miércoles, 9 de noviembre de 2016

¡Que Viva la Democracia!

Desde la noche de ayer, he estado recibiendo y/o leyendo en redes sociales, mensajes donde se expresan negativos, despectivos, insultantes y hasta hirientes, en contra de personas que ayer votaron a favor del virtual presidente electo de Estados Unidos de América, Donald Trump.

Quisiera invitarlos a reflexionar sobre este tema, pues de verdad quienes creemos en la libertad, democracia y la libre expresión, nos resulta inadmisible, que se expresen así de otro ser humano, por el simple hecho de no estar de acuerdo con uno o el otro en su forma de pensar o de expresarse.

Uno de los valores fundamentales es y debe seguir siendo el respeto al derecho y la opinión de nuestros amigos y de los desconocidos. Esa es la esencia de una democracia, a la cual alegamos defender y la que tanto trabajo, lágrimas y sangre nos ha costado a muchos.

Las ideologías políticas son debatibles, pero nunca deben zanjar una amistad o a una familia. Hay varios ejemplos de dignas familias en nuestro querido Panamá, cuyos integrantes han militando (y algunos siguen militando) en partidos políticos opuestos, sin embargo al final del día, conviven, se aman y sobre todo respetan la forma de pensar del otro.

No tolero que hoy, por no haber ganado su candidata favorita, se expresen de manera que denigren a otros amigos míos, a mi familia o a quienes trabajaron a favor del candidato ganador.

De hecho, llamar ignorantes a quienes votaron por uno o el otro, no hace que el resultado de la elección cambie. De hecho, la mayoría de quienes ejercieron su derecho al sufragio no votaron por el candidato ganador de la silla presidencial estadounidense (hasta el momento en que se escriben estas líneas), pero así es el sistema de votación de Estados Unidos y así debe aceptarse.

Los exhorto a respetarnos entre todos. A no hacer leña del árbol caído, a no denigrar a quienes votaron con su conciencia y convencidos que hacían lo mejor para su país. Ojalá los que no favorecíamos al virtual presidente electo, nos hayamos equivocado y tengamos de vuelta al buen vecino, socio y aliado.

Aprendamos a respetar y a reconocer los resultados del más grande ejercicio que la democracia tiene y el cual muchos otros países anhelan recuperar.

¡Que viva la democracia, la paz y la libertad!


martes, 25 de octubre de 2016

¿Votar por el menos malo?

                                       


Recientemente vi un escrito en redes sociales que decía, mas o menos, que la próxima vez que alguien me dijera que Yo venía de un "banana republic" les iba a mostrar un extracto del segundo debate presidencial de la nación "mas poderosa del mundo".

Igualmente, ante el cuestionamiento que se le hizo a J.K. Rowling, por opinar sobre la política estadounidense siendo británica, hace poco comenté en redes sociales que el día en que las decisiones que toman los presidentes de Estados Unidos, dejen de afectar al resto del mundo, ese día el resto del mundo dejará de opinar sobre las elecciones y candidatos en esas elecciones.

En esta vuelta, muchas personas pensantes del resto del mundo, tenemos miedo de acercar a uno u otro candidato a los código nucleares que podrían desatar una guerra nuclear, por el simple hecho que no le gustó un tuit de alguna otra persona.

Efectivamente la campaña presidencial ha sido la mas seguida o vista en la historia estadounidense, lo cual ha dejado en evidencia una decadencia notoria en la forma de hacer política en una nación que por muchos años fue el faro de la democracia y la libertad en el mundo.

La política de Estados Unidos siempre se ha caracterizado por la descalificación del contrincante, pero este ejercicio, creo Yo, nunca había caído tan bajo como ha sucedido en esta ocasión.

La diferencia en esta ocasión fue que uno de los candidatos llegó a descalificar a los propios residentes del país, enfocando su discurso principalmente en los denominados “wasp”, personas anti-establishments, wanabes, antidemócratas y mas recientemente en personas con fuertes y estrechas convicciones religiosas.

Hoy vi un video de una señora Gloria Álvarez de Prager University, quien llegó a comparar a los demócratas de estados Unidos, con los gobiernos de países centro y suramericanos; interesante comparación dado el hecho que, excepción hecha de Ronald Reagan, han sido los demócratas quienes han rescatado, económicamente hablando, los desastres que dejan sus contrapartes republicanas.

Yo sigo convencido que es necesario preparar candidatos que se preocupen por el país (no caigo en el populismo de comprar la trillada frase que alguien quiere hacer para el pueblo). Que sean estadistas y no solo gobernantes. Que promuevan y practiquen valores cívicos, éticos y morales. Que sepan rodearse de gente que quieran trabajar para fortalecer la economía del país y por ende de sus ciudadanos, donde haya oportunidades y obligaciones para todos y no sólo para un grupo especial.

Ya en Panamá tenemos la experiencia de votar por le menos malo, de hecho somos expertos en ese tema y créanme que en varias ocasiones, no nos ha ido tan bien. 

Ojalá en todos los países se pueda escoger entre los mejores candidatos con las mejores propuestas y no como sucederá el 8 de noviembre próximo, donde los estadounidenses tendrán que escoger entre los menos malos y los que no van a ganar. Entre quienes están acostumbrados a fracasar en los negocios y quienes no han sido honestos ni con ellos mismos.


¡Hay que aprender a votar a favor de alguien y no en contra de todo!

jueves, 6 de octubre de 2016

Aprendiendo a hablar y a escribir

Aprendiendo a hablar y a escribir

En este escrito voy a destacar algunas de las barbaridades que he visto o escuchado en los últimos meses
No soy miembro de la Real Academia de la Lengua, pero sí tuve una gran profesora de Español que procuró que sus estudiantes tuviéramos buena ortografía, aparte de ser hijo y nieto de maestras; o sea, no tenía escapatoria.
En materia profesional, me he desenvuelto en el área de la comunicación toda una vida profesional de más de 35 años, lo cual me podría convertir en un crítico autorizado de mis colegas.
Es triste leer o escuchar, no solo las malas construcciones gramaticales, sino la pobre pronunciación que tienen periodistas y locutores de los medios de comunicación social local (en otros lugares también los hay, pero no me voy a referir a esos hoy), abogados y políticos, entre otros.
En este escrito voy a destacar algunas de las barbaridades que he visto o escuchado en los últimos meses, sin menoscabo a que haya muchos más.
Inicio haciendo referencia a ciertas expresiones que hemos adoptado los panameños que son incorrectas, por ejemplo el nombre de la Universidad de Panamá. No existe la ‘universidad nacional ' ni mucho menos ‘la nacional '. Igualmente, al referirse a la esposa o compañero sentimental permanente de alguien, nos referimos al (la) ‘cónyugue ', cuando debería ser ‘cónyuge ' (sin ‘u ' intercalada y se pronuncia como ‘j ').
En lo que a nacionalidades se refiere, por favor, AMERICANOS somos todos los que hemos tenido la suerte de nacer en el continente denominado ‘América '. ‘Asiáticos ', se refiere a los originarios de un continente, no es un sinónimo de ‘chino '. Igualmente, si hay personas que son nacidas en Panamá, son panameños; no veo la necesidad de especificar en algunos casos que son de origen chino, más aún si tienen dos o tres generaciones de ser panameños.
Recientemente también he percibido cómo los presentadores y reporteros de noticieros le han cambiado la pronunciación al nombre del país y de nuestras provincias. Por ejemplo, ahora se refieren a ‘Pánama Oeste ' y ‘Pánama Metro ', en lugar de Panamá Oeste y Panamá Metro. ¡El acento va en la ‘a ' final, no en la primera!
Otro error muy común que cometemos los panameños es el de decir ‘en base a ', en lugar de ‘con base en '. Este error lo cometen muchos que quieren proyectarse como que hablan muy refinadamente y están cometiendo un grave error. Igual pasa con el tristemente famoso ‘mas sin embargo ', popularizado por una exmandataria panameña.
Un mensaje dirigido principalmente a los reporteros: Existe lluvia que no es pertinaz, el agua es agua, no deben abusar de ‘el vital líquido ' y hay tranques vehiculares que no son ‘descomunales '. Sean originales y busquen adjetivos diferentes para las actividades que describen.
Recordando un gran evento mundial reciente, los Juegos Olímpicos, el nombre del país sede era BRASIL. Así se escribe en español y en portugués. Brazil , solo se escribe en inglés. En el mismo sentido, a los que hacen referencia a montos de dinero, en español el billón es equivalente a 1 millón de millones, mientras que en inglés ‘one billion ' es equivalente a mil millones. Si se quieren referir a mil millones, el término correcto es ‘1 MILLARDO '. Recientemente un banco de capital extranjero se vanagloriaba de decir que tenía más de 1 billón de dólares en patrimonio; ¡permítanme ponerlo en duda!
Para terminar este primer capítulo, quiero referirme al ‘vuelvo y repito ' que tanto utilizamos los panameños. Si están repitiendo, es obvio que están volviendo a decir algo mencionado con anterioridad, ¿verdad? Y no puedo finalizar sin mencionar algunas expresiones que no necesitan mucha descripción, pero que están tan arraigadas en nuestro léxico cotidiano que da pena, como lo son, por ejemplo, el ‘hubieron ' en lugar de ‘hubo '; ‘la calor ' en vez de ‘el calor '; el ‘haigan ' en lugar de ‘hayan '.
Tenemos un idioma espectacularmente bello. Deberíamos sentirnos orgullosos de ese legado y procurar hablar y escribir correctamente, en especial quienes lo hacen públicamente y que tanto influencian a nuestra juventud.

COMUNICADOR Y DIRIGENTE CÍVICO.

lunes, 3 de octubre de 2016

SI vs NO

Muchas personas se están preguntando ¿qué pasó en Colombia anoche?

En una de los sufragios más reñidos y de resultado estrechísimo en la historia moderna, el No se impuso al Si en el plebiscito que fuera propuesto para aprobar o improbar los acuerdos de paz negociados en La Habana durante los últimos 4 años y firmados apenas hace una semana en Cartagena de Indias, entre el gobierno colombiano y la narco guerrilla de las FARC.

Tratar de hacer un análisis frío de lo que sucedió es bastante difícil. Y evidentemente luego de leer los comentarios en redes sociales, no importa lo que se diga, cada bando (si o no) tira para su propio lado. La realidad es que faltando solo 12 mesas por escrutar a nivel nacional, el voto negativo superó al afirmativo por un margen menor al 0.5%  donde votó un poco menos del 38% de los habilitados para votar a nivel nacional y en los diferentes consulados alrededor del mundo.

De donde salió el voto por el SI, es la gran pregunta, pues las encuestas no lo daban por ganador y de la boca del propio ex vicepresidente Francisco, él era el único del grupo que confiaba en la victoria, cosa evidente en el lenguaje corporal de los promotores del voto NO.

Yo lo divido así: Un 30%, el voto duro del uribismo. Un 30% de quienes emitieron un voto castigo a la mala gestión del presidente Santos. Un 40% de quienes no estaban de acuerdo con el acuerdo negociado, muchos de éstos se convirtieron en el voto “subterráneo” u oculto, como se le está denominando. Por otra parte, el voto duro de los partidos afectos a la coalición de gobierno, que en la 2ª vuelta electoral de hace un par de años lo llevó de vuelta a la Casa de Nariño, se vio afectado por los estragos del huracán que azotó el Caribe este fin de semana. Se calcula que un 30% del voto de la región de la costa colombiana no salió a votar.

En casi todas las áreas más afectadas por el conflicto de más de 50 años de duración, el SI derrotó al NO y sorprendentemente en Bogotá, igualmente ganó el Sí. Lo mismo pasó en los consulados en el extranjero, el voto afirmativo venció al No. Sin embargo, en las regiones centrales de Colombia, prevaleció el No.

El resultado, a mi juicio fortalece la posición política del ex presidente Uribe, la cual no era muy buena hasta ese momento, lo cual no es que sea muy positivo, debilita la gobernabilidad del presidente Santos, lo cual tampoco es bueno para la democracia y lo que más me preocupa, fortalece a las FARC, pues se convierten en el fiel de la balanza entre los bandos políticos del país.

De hecho, a pesar de no ser un partido,  ya pidieron ser incluidos en el diálogo nacional de partidos convocado por Santos y medio que aceptado por Uribe. Adicionalmente me preocupa que, los dirigentes, pierdan el control sobre los mandos medios de sus fuerzas y que estos desconozcan la autoridad del secretariado.

Soy de la opinión que se debe proceder con cautela pero muy rápidamente, pues el país no puede darse el lujo de otra negociación kilométrica.

Ahora mismo todos deben trabajar por la unificación de un país evidentemente dividido, donde el respeto, al menos en las redes sociales, ha brillado por su ausencia y donde, por suerte, hay un frente común: la búsqueda de la anhelada paz, que tanto Colombia como el resto del mundo quiere.

Ojalá los políticos sepan erguirse sobre sus intereses personales y partidistas para negociar, lo que se pueda negociar. No sé que tanto estén dispuestos a ceder la narco guerrilla en un nuevo capítulo; esta semana pasada habían ofrecido poner fondos para la reparación de las víctimas, lo cual era una de las peticiones de los que abogaban por el No y se convierte en un buen inicio de negociación.

Exhorto a todos mis hermanos colombianos a no dejarse llevar por una falsa victoria. Hubo un ganador: Sin dudas fue el Sí y sus adeptos enviaron un mensaje que quieren una nueva negociación, pero al igual que con la guerrilla, hablar de victorias o derrotados no creo que sea correcto; el pueblo, siempre el mas afectado, es uno sólo y hoy debe unificarse para superar este nuevo escollo.

Elevo una oración al Todopoderoso para que siga bendiciendo e iluminando a esa bella nación con la que tengo tantos vínculos y la cual amo tanto.




sábado, 1 de octubre de 2016

El plebiscito por la paz



Mañana mis hermanos colombianos tomarán una de las decisiones más importantes que hayan tomado en su historia como nación independiente. Mañana les tocará decidir por un sí o por uno a los acuerdos de paz negociados en La Habana y sancionados en Cartagena, donde el gobierno de Colombia y el grupo guerrillero FARC negociaron el fin de una guerra fratricida que cobró miles de víctimas  y millones de dólares.

Para mí es muy difícil ser imparcial y quienes me conocen y me siguen saben que he respaldado el proceso y los acuerdos de paz abiertamente; he tratado de no ofender a quienes están en contra de los acuerdos, a quienes les respeto y entiendo su forma de pensar.

Debo aclarar que lo mismo no me ha pasado con uno que no es más que un conveniente y falso que tiene engañado a más de 4, para quien su ego es tan grande que no lo deja dormir. Que prefiere hacer perder una gran oportunidad para el país que dice amar, a que su sucesor reciba un reconocimiento internacional el cual el mismo no se pudo ganar y peor aún que se le conceda a su ex ministro un posible premio de paz.

Ojalá todo el mundo tuviera  la oportunidad de ver el panorama completo y no solo lo que uno alcanza a ver, pero en la realidad eso es muy difícil de hacerlo y mucho mas de comprender.
Tratar de explicarle a un venezolano que no tiene medicinas para aliviar la fiebre de su hijo en llantos o de su mamá diabética, que no se torne violento en una tienda o una farmacia, es tan difícil como pedirle a un colombiano a quien las FARC les asesinaron a un padre, hijo o sobrino, que los perdone y confíe en una comunidad internacional vigilante, que en muchas ocasiones ha preferido ver hacia el otro lado.

Pero es una realidad que los grandes líderes mundiales ya se han comprometido a hacer una gran inversión en una Colombia en paz. Recientemente hasta Su Santidad el Papa Francisco se comprometió a visitar a ésta bella nación suramericana, una vez los acuerdos se ratificaran y se blindaran, lo cual obviamente se refiere al plebiscito y compromiso de la comunidad internacional de ponerlos en efecto y vigilar su cumplimiento, lo cual nos hace confiar que tendríamos al santo padre en nuestras tierras muy pronto.

No puede ser que tanta gente alrededor del mundo estén tan equivocados y una sola persona sea la dueña de la verdad. Me dirán que no es una sola persona, pero les aseguro que el resultado del domingo comprobará que, por un lado el arraigo político de este líder se sigue reduciendo y que sus pataletas cada vez serán seguidas por menos personas y por el otro, que su futuro político seguirá reducido al grupo de personas que lo siguen admirando, por lo que no hizo.

Exhorto a toda mi familia y amigos colombianos a salir a votar con entusiasmo este domingo y expresar su sentir, sea cual sea, en las urnas. Donde los demócratas del mundo premiamos o castigamos, pero donde también soñamos. Los invito a soñar y posteriormente comprometerse con ese sueño. La democracia es un sueño participativo, que debe ser de todos, no solo de quienes elegimos.

Sin importar el resultado final del plebiscito del 2 de octubre, mi deseo final siempre será: 


¡Dios bendiga a mi querida Colombia!

martes, 27 de septiembre de 2016

ROPITA DE DOMINGO

Hace no tantos años atrás, escuchaba a mi mamá y abuela decir que “había que ponerse la ropita de domingo” pues íbamos a la misa y luego a almorzar a un buen restaurante y si teníamos suerte, visitaríamos a algún tío y nos divertiríamos con los primos.


¿Qué significaba ponerse la ropa de domingo? Usualmente, uno guardaba sus mejores prendas para lucirlas el domingo o los días de “fiestas”.

Hoy pareciera que estamos caminando exactamente hacia el otro extremo. Si bien es cierto siempre he creído que utilizar el saco y corbata durante el día y durante la semana, es una herencia extrapolada que no se compadece con el cálido y húmedo clima del que disfrutamos en Panamá, también es cierto que en la época de mis abuelos, era muy común vestirse con toda la ropa de blanco, excepto la corbata. Las damas se vestían elegantemente pero con trajes largos o por lo menos debajo de la rodilla.

Pinto todo este escenario, pues me llama la atención que cada vez se relaja mas la forma de vestir, de jóvenes y de los no tan jóvenes, hasta rayar en la falta de respeto por el lugar y/o las personas con quienes nos reunimos. Es común ver a personas de edad madura ir a misa en iglesias en las ciudades, en pantalones cortos (a veces rotos), camiseta sin cuello y sandalias, como cuando uno va a la playa o como si tuvieran 9 o 10 años.

Por otro lado, me ha tocado ver a jóvenes llegar en blue jeans rotos (o rasgados) con una camiseta manga corta y sin cuello a bodas, sepelios y quinceaños, eventos estos donde anteriormente, uno debía guardar algún tipo de recato.

Igualmente critico a las entidades o instituciones de carácter oficial donde prohíben el ingreso de personas vestidas de una manera u otra. Si estas instituciones deben servir a quienes les pagan su salario, ¿cómo se le podría prohibir el ingreso a alguien que va a demandar un servicio en especial?
Ojalá en Panamá la costumbre fuera el utilizar guayaberas o elegantes camisas manga corta en lugar del tan impopular saco y corbata o trajes sastres. Inclusive he visto escuelas secundarias que le exigen a sus estudiantes lucir una corbata y manga larga. Por favor, vivimos en un país tropical, donde predomina el calor y la humedad, donde nunca hace frío (excepto cuando uno se mete al cine o algunos restaurantes).

Si los banqueros quieren seguir usando la vestimenta que emula a sus pares de Europa y Estados Unidos de América, pues allá ellos, pero que estudiantes se vean obligados a ello, ¡hágame el favor!
Sintámonos orgullos de nuestras costumbres y tradiciones. Luzcamos ropa holgada, fresca y de manga corta, cuando sea posible y no encasillemos al grueso de la población a tratar de parecer lo que no somos.


Y los domingos, luzcamos con igual orgullo la ropita “de lujo” para visitar la iglesia, el restaurante, el cine o a divertirnos en casa de los tíos o abuelos.

jueves, 25 de agosto de 2016

PRESIDENTE: EL NOBEL ES PARA EL PAÍS…


El pasado 24 de agosto, quedará fijado en los anales de la historia como un hito a favor de la paz y el entendimiento. El gobierno colombiano y el grupo guerrillero FARC anunciaron desde La Habana, el fin de las negociaciones que por varios años se han venido dando, en búsqueda de la tan anhelada paz del hermano país.
Al igual que para tantos otros países, aunque muchos colombianos piensen que es una situación única, en un acuerdo de paz, que no sea producto de una rendición, ninguna de las partes en conflicto podrá reclamar una victoria completa, pues precisamente por eso se llama una negociación. Había que negociar…
Es una realidad que dicha guerrilla, que ha venido delinquiendo dentro y fuera del país por más de 50 años, ha logrado lo inimaginable en beneficios, pero es que también es una realidad que ni en sus peores momentos, el gobierno logró que éstos claudicaran ni se logró el total sometimiento de los miles de guerrilleros que aún hoy la componen. Ni siquiera en los 8 años que gobernó el ex presidente Uribe, que hizo de la aniquilación de éste movimiento insurgente, una de sus principales metas de gobierno.
Hoy, el pueblo colombiano se encuentra dividido entre los que están a favor o en contra, a pesar que los acuerdos apenas concluyeron su negociación el pasado miércoles 24 de agosto. Esto debido a la cantidad innumerable de especulaciones que, de lado y lado, circulan diariamente en las redes sociales y a través de los medios de comunicación.
Hay muchos a los que no importa lo que les digan, ni siquiera que les muestren el acuerdo pactado, ya ellos tienen en sus cabezas lo que escucharon de voz ya sea del ex presidente y de su partido o bien del presidente Santos y quienes lo apoyan. En los noticieros locales, el día siguiente al anuncio final, a una señora le preguntaron por qué no estaba de acuerdo con el pacto y respondió que ella no quería que a los guerrilleros les dieran una pensión equivalente a USD$600 mensuales, cuando en la realidad solo se pactó que recibirían cerca a USD$200.
Al igual que hice con la controversia suscitada ante la presentación en 2° debate del anteproyecto de Ley 61 en Panamá, es imprescindible que a quienes les toque votar el 2 de octubre, en el plebiscito convocado para ratificar lo actuado en La Habana, lean, lean y vuelvan a leer el acuerdo. No opinen sin haber leído, por favor.

Hay a quienes nos molesta (por decirlo decentemente), que se les aseguren 5 cupos al congreso colombiano por dos períodos y mas todavía, que no usen sus propios fondos para resarcir a quienes tanto sufrieron por razón de la guerra, así como  tantas otras cosas no perfectas en el acuerdo.
Cosas importantes es que habrá una verificación internacional, supervisada por las Naciones Unidas. Que habrá dejación de armar y suspensión permanente del conflicto. Pero lo más importantes es que habrá PAZ. Que hay otros grupos en armas, es cierto. Pero si tienen 2 dedos de frente se alinearán para negociar su propia paz.
Es imposible que el Papa, los líderes de las grandes naciones, la ONU, la OEA, los países vecinos y el resto del mundo vean con buenos ojos el proceso de paz y que una sola persona haya logrado convencer a tantos de lo contrario. No creo que pueda haber tanta gente equivocada, ¿verdad?
No hace mucho me comentaba un muy buen amigo que trabaja con las víctimas del conflicto armado, que es impresionante que en las zonas donde mayor se sintió los abates de la guerra y en las zonas rurales y mas pobres de Colombia, de donde salen la mayoría de los soldados y policías, casi la totalidad de las poblaciones apoyan los actos de paz. Irónicamente, es en las ciudades mas urbanas y donde están los que pagan por una “libreta militar” para no ir a prestar el anacrónico servicio militar obligatorio,  donde más se siente la división.
Yo estoy seguro que si mas colombianos conocieran Timbío, Montes de María, o Toribío, menos oposición habría al fin del conflicto armado que tantas vidas ha cobrado. Nada de lo que Yo escriba aquí convencerá a algunos excelentes amigos míos, personas pensantes, inteligentes y de gran trayectoria pública y de servicio comunitario, quienes a favor o en contra, siempre tendrán mi respeto y admiración, pero si mis frases sirven para cambiar la forma de pensar a un solo colombiano y que por ende vote a favor de la paz de Colombia, me sentiré complacido.
Los que hemos vivido la injusticia, las dictaduras y los abusos, sabemos lo impotentes que se sienten los que hoy se manifiestan en contra. No estoy en contra de ninguno de ustedes. Siempre estaré en contra de quienes utilizan una plataforma como la lucha por la paz, para su beneficio personal o político. ¡No importa de qué lado esté! Nunca estaré a favor de la sinvergüenzura.
Pero soy consciente que no existe la paz perfecta…

Hace algunos años escribí un artículo que intitulé: Me encanta este país, refiriéndome a ese bello país vecino, con el que tanta relación he tenido, tengo y seguiré teniendo. ¡Mi segunda patria! Pues, les cuento que me sigue encantando y estoy seguro que con la paz instituida me encantará aún más.
Ojalá el 2 de octubre salgan a votar todos los colombianos que lo puedan hacer y que le demuestren al mundo que son gente de bien, que no se dejan amedrentar y que quieren paz para ustedes y para sus vecinos. Una Colombia en paz significa progreso para muchos, incluyendo a quienes hemos sido testigos de lo buena que es su gente.
Paz para Colombia hoy, significa progreso para todos mañana. Ánimo hermanos colombianos, la paz se acerca; no vean el vaso medio vacío, como en los últimos 50 años, echémosle agua para terminar de llenarlo y ver a una Colombia grande, próspera y en paz.


UN PAPA PARA TODOS

  La desaparición física del Papa Francisco logró que, los cerca de 1,600 millones de católicos en el mundo nos olvidáramos, aunque sea temp...