderes que sugiere una democracia plena.

Las políticas de aranceles anunciado por el presidente Trump, han tenido un impacto bastante predecible, excepto por el círculo que rodea al propio presidente, que pareciera estar compuesto principalmente por “yes man/woman”. Los mercados internacionales se han visto perjudicados al punto que muchos analistas se están preguntando si en algún momento en el futuro cercano, se podría regresar a como estaban antes del anuncio que puso en práctica el gobierno estadounidense.

La realidad es que tan pronto el jefe del ejecutivo anunció que ponía en pausa la medida arancelaria por 90 días el pasado miércoles, los mercados rebotaron de una manera tan significativa, que ha hecho que regrese la esperanza a los mercados.

Sin embargo, paralelo a lo que estamos analizando, la confrontación EEUU-China se mantiene y se incrementa prácticamente hora por hora. EEUU está llevando este enfrentamiento a un punto en del cual se hará muy difícil regresar sin tener que lamer heridas.

Si bien es cierto, el porcentaje no es balance 0, la realidad es que producir cualquier cosa en EEUU sale mas caro que hacerlo en China, por las razones que sea y no es un tema en el que me quiero meter en este momento. Hace años comenté que, el mundo cambió, los únicos que no se han querido dar cuenta de esto son los estadounidenses”. Hoy estamos “pagando el pato” de esa ignorancia.

Hay que poner los pies sobre la tierra, aunque resulte muy caro para los políticos aceptar cuando se equivocan. Desde el gobierno de George W. Bush, los Estados Unidos de América se desconectó de la región donde esta ubicada y se permitió que otros gigantes empezaran a llenar los espacios que se dejaban vacíos.

Esto provocó que el continente que conocemos como América, se viera forzado a buscar nuevas alianzas en Europa y Asia, como efectivamente hemos visto la forma como los productos chinos que antes no eran tan confiables, se han desarrollado ahora en el continente, incluyendo el propio EEUU.

La lucha por el reconocimiento de Taiwán como nación prácticamente se perdió en este sector del globo, lo que ha hecho que, política y diplomáticamente, la pisada china se haya profundizado. Sabemos de grandes extensiones de tierra en Sur américa y en África donde este coloso asiático cultiva, principalmente granos y vegetales, garantizando que, en caso de un desastre natural en su nación, no se vean afectados en la alimentación de sus 1,500 millones.

Lo que va a suceder en el futuro inmediato, no se sabe, pero es obvio que, ante los ojos del resto del mundo, el gobernante estadounidense tuvo que dar su brazo a torcer y los chinos se mantienen inmóviles. La realidad es que hay un juego de ajedrez de alto nivel desarrollándose que pudiera tornarse peligroso, pues no creo que haya nadie que pueda asegurar cuál será la próxima salida irracional del nuevo gobernante, que siento ha ido erosionando esa mínima ventaja y apoyo con la que ganó las elecciones a finales del año pasado.

Esta es una pelea entre “elefantes” y dice el dicho que cuando estos paquidermos se enfrentan, la primera en salir afectada es siempre la hierba. Por ende, como hierba que somos, es importante mantenernos lejos de esa disputa sin sentido y en la cual no estoy seguro podrá salir airoso ninguno de los dos.

Me reitero en mi predicción que, si la situación política estadounidense se mantiene como esta en este momento, no veo al secretario de estado manteniéndose en ese cargo por más de un año más y, veo al partido republicano perdiendo el control del congreso estadounidense que hoy disfrutan. Esto pudiera implicar que, a lo mejor, se conseguirían los votos necesarios para un posible “impeachment” al actual presidente.

Lo que si es una realidad es que lo que queda del 2025, será como estar montado en una montaña rusa sin tener un conocimiento claro de cuanto tiempo dura la vuelta y mucho menos si llegará a un punto final de satisfacción.

martes, 2 de septiembre de 2025

¿COLGAMOS LOS GUANTES?

 El mundo sigue enredándose más cada día. A veces me siento como que el expresidente panameño convicto y condenado, tuviera la influencia como para poder mantener cada día una locura más, tal cual como sucedía cuando gobernaba, donde las apuestas eran para ver con qué “ñamesura” se saldría al día siguiente.

El presidente de Estados Unidos ha anunciado nuevos aranceles los cuales, lo mas probable es que impacte el bolsillo de quienes votaron por él, así como los que no lo hicieron. Los mercados enseguida empezaron a, por lo menos, abrir los ojos para ver que pasaba.

Cuando escribíamos este artículo no se había anunciado una reducción de intereses en ellos depósitos en bancos del gran coloso del norte, pero se especulaba que esto podrían ser cuestión de tiempo, lo cual obviamente, impactarán significativamente la ya maltratada economía estadounidense.

Este incremento en los aranceles en los bienes que ingresan a EEUU seguramente impactará los diferentes mercados de esa nación y lo mas probable es que empuje a una inflación considerable para los consumidores locales. Tengo la impresión de que esto tendrá su incidencia en la política y solo en la noche anterior se veía como el candidato respaldado no solo por el presidente, sino por el dueño de la red X, perdía por alrededor de 10 puntos en puesto en la Corte Suprema de Wisconsin mientras que los dos escaños en la legislatura de la Florida se teñían de rojo, atendiendo al llamado de los dirigentes mencionados.

En Panamá, la saga del expresidente Martinelli, sigue acaparando un tiempo y espacio excesivamente grande e innecesario, al punto que el hecho que un pobre perrito sale a pasear de, se convierte noticia “de primera plana”; con el mayor respeto de mis amigos y colegas comunicadores, así fuera que “a la gente le gusta consumir este tipo de amarillismo” parte del rol de los medios de comunicación es educar y orientar.

Mientras tanto la guerra “que se iba a acabar el 21 de enero, sigue casi que, a la misma velocidad y acusaciones de bando y bando, como si nada hubiera pasado. La violencia en la Franja de Gaza regresó y creo nadie se atreve a predecir cómo va a acabar, es más, nadie sabe si puede haber un fin en el tiempo inmediato.

Regresando a nuestro país, no importa con quien se converse, todos coinciden en que estamos muy mal económicamente y no se siente que hay un piloto del área económica y esto está acarreando malos presagios para la micro y pequeña empresa.

Lo hemos mencionado en varias ocasiones y nos vemos forzados a volverlo a traer al tapete: Mientras no se ayude económicamente a los pequeños empresarios, estos no podrán contratar a colaboradores que son los que al final de cuenta empujan la economía nacional. Es ahí donde se debe invertir, no en seguir abultando planillas que todos sabemos no le funcionó al gobierno anterior y no le va a funcionar al actual.

Hay que hacer los cambios imprescindibles en el servicio exterior y hay que hacerlo de inmediato. No hay forma que nuestras relaciones en el mundo se vean afectada, por la incapacidad de ciertas personas que se habían convencido de que los diplomáticos solo paseaban y asistían a fiestas. Salvo pocas excepciones, tenemos deficiencias serias que debemos subsanar.

El ”chen chen” que tanto se prometió ni se ha cumplido ni se va a cumplir, pues no encontraron fondos en caja, como si le pasó al petardedador de la embajada que se encontró las arcas llenas y ahí empezó el derroche.

Reconozco que había tantos “zapatos desamarrados” que no se sabía por dónde empezar a atar los cordones, pero esos problemas no se van a solucionar por sí solos. El presidente no tiene vice, pero si tiene una gran cantidad de gente alrededor que le pueden ayudar. Y si siente que le hace falta, pues convoque a quienes usted considere lo pueden ayudar.

La asamblea no ha estado ayudando mucho, salvo contadas excepciones, lo cual nos confirma que no es un tema de partidos sino de capacidad. Mientras sigamos escogiendo a sinvergüenzas, maleantes y similares, seguiremos teniendo los mismos resultados, “pan pa´hoy y hambre pa´mañana”.

No podemos sencillamente colgar los guantes, hay que dar la pelea. Este es un combate a 5 años y no llevamos ni siquiera uno detrás de nosotros. Hay que hacer una campaña para que las personas a nivel nacional aprendan de cívica y de lecciones de gobierno, para que puedan saber como comportarse y a quien dirigirse para que se resuelva los problemas de la comunidad. Los noticieros matutinos no deben seguir siendo “corregidurías del aire”, sino fuente de información y capacitación para tener mejores ciudadanos.

Aún tenemos tiempo y la pregunta que suelto al aire es: Tenemos la voluntad para hacerlo o seguiremos con el juega vivo o peor todavía con el “mientras no me cojan es legal”. El país es de todos, ¿cuándo vamos a empezar a reclamarlo?

¿QUÉ ES UN MAESTRO?

 Se acabaron los carnavales e iniciamos la cuaresma, época del año cuando el mundo católico se prepara para la Semana Santa.

La verdad no se ni por donde empezar a hacer un balance de los días previos al carnaval hasta hoy cuando escribo este artículo de opinión, pues hubo tantos acontecimientos a nivel nacional como internacional, que uno no sabe si analizarlos o ponerse a llorar.

Si empezamos por las consecuencias de las medidas que esta tomando el nuevo inquilino de la Casa Blanca, éstas han producido un sismo de gran impacto no solo en su tradicional área de incidencia directa, léase el continente americano, en singular pues solo hay uno, sino que en sus tradicionales socios y aliados en la Europa occidental.

Los países europeos, muchos de los cuales lucharon juntos durante la II Guerra Mundial, hoy no están alineados con los estadounidenses y más bien, pareciera que constituyen en un nuevo bloque o grupo de naciones democráticas que no comulgan con la forma de hacer negocio y mucho menos cómo lidiar diplomáticamente con algunas naciones del oriente, África y el Medio Oriente.  Digo un nuevo bloque pues no solo quieren ampliar la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) sino que están dispuesto a que los Estados Unidos de América continúe por otro camino.

Suena irónico, pero es un camino totalmente distante del que tanto se alejaron grandes líderes estadounidenses como Eisenhower, Reagan, Kennedy, Obama y tantos otros a quienes el mundo los veía, no solo como al representante de la nación mas poderosa del mundo, sino como a una persona que gozaba de mucho respeto y dignidad.

Lo que se está viendo actualmente, es como si el “pelao malo” de la escuela, el mismo que trató varias veces de hacerse el mas notorio de la escuela y nunca lo lograba, hubiere regresado y, luego de haber acusado a todos de mal portados, abusadores y ladrones, quiere ahora demostrar que si puede llegar a ser el mas malo de la escuela.

Hace muchos años aprendí que el respeto es algo que no se puede comprar ni imponer. Uno tiene que ganárselo. Ese derecho no es fácil, pues muchas veces uno debe salirse del camino retorcido, por el que “todo el mundo pasa” y construir un nuevo camino, lo cual no es fácil ni libre de controversia.

El tema de la operación de los puertos, porque no se ha vendido ninguno, huele como a rancio y desde mi balcón me parece que es un “cuento chino” donde solo un grupo no estábamos enterados de lo que se venía. Hay que comprar pop corn y sodas, para ver si aplaudimos o nos preocupamos.

Mientras tanto en Panamá se sigue en el proceso de discusión y aprobación de la nueva ley que deberá regir una de las mas importantes instituciones de todo el país. No se como es tan difícil para algunos diputados, que aparte de ser desmemoriados, sufren de ese falso síndrome de popularidad, que se ha generalizado con el uso de las redes sociales. O al menos así lo piensan ellos.

Anteriormente se les había sugerido a esta nueva generación de diputados que, si emitían su voto para calmar las aguas turbulentas causadas por un par, repito unos cuantos seudo líderes alborotadores profesionales, que han venido perdiendo el poco poder de convocatoria real del cual gozaron en algún momento o por supuestos líderes políticos, los votantes les pasaremos la factura en el 2029.

La propuesta que entró a la Asamblea no es la mismo que salió del primer debate y menos saliendo del segundo debate. Esto, lo mas probable es que pudiera llevar al presidente de la república a vetarlo y ojalá haya el porcentaje necesario dentro de la Asamblea, para que tengan que regresarlo al primer debate y ser un poco más sensatos y aprobar una ley que le sirva al país. Esto no se trata de servir de árbitro y mucho menos de complacer a un grupo específico o al otro; esto es como salvar a las CSS de una catástrofe económica inimaginable.

No hemos hablado de los carnavales, pero si ya la situación económica de gran cantidad de panameños era precaria, con las fiestas de Momo antes del colegio, presagio unos “problemitas” adicionales que si no se manejan como debe ser, nos puede explotar el globo en la cara, aunque las calificadoras han reducido sus preocupaciones por Panamá, la recomendación sigue siendo que no bajemos la guardia. Esto es solo un comentario, pero no se necesita una bola de cristal para adivinar lo que se nos viene encima. A ponernos los pantalones largos, porque lo que viene, no es fácil.

LOOR AL MAESTRO

 Para hoy hay anunciada una huelga general para supuestamente protestar por la aprobación de la nueva ley de la Caja del Seguro Social. Digo supuestamente, pues si ustedes les preguntaran a los “huelguistas”, aparte de repetir como papagallos las arengas de unos supuestos líderes, ni siquiera han leído la ley aprobada.

Hacia finales del año pasado en un artículo escrito por mí, comenté que nos esperaba un año 2025 con un camino pedregoso en el área económica. Lo que nunca me imaginé es fuera a estar tan llenos de piedras como lo que se está viviendo. Un buen termómetro de la economía son las tiendas dentro de los centros comerciales y en su gran mayoría te comentan que octubre y noviembre fueron malitos y que diciembre no ayudó a recuperarse.

Ese arrastre ha hecho que enero y febrero, que también han sido bastante irregulares, por no repetir malos, está presentando una situación que no podrán seguir manteniendo por mucho tiempo más. Hay que reconocer que, a esta situación, no ha ayudado mucho las declaraciones y acciones de quien ocupa la presidencia de los Estados Unidos de América.

Si sumamos todo esto, no me hace sentido que grupos como los educadores, insistan en un paro de labores y más aún cuando ellos saben perfectamente que, al igual que los médicos, su trabajo es imprescindibles. Si no hay niños y jóvenes educados, nos estamos condenando a un futuro ya no gris, sino casi que negro. Y si hacemos la terrible comparación de los niños y jóvenes que asisten a los colegios privados frente a los que se ven afectados por estos paros, huelgas como las quieran llamar, esa brecha de la que tanto se habla, se ensancha tan rápido como se desperdicia el agua cuando se limpian las aceras a punta de manguera.

Todo el país sabe que organizaciones tan desprestigiadas como SUNTRACS, tienen tanto poder de convocatoria como son sus resultados en cada elección nacional en la que participan con algún candidato. Pareciera que esos dirigentes sirven solo para vivir bien y para anhelar hacer lo mismo que le critican a las autoridades del gobierno de turno, sea quien sea. Lo que no entiendo, como algunos buenos dirigentes de los gremios de educadores, prefieren contribuir en la ruina del país a erguirse por encima de hasta sus propios deseos personales, para contribuir al engrandecimiento del país.

Todo esto hace que varios analistas políticos con quienes he conversado, pensemos que hay algo mas detrás de todo lo que está sucediendo. Y como en Panamá los “bochinches” circulan primero en la “Vereda Tropical de la Desinformación” y se cumple el famoso dicho que “lo que circula como bola, termina siendo cierto”, tenemos que considerar que debe haber un hilo conductor entre lo que sucede en las calles y la desestabilización económica que esto conlleva, con lo que sucede en la embajada de una nación centroamericana, en la Corte Suprema de Justicia y en la Asamblea Nacional, cuando hasta un diputado de un partido no afín al partido gobernante, promueve la liberación del “líder de otro partido” y un dirigente de ese partido amenaza que no habrá paz social mientras no se haga lo que el dueño del partido desea.

¿Es que de verdad hay quien prefiere destruir al país para ejercer algún tipo de presión que lo lleve a salvarse de cumplir la ley? Eso no es ser un verdadero líder, ni siquiera de la juta directiva de un PH. Eso es ser un cobarde, misógino. que piensa que todo tiene un precio. Y volvemos a caer en mi tema favorito: La falta de valores cívicos, éticos y morales, tiene a nuestro querido Panamá en un proceso de decadencia, que se acelera con el pasar de los días.

La época de los grandes líderes que ha tenido el país como el Dr. Belisario Porras, Arnulfo Arias y Omar Torrijos, pasó. Pero todos, con sus aciertos y desaciertos, de una manera u otra, dejaron un legado al país. Me imagino que muchos me odiarán por destacar el liderazgo de los últimos dos pues a ellos, o los aman o los odian, no hay términos medios en ese renglón. Pero no me vengan a decir ahora que existe un cuarto que todo lo que ha hecho es comprar y destruir todo por donde camina. Eso no es liderazgo, eso es clientelismo.

Los educadores de nuestro país aún tienen la posibilidad de intervenir para salvar al país. Aún tienen la oportunidad de aportar e inclusive ser los verdaderos líderes que estos turbulentos momentos demandan. El país los llama, a como dice el himno al maestro:

En sus manos no luce y destella

ni la espada marcial ni el cañón

sino el libro, la bíblica estrella

que conduce hacia la redención

Hoy, los exhorto a erguirse por encima de hasta sus intereses personales y buscar el beneficio de sus queridos estudiantes quienes, al igual que sus propios hijos, buscan un mejor futuro para todos en esta gran nación. 

El error, enemigo siniestro

va borrando su denso capuz,

cuando pasa triunfante el maestro

esparciendo torrentes de luz

 

 

 

¿APRENDIMOS LA LECCIÓN?

 

Últimamente los panameños y pareciera que una gran cantidad de los pueblos del mundo, hemos regresado a la etapa del fanatismo, ya sea político o religioso. 

Así, vemos a “falsos profetas” que prometen sentarse a la derecha del señor, candidatos que prometen dinero, “facilitadores” que prometen resolver temas de migración o de reducción de penas, “influencers” que prometen miles de seguidores y así sucesivamente. En lo que coinciden todos es que tienen buena “labia” y saben que no podrán cumplir con lo prometido.

Hay una anécdota, que se le achaca desde hace mucho tiempo al Dr. Belisario Porras, aunque quienes saben del tema, aseguran que no fue él quien así se dirigía a las masas que lo aclamaban. Pero hubiera sido o no uno de los más grandes dirigentes que hemos tenido en este país quien lo dijo, todo parece indicar que tenía razón.

Sólo en las últimas elecciones, hubo un candidato “mesías”, ¿se imaginan si hubiera ganado? También hubo otro que prometió y prometió a sabiendas que no podría cumplir. También vimos al líder impoluto que todo lo puede y que estaba convencido que sus “seguidores” serían una especie de clones multiplicados y que se sentarían en el hemiciclo legislativo solo esperando instrucciones del “jefe”.

A ver, ¿quiénes se equivocaron ellos o nosotros, el pueblo?

Yo empezaría por señalar con mi índice a quienes sugirieron o directamente removieron del pensum escolar las “Lecciones de Gobierno” las de “Cívica” y los que, por culpa suya no se conocen las grandes enseñanzas de la Urbanidad de Carreño.

Hoy, les garantizo que, si se le preguntara a un ciudadano, sin importar si reside en la capital, en Pinogana o en Kankintú, a quien deben acudir para que se le repararen (o se les construyan) las calles a sus comunidades, la respuesta sería “al diputado”. De hecho, me cuentan quienes se han sentado en uno de los cubículos de la Asamblea Nacional, que hay quienes esperan 5 o 6 horas para solicitarle a su diputado respectivo, que le “patrocine” el quinceaños de su hija.

Por ello hay circuitos electorales que eligen y peor aún reeligen a ignorantes, abusadores sexuales, ladrones, estafadores, narcotraficantes y similares como sus representantes ante lo que debería ser el primero órgano del estado. ¿Qué podemos esperar entonces de las deliberaciones y pronunciamientos que de esa augusta cámara deberían salir?

Veamos, con lo sucedido en la Asamblea Nacional nos damos cuenta que “no estaba muero, estaba de parranda”. Los tentáculos de poder dentro del reciento legislativo, pareciera que siguen activos y efectivos. Varios compraron las falsedades e imprecisiones emitidas por las organizaciones de turno, porque efectivamente se turnan para que el país no prospere, y se montaron en ese patín para no votar en defensa de una institución que debería ser lo más noble que hay, porque debe atender la salud y la vejez de muchos compatriotas.

¿Será que podríamos decir que aprendimos la lección? No lo creo. Somos como el muñeco “porfiao”, no importa cuán duro le pegues, vuelva y regresa, sonreído y pidiendo más. Y ustedes, mis queridos lectores se preguntarán que cuál es la solución.

Yo empezaría por hacer las reformas en la constitución que se requieren para poder iniciar luego un proceso constituyente serio, bien pensado, profundo y con bases sólidas que nos permitan desarrollarnos como un país donde se respeta la ley y el orden. Con el mayor respeto para quienes abogan por un proceso no contemplado por la actual constitución, esto solo sería una terrible pérdida de tiempo y de pérdida de la poca confianza que aún le queda al electorado, pues saben perfectamente que no aguanta una demanda de inconstitucionalidad.

Hay que blindar el proceso constituyente, garantizando que no imitemos los resultados que estamos viendo en la Asamblea Nacional. Hay que elegir gente capaz, honrada y de los mas altos valores cívicos y morales para que, sin banderías políticas, podamos diseñar esa nueva ruta que nos guiará a lograr lo que tanto queremos. Un mejor Panamá.

Si no lo hacemos y empezamos a llamar a plebiscitos para tomar decisiones, interpretando la norma de que “el poder emana del pueblo” entonces ¿para qué necesitamos a los órganos ejecutivo o legislativo? Si queremos aprobar un convenio internacional, convoquemos un plebiscito. Si queremos aprobar el presupuesto de la nación, convoquemos a otro y así sucesivamente. Les suena ridículo, ¿verdad?

No con esto aseguro que el proceso existente en la actual carta magna es el ideal, pero es el que está ahí y se debe cumplir, sino se estaría violando la propia constitución. No empecemos mal a reconstruir ese Panamá que todos anhelamos y queremos, Invirtamos en educación, pues sin ella todo lo demás sobra.

Y APENAS ESTAMOS COMENZANDO

 

Se acabaron los carnavales e iniciamos la cuaresma, época del año cuando el mundo católico se prepara para la Semana Santa.

La verdad no se ni por donde empezar a hacer un balance de los días previos al carnaval hasta hoy cuando escribo este artículo de opinión, pues hubo tantos acontecimientos a nivel nacional como internacional, que uno no sabe si analizarlos o ponerse a llorar.

Si empezamos por las consecuencias de las medidas que esta tomando el nuevo inquilino de la Casa Blanca, éstas han producido un sismo de gran impacto no solo en su tradicional área de incidencia directa, léase el continente americano, en singular pues solo hay uno, sino que en sus tradicionales socios y aliados en la Europa occidental.

Los países europeos, muchos de los cuales lucharon juntos durante la II Guerra Mundial, hoy no están alineados con los estadounidenses y más bien, pareciera que constituyen en un nuevo bloque o grupo de naciones democráticas que no comulgan con la forma de hacer negocio y mucho menos cómo lidiar diplomáticamente con algunas naciones del oriente, África y el Medio Oriente.  Digo un nuevo bloque pues no solo quieren ampliar la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) sino que están dispuesto a que los Estados Unidos de América continúe por otro camino.

Suena irónico, pero es un camino totalmente distante del que tanto se alejaron grandes líderes estadounidenses como Eisenhower, Reagan, Kennedy, Obama y tantos otros a quienes el mundo los veía, no solo como al representante de la nación mas poderosa del mundo, sino como a una persona que gozaba de mucho respeto y dignidad.

Lo que se está viendo actualmente, es como si el “pelao malo” de la escuela, el mismo que trató varias veces de hacerse el mas notorio de la escuela y nunca lo lograba, hubiere regresado y, luego de haber acusado a todos de mal portados, abusadores y ladrones, quiere ahora demostrar que si puede llegar a ser el mas malo de la escuela.

Hace muchos años aprendí que el respeto es algo que no se puede comprar ni imponer. Uno tiene que ganárselo. Ese derecho no es fácil, pues muchas veces uno debe salirse del camino retorcido, por el que “todo el mundo pasa” y construir un nuevo camino, lo cual no es fácil ni libre de controversia.

El tema de la operación de los puertos, porque no se ha vendido ninguno, huele como a rancio y desde mi balcón me parece que es un “cuento chino” donde solo un grupo no estábamos enterados de lo que se venía. Hay que comprar pop corn y sodas, para ver si aplaudimos o nos preocupamos.

Mientras tanto en Panamá se sigue en el proceso de discusión y aprobación de la nueva ley que deberá regir una de las mas importantes instituciones de todo el país. No se como es tan difícil para algunos diputados, que aparte de ser desmemoriados, sufren de ese falso síndrome de popularidad, que se ha generalizado con el uso de las redes sociales. O al menos así lo piensan ellos.

Anteriormente se les había sugerido a esta nueva generación de diputados que, si emitían su voto para calmar las aguas turbulentas causadas por un par, repito unos cuantos seudo líderes alborotadores profesionales, que han venido perdiendo el poco poder de convocatoria real del cual gozaron en algún momento o por supuestos líderes políticos, los votantes les pasaremos la factura en el 2029.

La propuesta que entró a la Asamblea no es la mismo que salió del primer debate y menos saliendo del segundo debate. Esto, lo mas probable es que pudiera llevar al presidente de la república a vetarlo y ojalá haya el porcentaje necesario dentro de la Asamblea, para que tengan que regresarlo al primer debate y ser un poco más sensatos y aprobar una ley que le sirva al país. Esto no se trata de servir de árbitro y mucho menos de complacer a un grupo específico o al otro; esto es como salvar a las CSS de una catástrofe económica inimaginable.

No hemos hablado de los carnavales, pero si ya la situación económica de gran cantidad de panameños era precaria, con las fiestas de Momo antes del colegio, presagio unos “problemitas” adicionales que si no se manejan como debe ser, nos puede explotar el globo en la cara, aunque las calificadoras han reducido sus preocupaciones por Panamá, la recomendación sigue siendo que no bajemos la guardia. Esto es solo un comentario, pero no se necesita una bola de cristal para adivinar lo que se nos viene encima. A ponernos los pantalones largos, porque lo que viene, no es fácil.

 

 

UN PAPA PARA TODOS

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